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  • Magnífico Concierto de Navidad el ofrecido por el Cuarteto Saravasti y los músicos invitados Felipe Rodríguez, Antonio García, Joaquín Riquelme y Lorenzo Meseguer

El Cuarteto Saravasti celebró su XV Concierto Extraordinario de Navidad invitando a cuatro jóvenes intérpretes germinados musicalmente en la Región y que han desarrollado una brillante carrera profesional fuera de Murcia. En el escenario confluyeron los talentos de Gabriel Lauret, Diego Sanz, Pedro Sanz y Enrique Vidal (experimentados componentes del Cuarteto Saravasti), con los de los violinistas Felipe Rodríguez (concertino de la orquesta Gubelkian de Lisboa) y Antonio García (Orquesta de la Comunidad de Valencia), del violista Joaquín Riquelme (Orquesta Filarmónica de Berlín) y del violonchelista Lorenzo Meseguer (Balthazar Neumann de Friburgo).

La pieza estelar del concierto fue el 'Octeto para cuerdas' de Mendelssohn, obra única en la Historia de la Música compuesta por éste a los dieciséis años de edad. Para tocar este octeto es imperativo que los músicos cuiden con esmero la preparación, la concentración y la conjunción entre ellos, puesto que hay momentos donde la precisión es fundamental. Desde los primeros compases, los ocho intérpretes hicieron gala de una soberbia concepción camerística, de una impactante sonoridad y de una delicada musicalidad.

Además de superar con creces los retos que plantea la obra, los miembros del octeto alcanzaron la empatía con el público, entusiasmado con sus respiraciones, miradas, complicidad y gestos de escucha atenta. Mendelssohn quiso que el primer violín tuviese un protagonismo especial en este octeto y Felipe Rodríguez asumió ese rol con su habitual solvencia, naturalidad y liderazgo. A lo largo de los cuatro movimientos del octeto, los arcos de los intérpretes expresaron con frescura y emotividad el mensaje que el compositor dejó tan bien escrito.

En la primera mitad del concierto, el violista Joaquín Riquelme colaboró con el Cuarteto Saravasti para sumergirnos en el mundo de Mozart tocando el 'Quinteto de cuerda en Si bemol Mayor'. El respeto de cada intérprete hacia el cometido de los demás contribuyó a resaltar los interesantes diálogos entre violín y viola, a la vez que mantuvo el engranaje rítmico tan característico del compositor austríaco. El momento más especial de la velada coincidió con la interpretación a ocho de la pieza de Heidrich en la que la conocida melodía de cumpleaños sufre hasta catorce transformaciones según el estilo de distintos compositores y épocas. Minutos antes, la solemne narración de Diego Sanz padre, aportó más humanidad y emoción a este aniversario. El público asistente agradeció con fervor la generosidad, honestidad y talento de los ocho músicos y éstos correspondieron a los aplausos con una bonita sucesión de bises de contenido navideño. Una magnífica velada de música de cámara ofrecida por intérpretes de primer nivel internacional.