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Bojan Dubljevic, ante Royce O'Neale. / Adrián Ruiz de Hierro (Efe)

copa del rey | cuartos

Dubljevic eleva al Valencia

  • El equipo 'taronja' cumple la lógica y, liderado por su estrella, regresa a las semifinales tres años después

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El Valencia partía como claro favorito ante el vigente subcampeón de Copa y Bojan Dubljevic se encargó de elevar al equipo de Pedro Martínez para disputar las semifinales del torneo en Vitoria, tres años después de haberlo conseguido en Málaga y caer en ese cruce ante el Barça. El Valencia, señalado antes de su debut como serio candidato a clasificarse para la final de la presente edición, cumplió la lógica ante el Gran Canaria, sin dar opción a la sorpresa y con una insultante superioridad ante un rival mermado por los problemas físicos. Con Dubljevic desatado e imperial (22 puntos y 11 rebotes, para 32 de valoración), el Valencia pasó por encima del conjunto insular, al que no le llegó con el orgullo para dar algo de emoción a un duelo muy frío y desequilibrado desde el pitido inicial.

Consciente de que llegaba en mucho mejor momento que el subcampeón, no sólo física, sino también mentalmente, el Valencia quiso dar un golpe de autoridad desde el principio, para confirmar que este año está preparado para luchar por un título copero que sólo ha conquistado una vez, en 1998. Para que no quedasen dudas de su mentalidad y poderío, fue el propio Dubljevic quien se encargó de abrir la primera brecha (7-0), con un primer parcial protagonizado por la exclusiva anotación de su estrella y, a partir de ahí, ya todo fue rodado para el Valencia.

Hasta 21 puntos de ventaja llegó a alcanzar el equipo 'taronja' en el tercer cuarto (57-36), después de que la diferencia entre ambos rivales no dejase de aumentar, jalonada también desde la larga distancia, faceta en la que se estrelló un Gran Canaria (5 de 18 triples) al que intentó levantar desde la dirección Albert Oliver al principio del último cuarto (64-56). Sin embargo, cuando el finalista de la pasada edición se acercó, más por casta que por juego y solidez, el Valencia volvió a ponerse duro en defensa y a escaparse, con bombardeos que acabaron con la moral de la tropa insular. El Valencia mantuvo una enorme regularidad e intensidad, ratificada en la lucha por el rebote (39 capturas frente a 27), mientras el Gran Canaria se vio incapaz de frenar a Dubljevic, y no sólo en la pintura (a sus cinco rechaces ofensivos el balcánico sumó dos triples).

El potencial de Dubljevic quedó claramente reflejado en un primer tiempo en el que, entre él (15 puntos entonces) y Oriola (10 al descanso) se encargaron de golpear con fuerza y sin piedad a un rival al que sólo mantuvo en principio, y a muy duras penas, McCalebb. El Valencia ya había hecho su trabajo, su gran trabajo, en la primera mitad, y en la reanudación le bastó con mantener el nivel y no confiarse, encabezado por los recursos y la mano de un pívot verdaderamente dominante.