La Verdad

IDa de octavos de final

El Atlético tumba al Madrid con la ilusión del Niño

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Raúl García (d) celebra un gol. / EFE

  • Los rojiblancos, pese a los siete cambios en la alineación, se llevan un duelo táctico con dos goles a balón parado

El Atlético tumbó al Real Madrid tras superarle en un duelo táctico, en el que los rojiblancos supieron jugar mejor sus bazas en la primera partida de ajedrez que se convirtió la ida de los octavos de final de la Copa del Rey. Dos goles de estrategia, esa que explota mejor que nadie el equipo rojiblanco desde la llegada de Simeone dejan la eliminatoria desnivelada para el cuadro colchonero, cuya afición derrochó illusión en el día que Torres volvía a vestirse la camiseta del club de sus amores. Fue un duelo en el que ambos transmitieron con su alineación que la Copa es su plan B, que la Liga sigue siendo prioritaria hasta que aparezca esa Champions por la que pelearon en Lisboa. Simeone hizo siete cambios, manteniendo sólo su pareja de centrales a Gabi y Griezmann. Muchas novedades, quizá la más llamativa la de Lucas, con sólo tres minutos en Primera, en el lateral zurdo. Torres coincidió en 2001 con su padre Jeff Hernández en la plantilla. Ahora juega con su hijo. La vida pasa para todos. Sorprendió que se quedara Cristiano en el banquillo pasando frío, más viendo los problemas que ha generado en Barcelona que el otro candidato al Balón de Oro arrancase un duelo bajo techo. Debió pensar Ancelotti que, viendo lo poco ordenado que es Bale, mejor se colocara arriba junto a Benzema que en la derecha.

El duelo arrancó con aire a la final de Lisboa. Ramos a los 45 segundos revivió los peores recuerdos de la afición local, que cantaba al unísono hasta que Oblak estuvo ágil para desviar a córner. El 4-4-2 de Ancelotti permitió al Real Madrid tener el balón todo el tiempo que quiso, pero sin profundidad. Kroos transmitió la misma sensación que en Mestalla, voluntad pero piernas mucho más pesadas que en 2014. Quizá el cuerpo le recuerde que a estas alturas otros años estaba sin jugar por el paróin invernal. Con la dupla alemana lejos de su nivel e Isco tirado a banda no hubo mucho ritmo ni ocasiones. Sólo llegaban a balón parado, pero los visitantes tampoco tenían a Cristiano.

Gol anulado y contra veloz

Bale marcó de cabeza en una falta lateral, pero fue anulado. Oblak no pudo llegar pero recogió el esférico de la red y lp puso tan rápido que Griezmann forzó la mejor ocasión local. Ganó por velocidad a Marcelo, se asoció a la carrera con Torres y soltó un zurdazo junto al palo que comprobó que Keylor sigue siendo el del Ciutat. Con el galo en plenitud y el Niño, Simeone ha recuperado la transición ofensiva eléctrica que tenía el equipo con Costa. Que no llegara el 1-0 fue más mérito del meta que error del francés, que sí desaprovechó una opción clarísima tras un error de Varane siendo el último. Perdió de vista la bola al girarse y permitió al '7' atlético pisar área rival, pero éste tardó muchísimo en decidir el lugar de su disparo y el central bloqueó la bola. Los aficionados locales, demasiado atacados con un dubitativo Clos Gómez, no daban crédito. El peligro llegaba a contagotas y del lado blanco: en un buen balón de Arbeloa, que se mostró pasado de revoluciones otra vez en defensa, que cabeceó alto Khedira y en un disparo de la media luna de Benzema que agarró seguro Oblak.

El rendimiento del esloveno y Gámez era la mejor noticia para un Atlético que cedía quizá demasiado terreno. Ese era el plan del Cholo y bien es cierto que tener el balón de poco le sirvió al vigente campeón copero. Ramos tocó la bola en el primer acto 48 veces, casi triplicando al atético que más lo hizo (Gabi). Ancelotti no cambió a nadie, aunque en el palco estaba un Odegaard que completó su jornada por Madrid mientras todos hablan de su fichaje. Mismos protagonistas, mismo guión. Con la llegada de Simeone estos derbys contra el Atlético se han convertido para el Real Madrid, en un sustituto de los Clásicos vividos durante la etapa de Guardiola en Barcelona. Emoción más que fútbol. Bale mostró, en un buen servicio largo de Marcelo, que la derecha la usa poco porque no la controla igual que la izquierda. Golpeó de primeras por el palo que tenía más libre, pero se le fue desviada.

Errores decisivos

Sin mucho fútbol ni claridad, los errores se pagan caro. En un saque de banda llegó un penalti por agarrón de Ramos a Raúl García. El '8' rojiblanco no lo dudó, agarró la bola y se fue directo a los once metros. Pese a que Navas es un especialista en los penaltis, y usa todos los trucos en esa técnica no falló. Su sexto gol de la campaña, en la que ha marcado en los cuatro torneos que disputa su equipo. Celebró el 1-0 señalando el escudo de un club en el que ha pasado de ser villano a héroe con trabajo, compromiso y goles.La misma receta que usó para ganarse el corazón del Calderón un Torres que se fue a la caseta con una gran ovación cuando Simeone, tras el 1-0 que celebró de modo efusivo con sus hijo, buscó cerrar espacio al rival y tener más la pelota. Ancelotti reaccionó metiendo también a su estrella, Cristiano. El portugués agitó la grada local, su presencia asustaba antes de los golpes francos aunque su punteria no fue la de otras ocasiones cuando hacía temblar a Courtois. El Madrid dominaba, pero sin generar peligro. Apareció Arda en el césped, y con el turco el Atlético ya tenía otra pinta cuando la pelota pasaba por sus pies. Carletto puso a Jesé por Benzema buscando mas mordiente, pero el que golpeó fue Giménez. Con la cabeza, por supuesto. Como seis de los últimos diez últimos goles del Atlético. El Real Madrid, que está sufriendo la cuesta de enero, buscó opciones pero el duelo estaba ya en el camino ideado por los locales, que suman tres triunfos consecutivos en los derbis. Esta vez no hubo córner en la prolongación que evitase a los colchoneros llegar a la tierra firma con el botín intacto. Y lleno de ilusión. Como la de cualquier niño un 7 de enero tras vivir una noche mágica.