La Verdad

Rosendo muere sobre el césped

Rosendo Carrión, séptimo por la izquierda en la fila de arriba, junto a sus compañeros, ayer en el campo de fútbol de Salesianos, antes de comenzar el triangular de veteranos.
Rosendo Carrión, séptimo por la izquierda en la fila de arriba, junto a sus compañeros, ayer en el campo de fútbol de Salesianos, antes de comenzar el triangular de veteranos. / Rosario Navarro
  • Sufre un infarto mientras jugaba un partido de veteranos y fallece a los 45 años

El lunes por la noche, como cada semana, estuvo echando su habitual pachanga con los amigos en el campo de la Urbanización Mediterráneo. Acabó, se duchó y se fue a casa. Tocaba descansar. Al día siguiente había que madrugar. Tenía una cita especial con sus antiguos compañeros de la AD Trinidad, en cuyos equipos de base había jugado en la década de los 80. Todos iban a reencontrarse en el campo de fútbol del colegio Salesianos, en el barrio de Los Dolores, para participar en un triangular de veteranos con exjugadores del Dolorense y Lapuerta. Rosendo Carrión García, de 45 años, ya no volvió a casa.

Este apasionado del fútbol se dejó la vida en el sitio en el que siempre fue más feliz: en un terreno de juego. Rosendo falleció a primera hora de la tarde de ayer en la UCI del hospital de Santa Lucía al no poder superar el paro cardíaco que sufrió a mediodía, mientras disputaba el segundo de los tres partidos de 40 minutos programados. Un infarto hizo que se desplomara sobre el césped del campo del Dolorense y ya nunca más se levantara. La mañana, que iba a ser festiva, acabó siendo la más trágica en la larga historia del CD Dolorense, uno de los clubes decanos en el fútbol base cartagenero.

Rosendo Carrión García, que también estuvo en las categorías inferiores del Cartagena y era un fiel seguidor del Efesé y del Cartagena Fútbol Sala, estaba en la banda, tras ser sustituido, cuando cayó al suelo desplomado. «Le ha cambiado el entrenador y él quería seguir jugando. Se encontraba bien, pero justo al llegar a la zona del banquillo se ha desplomado y ha sido imposible hacer nada por él», contó a este periódico José Rico, presidente del CD Dolorense e impulsor del triangular en el que Rosendo acabó muriendo.

Sin desfibrilador

Entre sus compañeros había dos policías locales, que le prestaron los primeros auxilios. Llegó pronto a Salesianos el personal del 061, que le practicó la reanimación pulmonar. Entre todos lograron mantenerlo con vida y hubo algo de esperanza de camino al hospital. Pero al final no pudo superar el infarto y murió en el Santa Lucía. Compañeros y directivos lamentaron que en el campo de Salesianos no haya todavía desfibrilador. «El compromiso de la Federación es que haya uno en todos los campos de fútbol. Pero aquí no lo tenemos todavía. Nunca sabremos qué hubiera pasado si hubiéramos contado con uno», añadió Rico.

Lógicamente, el triangular de veteranos se suspendió y tanto los clubes del municipio como varias asociaciones de veteranos del fútbol local expresaron durante la tarde sus condolencias a través de la red social Twitter a amigos y familiares del jugador fallecido mientras practicaba deporte en el campo de Salesianos.

Rosendo vivía para el fútbol. Regentó una copistería en la zona del instituto Jiménez de la Espada y tuvo otras ocupaciones, pero su prioridad era el fútbol. Se sacó los títulos y entrenó al Cartagena FC, de Gómez Meseguer, a la Deportiva Minera y al Cañada Gallego. Su otra pasión era la Semana Santa. Durante dos décadas fue portapasos de la agrupación california de San Pedro. Deja un hijo de 16 años, que juega en las bases del Cartagena FC.