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El Valencia se despierta a tiempo

Baena (i) y Filipe Augusto.
Baena (i) y Filipe Augusto. / EFE
  • El conjunto naranja remontó en los últimos minutos

Un gol de Paco Alcacer, que aprovechó un fallo garrafal del portero David Cobeño, y otro del argentino Rodrigo De Paul permitieron al Valencia encarrilar su pase a octavos de final de la Copa del Rey ante un Rayo que dominó el encuentro pero que perdonó demasiadas ocasiones para marcar.

El conjunto madrileño, con siete jugadores no habituales en su once titular, saltó al césped con más mordiente que su rival, que inició el choque algo timorato y a los cinco minutos ya había cedido tres saques de esquina que llevaron el peligro a su portería, hoy defendida por Yoel Rodríguez, que disputó su segundo partido de la temporada.

Las ganas de reivindicarse de los jugadores franjirrojos, conscientes de que su técnico, Paco Jémez, premia con la continuidad a los que responden sobre el césped, hizo que todos se esmeraran, pero Alejandro Pozuelo en la mediapunta y Jozabed Sánchez en el centro del campo brillaron especialmente.

El Valencia, en busca de un juego muy vertical, volcó casi todas sus acciones ofensivas por el costado izquierdo del argentino Pablo Piatti, que estuvo escoltado como una lapa por Tito, lo que le restó protagonismo.

Paco Alcacer, que regresó a la titularidad tras su suplencia frente al Barcelona, actuó como máxima referencia ofensiva del equipo ante la ausencia de Álvaro Negredo, que ocupó una plaza en el banquillo. El delantero de Torrent, solo en punta, estuvo muy desasistido y todos sus intentos de llevar peligro a la meta rival se fueron diluyendo con el transcurso del choque.

A los 37 minutos, el Rayo se adelantó en el marcador con un gol de Alex Moreno, quién recogió en el área pequeña un balón rechazado por Orban tras un córner y solo tuvo que cruzar el esférico ante la salida de Yoel.

El gol premió el esfuerzo del Rayo ante un Valencia que acabó la primera mitad sin haber disparado un solo tiro a puerta y que dejó muchas dudas en cuanto a su planteamiento táctico con algunos jugadores demasiado estáticos con el balón en los pies.

Tras el descanso, el Rayó volvió a salir al césped mucho más enchufado que su rival y a los tres minutos de la reanudación pudo ampliar su diferencia con una doble ocasión a sendos disparos de Nacho Martínez y Alex Moreno que Yoel desbarató con maestría.

Para ver el primer tiro a puerta del Valencia hubo que esperar hasta el minuto 53, cuando Javi Fuego, que hoy regresó a Vallecas por primera vez tras su marcha del club en 2013, lanzó un disparo lejano que atrapó sin problemas David Cobeño.

Mientras, el Rayo siguió a lo suyo y poco después Pozuelo tuvo en sus botas el segundo del partido, pero su disparo se marchó desviado por poco, aunque el que levantó al público de sus asientos fue el angoleño Manucho, que se inventó una chilena que a punto estuvo de sorprender a Yoel.

Esos fueron los mejores minutos de un Rayo que ejerció un dominio total del choque en todas sus facetas, tanto de posesión como de acciones ofensivas. El Valencia, ante el empuje de su rival, dio síntomas de querer aguantar el marcador y no arriesgar en ataque ante la velocidad mostrada por el cuadro madrileño.

El único que puso algo de imaginación en el Valencia fue el argentino Rodrigo De Paul, que sí tuvo alguna acción de mérito por la banda derecha ante el desgaste de Nacho.

Cuando mejor estaba jugando el Rayo , e incluso parecía cercano el segundo gol, un fallo garrafal de Cobeño, que no atrapó un balón sin peligro, permitió a Alcacer igualar la contienda con un disparo a puerta vacía.

El gol desanimó al Rayo y por contra levantó la moral de un Valencia que ganó metros sobre el campo rival y, a falta de cinco minutos para el final, encarriló su pase a los octavos de final de la Copa del Rey con un disparo cruzado de De Paul que no atajó Cobeño.

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