La Verdad

Degenkolb.
Degenkolb. / Jaime Reina (Afp)

CICLISMO | VUELTA A ESPAÑA

Degenkolb sigue triturando las llegadas de la Vuelta

  • En A Coruña, con un final complicado, consiguió su cuarta victoria de etapa en la presente edición

El equipo Giant ha encontrado dos auténticas pepitas de oro en John Degenkolb y Marcel Kittel, con los que ha sumado esta temporada veinte triunfos, hasta este miércoles. Mantener a esos dos velocistas juntos en el mismo equipo es un ejercicio de equilibrismo que Giant maneja con maestría en situaciones y carreras muy diferentes, con diversos rivales.

Degenkolb conseguía en A Coruña su cuarto triunfo en la Vuelta, el noveno en lo que llevamos de año, en una llegada en la que los holandeses fundieron a todo su equipo, incluido Warren Barguil, al que le tocó reducir segundos en la zona del empedrado que conducía a meta. Tanto tuvieron que trabajar que se quedó sin ningún compañero para poder lanzar el esprint.

Suma en total nueve etapas ganadas en la Vuelta. No es Degenkolb un ciclista que se sienta cómodo sin el control de Giant, en el que todos los corredores se entregan al ciclista alemán en esta Vuelta a España. Esta vez tuvo que buscarse la vida y lo hizo atacando de lejos para poder sorprender al australiano Michael Matthews.

No quiso confiarse, arriesgó todo a esa fuerza hercúlea que tiene en sus piernas, y le salió bien a este ciclista de 25 años que no tiene límites, en una carrera que está cuidada con mimo. Kittel y Degenkolb hacen calendarios diferentes, de lo que se beneficia Giant. En el caso de John hay otro detalle que llama la atención. Lleva ¡trece segundos puestos esta temporada y tres terceros!, mientras que Kittel no tiene ningún segundo puesto.

«El triunfo no ha sido fácil. El equipo ha tenido que trabajar muy duro, más que otros días. Hemos tenido que hacer trabajar a todo el equipo para poder llegar al esprint. Estoy contento de tener un equipo tan entregado. Somos un grupo con mucha ilusión y eso nos facilita las cosas», comentó Degenkolb.

Valverde, optimista

La llegada era complicada para sus condiciones como corredor: «Ha sido un final de carrera duro, pero nos ha salido como lo habíamos planificado. Estuvimos viendo el final de la etapa el día de descanso y ya comprobamos que no iba a ser fácil llegar al esprint. No quedan muchas más oportunidades, pero sí se presenta alguna intentaré aprovecharla y si no intentaré ayudar a Barguil para que se meta entre los diez primeros de la general».

La etapa no tuvo mucha historia, con la habitual escapada de todos los días que acabó muriendo a dos kilómetros y medio de la llegada a la espera de jornadas más selectivas como la de este jueves, el Monte Castrove, donde todo el mundo espera el ataque de Valverde y el control de la etapa por parte de Movistar, en busca de la victoria y de lo segundos que le puedan dar más tranquilidad en la general antes de llegar a Ancares el sábado.

También podría pasar que Movistar trabajase y ganase Purito, que sabe que ya no tiene nada que hacer en la general.

Valverde comentaba que «será una etapa bonita, pero no sabemos sí se podrá controlar para luchar por el triunfo. Hay que esperar a ver como sale la etapa. Hay que ser realistas con la situación de la general. Lo tenemos complicado con Contador, aunque hasta el último día no hay que rendirse. Hay que ver como se van planteando las cosas cada día».

A pesar de la temporada que lleva, Valverde está animado: «Me siguen quedando fuerzas. No me noto cansado. La pena es que en La Farrapona perdí tiempo con Contador y Froome», explicaba el líder de Movistar, que necesita ganar segundos para quitarse la sombra de Froome, que será muy alargada en Los Ancares, de encima. Ahí reside la emoción de la Vuelta.