«La UMU debe impulsar más becas propias»

José Antonio Gómez, frente al Rectorado./Martínez Bueso
José Antonio Gómez, frente al Rectorado. / Martínez Bueso

José Antonio Gómez. Catedrático de Biblioteconomía y candidato a rector de la UMU

Fuensanta Carreres
FUENSANTA CARRERESMurcia

Ha vivido la Universidad de Murcia (UMU), su casa, desde casi todos los ángulos posibles: como estudiante de Filosofía y de Historia, auxiliar de biblioteca, asociado, titular, catedrático, decano, vicerrector... Una visión periférica a la que aspira añadir la de rector de la institución. El catedrático del área de Comunicación y Documentación José Antonio Gómez (Murcia, 1961), vicerrector dimitido con el actual rector, José Orihuela, ha dado el paso adelante, y presentará su candidatura a las próximas elecciones al Rectorado en mayo con objetivos claros: la conexión de la Universidad con las metas de la Región, «pasar del yo al nosotros» y la implicación de la institución con la justicia social y la sostenibilidad social y ambiental.

-Dimitió de su cargo como vicerrector de Comunicación y Cultura año y medio después de tomar posesión con el actual rector, José Orihuela. ¿Prefiere ser el jefe?

-En realidad son circunstancias del pasado, hubo discrepancias y visiones no coincidentes. Ahora estamos en otro momento distinto en el que hay que pensar en la colaboración y la mejora de la UMU. He reforzado la convicción de que puedo colaborar en la mejora de los procesos de gestión de la universidad. Debemos conectar más la Universidad con las metas de la Región, y hay que innovar en la gestión y en el modo de ejercer la gobernanza. Debemos pasar del yo al nosotros, lo que incluye tanto a la comunidad universitaria como a la sociedad. La UMU debe concretar sus metas a través de un proyecto de servicio público que conecte la Universidad con un proyecto de Región.

«Me incorporé al equipo del rector Orihuela con una gran ilusión; y salir fue una gran decepción»

-En algunos aspectos parece que falla esa conexión, que la Universidad es como una isla en la ciudad...

-Yo no creo que sea así. La mayor parte de la labor de la UMU se vuelca en la sociedad, con proyectos para mejorar el modelo productivo y preparando el capital humano del presente y del futuro. Nos preocupamos por ser útiles, pero hay que integrar esas actuaciones en un proyecto que conecte con el proyecto de Región. También debemos seguir avanzando hacia una universidad responsable, sostenible e igualitaria. La Universidad debe ser responsable social, medioambiental, cultural y económicamente, siendo un referente de estos valores. Esa proyección colectiva de servicio público, de modo dialogado, es la que me impulsa.

-¿Trabaja ya con un equipo? ¿Ha formado candidatura?

-No hay un equipo formado, pero sí personas con las que trabajo en el proceso de construcción de los objetivos.

-Las universidades mantienen inercias con las que no logran romper, estructuras complejas, endogamia...

-No estamos anclados al pasado, pero hay que evolucionar de cara al futuro. En las nuevas formas de gobernanza tenemos que pasar del yo al nosotros, tenemos que pensar que nadie tiene la razón ni el conocimiento absoluto. Creo que conozco la gobernanza de la vida universitaria. Desde que entre en 1979 como alumno de Filosofía, después de Historia, auxiliar de biblioteca... He sido asociado a tiempo parcial, profesor, catedrático, director de departamento, decano. Dirigir la conmemoración del centenario de la UMU me dio oportunidad de trabajar con prácticamente todas las facultades y servicios. Desde esa experiencia y visión, creo que puedo innovar en la gestión de la UMU.

-La UPCT ha iniciado un proceso de reducción de departamentos para rebajar gastos. ¿Cree que caben ajustes en la estructura de la UMU?

-Las estructuras se pueden revisar, pero para reforzar el apoyo y cumplir conjuntamente las metas de la Universidad. Los departamentos de la UMU son muy grandes, y no tendría sentido reducirlos. Otra cosa es la necesidad de reforzar el apoyo al logro de metas investigadoras y de transferencia. Cada vez es más complejo conseguir financiación para proyectos europeos, los mecanismos son arduos, y la plantilla puede renovarse en las soluciones para apoyar esa gestión.

-La tendencia demográfica apunta al descenso de alumnos. ¿Cómo encararía ese escenario como rector?

-Quizá se reducirán los alumnos de los grados, pero se incrementará la necesidad de formación a lo largo de la vida. Los retos del futuro hacen que se deba mantener la cualificación máxima, y es importante enfocar la oferta de postgrados, la actualización de conocimiento, el 'e learning'...

-Miles de estudiantes han dejado la Universidad en los últimos años, desde que Wert endureció los requisitos para lograr una beca. ¿Qué hará para compensar esa sangría?

-El derecho a estudiar es fundamental, y las becas deben compensar las desigualdades económicas y sociales. No comparto que se reduzcan las cuantías y se incrementen las calificaciones para poder mantenerlas. El compromiso con la igualdad de la UMU nos obliga a impulsar becas propias que compensen esa disminución. Tampoco creo justo elevar tanto los niveles de calificación. Hay estudiantes con calificaciones no muy brillantes que son magníficos profesionales y se esfuerzan.

-Las cuentas de la UMU están más claras con el Plan de Financiación. En los últimos años han convocado decenas de plazas de profesor, después de una década de 'sequía'. ¿Mantendría esa política expansiva?

-Los años de contención nos han impedido un desarrollo normal de las plantillas, ha habido un envejecimiento, y son necesarias políticas activas de contratación de profesorado, que se forma muy lentamente, requiere años y continuidad; ahora se está iniciando su recuperación, y también el PAS padece un problema similar.

-¿Caben ampliaciones en el catálogo de títulos de la UMU?

-En todo caso, tenemos que renovar algunos planes de estudio para que satisfagan la demanda de formación, aunque la mayoría lo hacen. Debemos potenciar los títulos dobles, con grados que permitan una mejor especialización y perfilan más al estudiante; optimizan sin un incremento grande de costes.

-¿Seguiría adelante con el polémico traslado de parte de los servicios del Rectorado desde Convalecencia a Espinardo?

-Primero hay que definir 'para qué' y 'cómo' queremos utilizar los servicios centrales, y luego identificar qué servicios deben estar en un campus y cuáles en otro. La UMU debe ser dinamizadora del entorno urbano, con servicios representativos en la ciudad, en los barrios, también en el antiguo IES de El Carmen, en Zarandona... Los equipos de gobierno deben tener presencia en la ciudad.

-¿Y la colección Ángel Tomás?

-La colección de arte tiene un altísimo valor, y respeto la generosidad de una persona que quiere hacer partícipe de ello a la UMU. Otra cuestión diferente es cuál debe ser el espacio en el que se exponga. Las donaciones deben hacerse con la generosidad de no condicionar mucho a las instituciones que las acogen. Puedo entender que algunas obras significativas estuvieran en la Convalecencia, pero otras pueden estar en otros lugares.

-No quiso seguir en el equipo de Orihuela. Su dimisión fue la primera de las cinco crisis de gobierno que se han sucedido. ¿Cuál es el problema?

-No debo yo juzgar el comportamiento de los que han sido compañeros en un equipo de dirección. Entiendo que soy responsable de mis actos, y en un momento dato mantuve una discrepancia sobre cómo se podía o debía ejercer el liderazgo en la UMU. Intento reabsorber las cosas, y no me gusta juzgar a las personas. Me incorporé al equipo con una ilusión grande, y salir fue una decepción, pero en la vida las ilusiones y decepciones son algo natural que se convierten en aprendizajes y experiencias que te hacen ser mejor.

-No ha perdido en cualquier caso esa vocación de servicio público...

-Al contrario, me presento a rector. La ilusión es lo más importante, viene de sentirte muy identificado con una institución que ha sido tu casa desde los 17 años, y es muy motivamente pensar que puedes contribuir a intentar liderarla y fortalecerla para que contribuya a un beneficio social. Es esa frase de Antonio Gramsci: 'Hay que combinar el pesimismo de la inteligencia con el optimismo de la voluntad'. En mí predomina el optimismo de la voluntad. Creo que hay mucho por hacer y que es posible. Estoy disfrutando este proceso, he empezado a hablar con compañeros, a pensar juntos qué podemos hacer... Y me siento capaz, si no, no lo abordaría, no me atrevería. Lo hago desde la responsabilidad, desde la voluntad de innovar.

-¿Cómo encara los conflictos de competencias, como las prácticas sanitarias, con la UCAM?

-Como universidad pública, nuestra obligación es realizar con excelencia la formación de nuestros estudiantes. Debemos defender las condiciones de formación de los estudiantes de Medicina en los hospitales públicos de la Región. Generaría confusión y sería problemática la coincidencia en espacios y tareas con docentes clínicos, que son en buena parte de la UMU.

-La prueba de acceso se mantendrá este curso de forma provisional, pero el diseño del modelo definitivo sigue pendiente. ¿Cree que deberían valorarse cuestiones como la aptitud del alumno, además de la calificación?

-Antes de hacer cambios me plantearía los riesgos. Las pruebas de acceso ratifican que los alumnos han cursado el Bachillerato; son un sistema objetivo y ayuda cuando hay límite de acceso. Pruebas menos objetivas podrían ser complejas.

-¿Y los grados de tres años?

-Si la matrícula de los másteres tuviera el mismo precio que los grados no sería problemático. El problema es que hemos perdido dos años de educación superior, los que tenían las antiguas licenciaturas.

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