La Verdad

¿Por qué se parecen todas las canciones comerciales?

Aldo Narejos.
Aldo Narejos. / LV
  • 'Despacito', 'Súbeme la radio', 'Duele el corazón' o 'Mal de amores' son éxitos hechos con una misma fórmula. Aldo Narejos, el compositor y 'youtuber' que tocará en Cabezo de Torres el próximo 20 de mayo, nos desmenuza los entresijos de la industria musical

El compositor y 'youtuber' Aldo Narejos ha realizado varias investigaciones desde hace cuatro años con las 100 canciones más escuchadas en Spotify y ha demostrado que uno de cada tres éxitos son iguales armónicamente. En la actualidad, el panorama sigue siendo el mismo, con el añadido de que hay un empeoramiento evidente de las letras, que cada vez tienen menos vocabulario y repiten los mismos temas. Evaluamos las causas y consecuencias de este fenómeno.

'Despacito' de Luis Fonsi; casi todos los éxitos de Enrique iglesias y de Juan Magán, como 'súbeme la radio' o 'Mal de Amores'; 'Diez mil maneras' de David Bisbal; 'Let her go' de Passenger; 'A sky full of stars' de Coldplay; 'Tu jardín con enanitos' de Melendi; 'Whistle' de Flo Rida; 'Yo te esperaré' de Cali y el Dandee o 'Pan y mantequilla' de Efecto pasillo son algunas canciones que están hechas con la misma fórmula.

Popularmente se suele decir que tienen los mismos acordes (sol, re, mi menor y do), pero no es exactamente así, sino que la relación entre sus acordes es la misma, concretamente 1, 5, 6, 4. Es decir, dependiendo cuál sea la nota principal escogida, se construye el mismo patrón. Por tanto, se consiguen canciones armónicamente iguales, aunque sus letras y sus melodías sean diferentes. Las preguntas evidentes son ¿por qué se hace esto? ¿Qué ventaja tiene esta relación de acordes y cuáles son las consecuencias de usarla masivamente?

“Es una fórmula muy agradable al oído, muy sencilla de captar. Muy gustosa de oír. Una vez que se ha usado tanto, ya se usa porque la gente la conoce muy bien y cuando haces un éxito con esos acordes, el público entiende que, aunque es una canción nueva, hay algo inconsciente que le crea cierta familiaridad, como si ya la hubiera oído, porque realmente ya la ha oído”, explica Aldo Narejos.

El músico simplifica este hecho con una analogía: “¿Cuál sería la diferencia entre un donut de chocolate, un bollycao y una napolitana de chocolate? Es lo mismo. Tienen harina, azúcar y chocolate, aunque se presentan bajo distintas formas. Una empresa de bollería industrial sacará una forma nueva, pero con esa fórmula. Lo harán con forma de trenza o con otro color, pero lo mismo”. Al igual que una empresa de bollería apuesta por los ingredientes que sabe que seguro le van a funcionar, a la industria musical le pasa lo mismo.

Esto provoca que los oyentes se vayan “atontando melódicamente. Antes había mayor espacio de música comercial para la innovación, más público sensible y buena parte del mercado consumía cosas más cultas”. Además, el compositor alerta de que esta búsqueda de rentabilidad no solo afecta a la armonía, sino también a las letras que “simplifican el lenguaje”.

Aldo Narejos, que estudió psicólogía, clasifica las temáticas del 95% de las canciones que suenan en la radio en solo tres bloques. El Primero y el segundo están bastante relacionados, ya que los dos suelen ir dirigidos a la persona amada o deseada: la seducción, el intento de enrollarse con alguien; y la ausencia amorosa, con frases típicas como “mi vida sin ti no tiene sentido” o “lo siento, quiero volver contigo”. En el tercer apartado nos encontramos todas aquellos éxitos que hacen apología de la fiesta.

El 'youtuber' destaca las consecuencias negativas para los niños que conlleva solo tratar estos asuntos porque relacionan la música a “algo guay, algo que les ayuda a conectarse con la vida. Si solo hay tres temáticas, su vida va a girar en torno a las relaciones sexuales y a la fiesta”. Si esto se suma a que “los chicos tienen asociado lo que viene del colegio, lo que viene impuesto, a lo no deseable, se va creando en ellos un rechazo hacia el conocimiento en general. Es un desastre para una sociedad supuestamente avanzada. Cada vez tenemos una menor complejidad”, lamenta el compositor.

Por otra parte, cada año “el número de palabras empleadas en las canciones es menor”, comenta Aldo Narejos, que atribuye esta evolución negativa a la simplificación del lenguaje. “Si tengo el mismo contenido en una frase que menciona la palabra sexo y en otra que dice epifanía, en la reunión de productores de la discográfica se dirá que la palabra epifanía no la va a entender mucha gente, puede entonces que no la compren, por lo que no la van a poner. La música que viene por la industria sacrifica toda aquella frase, término o concepto que sea susceptible de no ser comprendido por su complejidad. De forma que todo lo que dice tiene que ser fácilmente entendido por un niño de 6 años o por una persona que no habla muy bien español”, asevera el compositor.

«La música comercial ejerce una función destructiva sobre los niños»

El músico alicantino denuncia las consecuencias de “llegar al factor común, a que guste a todos, porque siempre es a la baja, a lo más burdo a nivel literario, musical y, en general, a todos los niveles”. Para un adulto cultivado solo genera “hastío y cabreo” pero para personas en proceso de formación, como menores, “ejerce una función muy destructiva en cuanto que limita su capacidad de desarrollarse artísticamente, porque los acostumbra a lo fácil y tienden a rechazar todo lo que sea más complejo”. Por eso, desde su canal de Youtube intenta concienciar a la población enseñando las artimañas de la industria musical con vídeos en los que analiza las canciones más escuchadas, su ritmo, su armonía, su melodía, sus letras, explica como retocan las canciones y muchas otras curiosidades.

El artista, que tocará en Cabezo de Torres el próximo 20 de mayo, cree que está “muy jodido” que esta situación se pueda revertir. “Me siento como en ese momento explícito de la película en el que el protagonista no puede hacer nada pero milagrosamente consigue algo”. Apuesta porque si hubiera una revolución musical habría que ir “uno a uno. Si esas personas que se plantean algo transmiten esas inquietudes a otras podría llegar a haber una masa crítica que va a ver una música y que se cree algún tipo de movimiento que acabe trascendiendo de alguna forma”.

Aldo Narejos bromea con la idea de que se ha visto tentado en ocasiones a llegar a más gente renunciando a sus principios. Asegura que dentro de los compositores que se han autoproducido el disco es más fácil que no se estandaricen tanto las canciones porque, por ejemplo, él lo que quiere es “vivir dignamente, llegar a fin de mes” y no le importa “llegar a un público más pequeño”. No obstante, reconoce que su disco, para el que contrató al productor de Macaco, es “un 'puntín' comercial, pero en esencia las canciones son todas muy complejas y no son para 'petarlo'”.