La Verdad

Un derbi bajo presión

Sergio García e Isi Palazón, en el derbi de la primera vuelta.
Sergio García e Isi Palazón, en el derbi de la primera vuelta. / V. VICÉNS / AGM
  • Cartagena y Murcia están obligados a derrotar a su íntimo enemigo para mantener intactas sus opciones en la liga

Nadie es capaz de enturbiar el acontecimiento deportivo más grande de todos los que se celebran en suelo murciano a lo largo del año. No hay nada en esta Región que junte en un recinto deportivo a más de 10.000 espectadores (pagando su entrada) y no existe cita que emocione más a los aficionados al fútbol al norte y al sur del Puerto de la Cadena. El derbi es una bendición para nuestro famélico deporte regional, se mire por donde se mire.

Y está por encima de estrategias pueriles, comportamientos victimistas (allí o aquí) o guerras personales de cutre programa del corazón. Porque entre unos y otros han hecho que este Cartagena-Murcia se haya calentado de un modo absurdo, devolviéndonos a pasajes que ya creíamos olvidados y enterrados para siempre, los del 'odio africano', los de los antidisturbios siendo más protagonistas que el delantero de turno o los de los lanzamientos de objetos en el Almarjal o la vieja Condomina. No obstante, eso es pasado. A pesar de todo, hoy reinará la calma y cuando el madrileño Ortiz Arias pite el final del partido, a eso de las ocho y veinte de la tarde, solo hablaremos de fútbol. Así ha sido en los cinco últimos derbis. El personal ha madurado y hoy volverá a demostrarse. Fútbol. Solo es eso.

Hablemos de fútbol, entonces. Para el Cartagena, lo de esta tarde es una película nueva, un estreno de campanillas. El rival es el viejo Real Murcia, el de siempre, el de toda la vida, el enemigo íntimo número uno. Pero todo lo que tiene el contrario de viejo lo tiene el escenario de nuevo. Porque el cuadro albinegro nunca, a excepción de aquella excepcional temporada 2009-10 en la que el Efesé casi sube a Primera, el Murcia bajó a Segunda B en Gerona y el equipo de Juan Ignacio aplastó al de José González en Nueva Condomina (1-4), había recibido al grana tan por encima en la clasificación, con doce puntos de ventaja y 'jugando una Liga' -la del campeonato- en la que el Murcia este año no tiene ni voz ni voto.

No obstante, este 'nuevo' Murcia de Moro, Deseado y Mir es mucho más equipo que el que se enfrentó en la primera vuelta al Cartagena. Y entonces, en un derbi feo y aburrido como pocos, los albinegros no fueron capaces de hincarle el diente a los pimentoneros. Eso quiere decir algo. Y a eso se agarran hoy los Golobart, David Sánchez, Rayco, Curto y compañía. Los seguidores murcianistas, arcabuceados tras la gestión de Samper que desembocó en el descenso administrativo del verano de 2014, no están hundidos. Tocados, sí. Pero aún en pie. Así andan los hinchas del todavía primer club de la Región. Quieren que su historia se respete y, como si de un veterano hidalgo que se tapona las heridas como buenamente puede y alza su mosquete con orgullo, desean que sus jugadores peguen esta tarde un puñetazo en la mesa en la casa del eterno rival regional y que se enganchen definitivamente a una pelea por el ascenso en la que el club grana lleva haciendo la goma desde el principio de la temporada.

Está en una situación de extremo riesgo el cuadro que ahora entrena el valenciano Vicente Mir, ya que una semana de estas puede quedarse descolgado definitivamente del 'playoff' y mandar la temporada a la basura. Porque acude al Cartagonova en la jornada 30 y a cinco puntos de su único objetivo posible a estas alturas: la cuarta plaza. Así, un patinazo grana en el Cartagonova le podría dejar hasta a ocho puntos de la cabeza, más el 'goal average' perdido contra alguno de sus rivales directos, y con solo ocho jornadas de margen por delante. Sería casi el adiós definitivo.

Alineación cantada

Es más fácil descifrar las intenciones de Alberto Monteagudo de cara al derbi que las de Mir. El técnico manchego del Cartagena no suele hacer cosas raras y el equipo está jugando muy bien al fútbol desde hace un mes. Así, lo normal es que repita la alineación del domingo último ante el San Fernando, con su portero y defensa habituales, los cuatro renovados en los diez últimos días en una clara muestra de la confianza que el club deposita en sus zagueros. En el centro del campo, junto a Rivero y el inesperado 'pichichi' Fernando Llorente, aparecerá Gonzalo Verdú, quien le ha quitado el puesto a Sergio Jiménez. Arriba, todas las señales indican que Monteagudo se reservará el 'efecto Germán' para la segunda parte, si el partido se le complica. Cristo, Artiles y Arturo volverán a ser los tres delanteros.

Mir, por su parte, duda entre repetir el equipo titular que superó al Linares o meter en él a Víctor Curto. El delantero tarraconense no estuvo en el último partido y sus compañeros Sergi Guardiola y Rayco lo sustituyeron a la perfección, pero los tres goles de Curto desde que llegó al Murcia le avalan para volver en un partido tan importante.

La presencia de Borja Gómez, recuperado de unas molestias que le impidieron jugar la semana pasada, también permite a Mir dibujar un equipo con tres centrales atrás (Golobart, Josema y Borja) y con dos carrileros que lleguen arriba como Pumar y José Ruiz. Hasta Simón podría debutar en un gran derbi regional de alto voltaje. El futuro, en 90 minutos. Hoy, a orillas de Benipila.