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Fútbol | Derbi Solidario

Un zarpazo de Cedrick decide el derbi por Los Alcázares

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Los jugadores del UCAM celebran el gol de Cedrick. / G. CARRIÓN / AGM

  • El choque entre el UCAM y el Murcia fue vibrante en la primera parte y cargado de tensión en la segunda

El UCAM y el Real Murcia demostraron que son dos entidades sensibles y con un gran corazón. A pesar de lo avanzado de la temporada y lo arriesgado de un choque como el de este martes, ambos equipos disputaron el partido en favor de Los Alcázares dándolo todo, de poder a poder, e hicieron disfrutar a los cerca de 2.000 espectadores que se dieron cita en La Condomina. Fue un partido amistoso jugado con gran intensidad, en el que tanto Francisco como Paco García dieron minutos a sus jugadores más jóvenes, y en el que el resultado fue lo de menos. Solo sobraron los insultos de una pequeña parte de la afición grana hacia Fernando, que este verano cambió la camiseta grana por la azulona contra su voluntad, más por la reestructuración del equipo grana llevada a cabo por la antigua secretaría técnica que por el interés del portero murciano en cambiar de aires.

La primera parte del derbi fue vibrante. Ninguno de los dos equipos quería perder ante su rival en la ciudad. El choque arrancó con un disparo alto de Isi a los cinco minutos.

Dos más tarde, un centro perfecto de Góngora lo mando Hugo Álvarez al larguero. Los dos equipos querían el gol y buscaban la portería contraria. En el intercambio inicial de golpes, el UCAM se encontró con un gol con un disparo lejano de Cedrick que pegó en la espalda de un defensor grana y despistó a Simón. El gol no amilanó al Murcia, que siguió buscando el gol. Eso sí, las mejores ocasiones para el Murcia llegaron en el tramo final del primer acto. Sobre todo dos: un remate desde la frontal de Pablo Aguilera a pase de José Ruiz, y más tarde un remate dentro del área con gran potencia de Borja Gómez que sacó, tras una intervención prodigiosa. A pesar del 1-0, la sensación sobre el césped era que el empate hubiera sido el resultado justo.

En la segunda parte hubo menos fútbol y más tensión. A los ocho minutos el UCAM avisó con un disparo lejano de Pere Milla a lo que el Murcia contestó con un centro envenenado de Rubén Ramos. Los universitarios volvieron a insistir con otro disparo potente de Cedrick que esta vez paró Simón. Pero la intensidad se fue transformando en roces entre los jugadores de ambos equipos, que comenzaron a entrar con dureza. Tito vio el camino de los vestuarios al ver la segunda amarilla, un camino que también debió tomar Borja Gómez, del Murcia, que soltó un manotazo a Iban Salvador.