La Verdad

Shane Larkin, en una acción ante Rodrigo San Miguel.
Shane Larkin, en una acción ante Rodrigo San Miguel. / José Ramón Gómez (Efe)

baloncesto

El Baskonia no acusa la presión en su estreno

  • El Tenerife duró lo que quiso Larkin, que firmó 17 puntos en el cuarto definitivo y fue jaleado al grito de "¡MVP, MVP!"

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Fiel a su estilo, el Baskonia no acusó la presión en su estreno en la Copa como anfitrión. Liderado por un base espléndido, Shane Larkin, que machachó al Tenerife en el cuarto definitivo (17 puntos en el último parcial, para 34 de valoración final), a pesar de algunos despistes defensivos y momentos de relajación, el Baskonia cumplió con la lógica y selló su pase a las semifinales en un partido en el que dio el estirón cuando se lo propuso ante un rival animoso pero demasiado limitado.

Al igual que le ocurrió en las tres ocasiones anteriores en las que albergó la fase final de la competición, con un título en 2002 y un subcampeonato en 2008, el Baskonia superó con éxito la primera eliminatoria. El conjunto canario duró lo que quiso Larkin, jaleado al grito de «¡MVP, MVP!» por la bulliciosa y contagiosa afición del Buesa Arena.

Con mayor amplitud de plantilla, potencial físico y, sobre todo, criterio para mover y valentía para resolver, como hizo Larkin, el Baskonia firmó un partido convincente en el que confirmó su superioridad ante el equipo revelación de la temporada, al que no le bastó con Marius Grigonis ni Georgios Bogris. El Tenerife mantuvo la vida en el tercer cuarto, cuando se lo permitió la pasividad defensiva del Baskonia (55-53), pero en cuanto el choque entró en los minutos de la verdad Larkin se echó al equipo a la espalda para derribar al adversario.

Ni siquiera necesitó el Baskonia a Adam Hanga cuando tuvo que sentenciar, porque cuando el húngaro cometió su cuarta personal el conjunto local ya había abierto el camino hacia la victoria (65-57), después de haber visto comprometido el partido en el segundo parcial, cuando el Tenerife se acercó a sólo dos puntos. Sin embargo, el Baskonia se estaba dosificando en estos momentos, para volver a pisar el acelerador y apretar los dientes en defensa y demostrar a su rival que si se lo proponía, no tendría opción a la sorpresa. Larkin, cómo no, fue quien encabezó ese parcial de 10-0 previo al descanso, con Ilimane Diop más que cumplidor en ataque y defensa, para propiciar la primera gran diferencia (43-31). Así evidenció el Baskonia que si se esforzaba en defensa y Larkin estaba enchufado, era cuestión de que el Tenerife se rindiese, aunque el equipo de Txus Vidorreta, agarrado a su pobre tiro exterior (7 de 33), nunca quisiese entregarse.