La Verdad

Toñi Moreno: «Superé una depresión sin pastillas, rodeándome de gente buena»

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Toñi Moreno. / Óscar Chamorro

  • La presentadora termina una nueva etapa televisiva y publica ‘La chica que no creía en los milagros’, un manual de recetas domésticas para ser feliz

Toñi Moreno comprobó que los milagros existen durante el año que dirigió el programa de televisión ‘Entre todos’. Una experiencia durante la que, explica orgullosa, se ayudó a 500 personas, se crearon 250 negocios y se movieron ocho millones de euros. “Para un año de programa no está mal, pero ya no se puede hacer y no me voy a envenenar”, admite con media sonrisa. Cada día en el programa, esta periodista de Sanlúcar de Barrameda se topó con "héroes sin capa" que le enseñaron que la vida, por muy difícil que se presente, "es un puro milagro". Como Rafa, un joven con distrofia muscular de Duchenne que estudia cuarto de periodismo gracias al tesón de su madre, quien no dudó en dejar el trabajo para acudir a la facultad a tomar apuntes para su hijo, paralizado de cuello para abajo. "Él me decía que era feliz porque buscaba la felicidad en lo que puede hacer y no en lo que no puede". Moreno recopila esta y otras historias en ‘La chica que no creía en los milagros’ (Planeta), un "manual de recetas domésticas para ser feliz" donde se desnuda parcialmente para hablar de sus comienzos, su trayectoria profesional y de las lecciones vitales que ha aprendido de las personas que se han cruzado en su vida. "No soy psicóloga, ni 'coach', ni soy entendida en nada; estas son solo mis recetas personales, lo que me sirve a mí cuando tengo un mal día".

Una de las lecciones más importantes la aprendió en Kosovo, donde fue de voluntaria con apenas 18 años meses después de que terminara la guerra. Allí, en una estación de trenes abandonada donde en cada vagón vivía una familia, una chica de su edad le dio la mayor lección de su vida. "En el vagón donde vivía con su padre vi unos pintalabios iguales que los que yo usaba y, cuando se lo dije, ella me contestó: «Yo era como tú, iba a la universidad y mi vida era normal, pero un día alguien dijo que había que odiarse y violaron y mataron a mi madre y a mis hermanas. Ahora todos los días me levanto, limpio el vagón, pongo té a calentar y me pinto los labios para poder seguir sintiéndome persona». Me demostró que la dignidad la tenemos dentro de nosotros y que nadie puede arrebatártela si no dejas que lo hagan".

Depresión con «treintaypocos»

Entre las recetas que recopila para ser feliz destaca la actitud optimista, positiva y el saber encontrar la felicidad en las pequeñas cosas. Pero sobre todo señala la importancia de rodearse de la gente adecuada, una lección aprendida tras sufrir una depresión "con treintaypocos" que le sirvió de reseteo para valorar lo importante de la vida. "Superé la depresión sin tomar ningún tipo de pastillas y, aunque creo que es necesario ponerse en manos de un especialista, la verdad es que me rodeé de gente linda, de gente buena y eso es muy importante". Asegura que el libro no descubre a una Toñi Moreno distinta a la profesional que se mete al público en el bolsillo y defiende que ella es la misma en la televisión, en casa con pijama y zapatillas o de cañas con los amigos. "No me creé un personaje. Estar tres horas en directo en televisión hace que salgas tú y, aunque me guardo una parte de intimidad, me he mostrado bastante fiel a mí misma. Entre otras cosas porque no tengo memoria y un día aprendí que para que no te pillen en una mentira es mejor no mentir".

El libro arranca con el relato de una infancia humilde, una vivencia clave que la sirvió para conectar después con las personas que acudieron en busca de solidaridad ciudadana a ‘Entre todos’. "La gente me dice que tengo mucha empatía, pero es que yo soy eso. Siempre he tenido conciencia de que en mi casa no había siempre y cuando llegaba la vendimia respiraba porque había trabajo. De hecho yo empecé a trabajar a los 14 años en la tele local de mi pueblo para buscar dinero para mi casa, así que fui eso y sigo siéndolo, la diferencia es que tengo un trabajo en la tele, pero soy muy consciente de que hoy estás y mañana no estás".

«Mariló Montero me cayó fatal»

La escena de su libro que más revuelo ha causado es la que recuerda su primer encuentro con su compañera de cadena Mariló Montero. "Me cayó fatal porque siempre he admirado a Carlos Herrera (exmarido de Montero). Él venía a mi pueblo los veranos y me presentaba a sus novias y, cuando llegó con Mariló supe que iba a ser ella y me cayó la que peor", recuerda divertida. "Con el paso de los años he acabado siendo más amiga de Mariló, fíjate cómo son las cosas". Ambas han estado en el punto de mira de los telespectadores más críticos, que no desperdician ocasión para disparar con bala a través de las redes sociales. Pero Moreno no se siente "especialmente maltratada". "Asumo las críticas con humildad y trato de hacer una criba: admitir cuándo tienen razón y que no haga daño cuando no la tienen. Ha costado años, es duro y claro que hacen daño, pero no me cuesta nada pedir perdón". De hecho, recuerda que abrió su programa pidiendo disculpas la jornada siguiente a la polémica por su respuesta a la invitada que insinuó ser víctima de malos tratos en directo. "Ni lo recordaba y, cuando lo vi, no podía creerlo. No lo hice con mala intención, y me dio rabia porque es un tema hacia el que soy muy sensible".

No considera sin embargo injusta la decisión de TVE de cancelar el programa. "Entendí la decisión porque no les compensaba, la audiencia no era la esperada y le estábamos dando muchos quebraderos de cabeza con las críticas", admite. "Pero no hay que olvidar que ‘Entre todos’ no era más que un programa de televisión, no un ministerio; la gente contaba su caso y otros querían solucionarles el problema. De hecho se habla de las llamadas polémicas pero no se habla de José, un hombre que se enamoró del formato, se lió a llamar y llegó a aportar 240.000 euros en ayudas".

Tras el disgusto del adiós a 'Entre Todos', Moreno regresó con un nuevo formato vespertino, 'Con T de Tarde', un magazine que mezclaba entretenimiento y reportajes de servicio público pero que finalmente fue retirado de antena hace varias semanas. "Ha sido una vuelta a mis orígenes porque yo soy reportera y me gusta la calle. Por ejemplo me he ido a Sierra Leona a hacer un documental y estoy súper orgullosa de haber podido trasladar lo que es el ébola", explicaba Moreno hace apenas un mes, consciente de que la tarde televisiva era una franja complicada y que los datos de audiencia no le eran favorables. Asegura que ha aprendido a disfrutar con lo que tiene entre las manos y a no marcarse objetivos inalcanzables para evitar frustrarse "Los sueños llegan de otra manera y si consigo transmitir a alguien buen rollo o ganas de vivir, para mí será un triunfo".