La Verdad

EL MIRADOR

Sorpresas y decepciones

La competición se está poniendo atractiva en el grupo IV de Segunda B, con siete u ocho equipos que van a estar arriba todo el año. Tras ocho jornadas, ya se puede intuir a qué puede aspirar cada uno. Y la buena noticia es que de esos siete u ocho aspirantes al 'playoff', tres van a ser de la Región de Murcia. Se trata de Cartagena, Lorca y Jumilla. En cuanto al Real Murcia, si no hay un cambio de mentalidad ya mismo, solo podrá luchar por la permanencia.

Esta semana quiero destacar, por encima de todo, la sorpresa positiva que nos está dando en este tramo inicial de la Liga el Jumilla de Pichi Lucas y Jorge Perona, las dos cabezas visibles de un proyecto humilde y sin presión que va por el buen camino. Es el equipo menos goleado del grupo, ya es segundo en la clasificación y suma 17 puntos. Se trata de un vestuario lleno de buenos profesionales, todos currantes de la Segunda B. Dentro de él, hay unión y armonía. Los jugadores del Jumilla no tienen obligaciones, ya que su único objetivo es la permanencia. Y como son honestos y tienen ilusión por hacer algo grande, partiendo de una 'presión cero', son capaces de cualquier cosa en esta campaña. Mi enhorabuena, en mayúsculas, a la familia del Jumilla.

La segunda sorpresa nos la deja el Lorca, equipo del que valoro su capacidad de reacción en las dos últimas semanas. En anteriores columnas destaqué la desconexión que veía entre el club y la ciudad de Lorca. Hablaba de que el proyecto, a nivel social e institucional, me dejaba muchas dudas. Nunca he discutido la calidad de la plantilla, porque es evidente que tiene jugadores de mucho nivel. Y lo ha demostrado en estas dos últimas jornadas, ganando al líder e imbatido Marbella y haciendo lo mismo en un gran estadio como el Cartagonova y ante un favorito a ser campeón como es el Cartagena.

En la resurrección del Lorca hay una figura clave: la de su entrenador, Julio Algar, al que conozco bien porque fue compañero mío en el Cartagonova. Con su carisma, su carácter templado y su actitud de hombre de consenso, ha sido capaz de minimizar al máximo los problemas del club y ha unido a un equipo que ahora parece otro. Su asignatura pendiente a partir de ahora es mostrar la misma motivación y el mismo fútbol que el que ha hecho ante Cartagena y Marbella cuando se enfrente a los Mancha Real, Linense, Sanluqueño y El Ejido de turno.

La gran decepción de este inicio liguero es, evidentemente, el Real Murcia. Es verdad que las circunstancias que rodean al club y el no contar con un presupuesto importante hacen que las dificultades sean máximas. Pero por ciudad, club y pasado, el Murcia no puede dar la imagen que está dando en los partidos de fuera de casa. Tiene que reaccionar ya.

Y la clave es contar con gente que haya vivido situaciones parecidas en el mundo del fútbol y que sea capaz de proteger a futbolistas inseguros e inexpertos. Son el entrenador y el director deportivo los que deben tener esa capacidad de liderazgo que se necesita en los momentos críticos y que tiene que servir para que el equipo levante el vuelo. Si eso también falla, la última bala debe ser llevar a cabo una revolución en la plantilla en el mercado de invierno. He oído hablar de año de transición, pero eso es algo que no entra en mi cabeza, y más cuando estamos hablando de un club de la grandeza del Real Murcia, obligado a ser campeón y a subir.

El Cartagena también me ha decepcionado en las últimas semanas, por las debilidades que ha mostrado ante Lorca y Melilla. Sigo convencido de que estará entre los cinco primeros, pero hace un mes yo veía a un equipo campeón. Y ahora, no lo veo. Noto que los rivales le han perdido el respeto y se ha convertido en un equipo ganable. Espero que este año no nos hayan vendido la moto, como decía el eslogan de la campaña de socios del año pasado. Y que no se pinche el globo.

Pero al equipo le veo tres problemas. Primero, hay fichajes que se han inflado por encima de su rendimiento del año pasado y que poco a poco irán a su verdadero nivel. Y me preocupa. Segundo, en el ida y vuelta, los jugadores de ataque sufren mucho. Tres, la eliminación en Copa ha generado inseguridad en el equipo.