La cumbre del agua del PSOE aboga por las desaladoras sin olvidar los trasvases

Teresa Rosique, Diego Conesa, Cristina Narbona, Rosa Peñalver y Charo Quesada, ayer en la sala habilitada en IFEPA./José María Rodríguez / AGM
Teresa Rosique, Diego Conesa, Cristina Narbona, Rosa Peñalver y Charo Quesada, ayer en la sala habilitada en IFEPA. / José María Rodríguez / AGM

Tras escuchar a colectivos y representantes de la sociedad civil murciana, Cristina Narbona concluye que «hay que centrarse en las soluciones que son viables en este momento»

DANIEL VIDALMURCIA

En la pausa del café los asistentes hablaban de fincas de olivos, de almendros y cereales, de cultivos modernizados y ecológicos, de regadío y de secano, del agua que se tira al mar, de desaladoras y de trasvases. No de café, sino del agua que tanto escasea, aunque Santiago Martínez (Fecoam) dijera luego en el estrado que «en el mundo hay ahora la misma cantidad de agua que en la época de los dinosaurios». En definitiva, durante toda la jornada (incluidos los descansos), se habló de las posibles soluciones a corto, medio y largo plazo al grave problema de escasez hídrica en la Región. Este era el principal objetivo de la cumbre sobre el agua que celebró ayer el PSOE murciano en Torre Pacheco para «escuchar» la opinión de decenas de representantes sociales y económicos, y que estuvo presidida por el secretario general de los socialistas de la Región, Diego Conesa, y la presidenta del PSOE y exministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona. Otro de los objetivos de esta conferencia abierta era definir la política hídrica del partido de cara a las próximas elecciones.

Preguntada por la continuidad de los trasvases, Narbona aseguró que siempre ha sido partidaria de «soluciones viables en periodos no solo de sequía, sino de cambio climático en los que las aportaciones a las cabeceras se están reduciendo de forma espectacular», y por eso mostró su agrado al «escuchar que los agentes sociales quieren centrarse en las soluciones que son posibles... ahora», puntualizó. «No tengo nada en contra de los trasvases», dejó claro, pero sí «de que se engañe a la gente. La Unión Europea ya había denegado la financiación para el trasvase del Ebro antes de que yo llegara al Ministerio. Y, si no, que el señor Rajoy explique por qué no se ha planteado la puesta en marcha del trasvase si gobierna desde el año 2011».

La profesora de la UMU Teresa Navarro sugirió la creación de una «autoridad independiente del agua»

Narbona no dejó de tomar notas durante toda la jornada, en la que se sucedieron las intervenciones de los representantes de la sociedad civil. Agricultores, productores, ecologistas, profesores universitarios y líderes vecinales, entre otros agentes sociales, concluyeron de forma mayoritaria que las soluciones no pueden ceñirse a una sola vía. Fue muy claro el presidente de Coag, Miguel Padilla, quien aseguró que «lo más razonable es la interconexión de cuencas en todo el Estado», pero también «trabajar en la desalación», construir las plantas «que hagan falta». Eso sí, que sean «públicas, y cuya agua sea distribuida por las comunidades de regantes». Además, dijo que es urgente «abrir pozos y ampliar la capacidad de las desaladoras existentes» que, a pesar de ser simplemente unos «parches» para la actual situación, son necesarios para «poder regar». En la misma línea de opinión se mostró el propio Santiago Martínez, quien dejó claro que «este problema tiene muchas soluciones», aunque también reclamó «agilidad» en las actuaciones porque «hay que tratar al enfermo cuando aún está vivo».

Por su parte, la profesora de la Universidad de Murcia y experta en derecho del agua, Teresa Navarro, abogó por el desarrollo de «políticas estatales en materia hídrica que procuren el interés general», y fue más allá al sugerir la creación de una autoridad independiente del agua que coordine actuaciones globales en colaboración con las confederaciones hidrográficas. También participaron Lucas Jiménez (Scrats) e Isidoro Ruiz (Junta Central de Regantes), quien se mostró muy firme al asegurar que «la desalación debe ser complementaria del agua que se tira al mar», en referencia al Ebro , y pidió «un artículo 155 del agua, dar categoría constitucional al agua».

La tormenta de ideas en la cumbre socialista prosiguió después con las intervenciones de Pedro García (ANSE), quien criticó la transformación de cientos de hectáreas de terreno en regadíos ilegales y dijo que «no hay de todo para todos, hay unos límites»; el investigador de la UPCT Juan García Bermejo, que trasladó algunos de los últimos avances en materia de desalobración; Emilio Ballester, de la Fundación Desarrollo Sostenible; Isabel Rubio, del Pacto por el Mar Menor; o Fernando Gómez (Proexport), quien pasó de puntillas por la desalación y dijo «no creerse» que no se pueda «traer el agua de donde sobra a donde falta y, además, donde está la agricultura. Nuestros productos los comen 320 millones de personas en todo el mundo».

La jornada, a la que asistieron más de 200 personas entre cargos socialistas y diferentes representantes e la sociedad civil, tuvo también cuatro mesas redondas (Agua; Agricultura, Ganadería y Pesca; Desarrollo sostenible; y Desarrollo Rural) y concluyó con la clausura a cargo de Cristina Narbona, quien celebró «poder escuchar a la sociedad para poder servirla» y volvió a centrar el tiro en «optimizar las infraestructuras que tenemos» sin que eso signifique renunciar a «nuevos trasvases» o «dejar de utilizar» el Tajo-Segura. Eso sí, dejó claro que la interconexión de cuencas «choca hoy con el cambio climático, y nuestro deber es aportar seguridad jurídica, económica y ambiental a los agricultores y a la Región».

Por otro lado, la visita de Narbona a la Región fue duramente criticada ayer por el coordinador general del PP murciano, Miguel Ángel Miralles, quien dijo que el hecho de «que Cristina Narbona venga a Murcia a hablar de agua es como si lo hiciera Puigdemont para hablar sobre la unidad de España», ya que fue Narbona «quien creó el problema de la escasez de agua en la Región al derogar el trasvase del Ebro». Además, Miralles dejó claro que el PP «defiende la interconexión de cuencas y la cesión de derechos como soluciones al problema del agua», mientras que la desalación es complementaria pero «insuficiente» para atajar la sequía.

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