La Verdad

El jolgorio de una valiente minoría

La pancarta de la afición local con la grana debajo.
La pancarta de la afición local con la grana debajo. / N. GARCÍA / AGM
  • Los 400 aficionados granas se hicieron notar en el Cartagonova, sobre todo en la segunda parte

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Cuando la afición del Cartagena arropaba al autobús albinegro a su llegada al estadio, cuando las gradas del Cartagonova lucían como antaño, uno ya era consciente de la importancia de la cita de este domingo. 12.376 espectadores en un ambiente de gala, impropio de una categoría como la Segunda B. Pero la historia, con proganistas de lujo dentro y fuera del verde, tuvo el mismo desenlace de siempre: en una atmósfera ideal, en una fecha marcada en el calendario, el Cartagena decepcionó, se arrugó, y el resultado fue otra fatalidad difícil de olvidar.

Ya antes del inicio, la afición albinegra dejaba claro un mensaje: en el Cartagonova, el Real Murcia está en territorio enemigo. «Welcome to Cartagena» y «Cartago o Plomo», en referencia a la serie 'Narcos', de Pablo Escobar, fueron dos de las pancartas más llamativas que se pudieron ver en la grada. Tampoco se quedó atrás la minoría grana (unas 400 personas) en el fondo sur bajo. Bufandas y cánticos acompañaron a los chicos de Vicente Mir, más si cabe con el 1-3 de Víctor Curto.

Si el derbi rememoró a tiempos mejores fue sobre todo porque ambientes como el de este domingo, en los alrededores y el estadio, son los que mejor se recuerdan: recibimiento a los autobuses, colas en las taquillas, colas en las puertas de acceso, bufandas albinegras y granas y hermandad, en los aledaños, entre ambas aficiones. Imágenes de álbum que hicieron olvidar, aunque solo fuera por unos momentos, los roces que protagonizaron los días previos al encuentro.

También ayudaron a olvidar los himnos. El Cartagena reestrenó el suyo, obra del alicantino Filiú, que sí caló a la gente cuandos los jugadores saltaron al terreno de juego. El Real Murcia tampoco fue menos, pese a la minoría, y sobre todo en la segunda parte se hicieron de notar.

La historia y los protagonistas pueden cambiar, pero el desenlace, como acostumbra el Cartagena en las grandes citas, siempre acaba igual: la afición criticó y pitó al voluntarioso pero desafortunado Arturo, tocado desde hace tiempo y hundido al fallar el penalti que pudo suponer el 2-3. En ese momento pasaron dos cosas: voló la esperanza albinegra y creció el convencimiento grana; definitivamente, el partido ya se iba a decantar de su lado.

La gente se fue en el 86

Conscientes de que el partido ya había llegado a su fin, en el Cartagonova se vieron imágenes inéditas esta temporada: en el minuto 86, a falta de 7 por jugarse, la gente se levantó de sus asientos.

Algunos se amontonaron en los vomitorios; otros, en cambio, abandonaron el estadio con un sonido de fondo: el de los 400 valientes murcianistas que acompañaron al equipo, esos que viajaron por su propia cuenta y no dejaron solo a un equipo que necesitaba un apoyo, un aliento, para engancharse al 'playoff'.