La Verdad

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El amor como dogma de fe

Por fin se orientaron bien las antenas, los tornillos se ajustaron en las tuercas y José Ignacio Lapido y Quique González, dos de los grandes del rock de autor español, estrenaron en Murcia su esperada gira conjunta, 'Soltad a los perros'. Aunque no hubo forma de poner en hora su reloj de arena, todo fue tan bien como para ofrecer eso que se debe exigir a un concierto en directo, la sensación de experiencia única. Dos horas de buen rock en castellano, no exento de riesgo y con pocas concesiones: ninguna.

Quique finalizó la gira de 'Delantera mítica' el pasado 27 de septiembre en Londres y de un salto se plantó en la Alpujarra granadina para preparar un repertorio basado en la admiración mutua que ambos músicos se profesan. Más evidente en el caso de González, quien siempre reconoció en el más veterano Lapido a uno de sus autores de cabecera. El concierto contó en todo momento -salvo en el inicio del bis- con los dos jefes en escena, compartiendo vocalmente las canciones y arropados por una formación que incluye a músicos de ambos grupos, más el neutral Ricky Falkner, y entre la que me permito destacar al murciano Raúl Bernal -atentos a su proyecto en solitario, Jean Paul-. Fuera llovía, pero la 'noche de perros' aconteció dentro del Auditorio Víctor Villegas, ya desde la apertura con 'Ladridos del perro mágico', una de las primeras canciones de José Ignacio en solitario, hasta el cierre dos bises después con un '¿Dónde está el dinero?' finalizado precisamente con gritos de «soltad a los perros».

Un concierto sin apenas diseño de espectáculo que se pareció mucho a un ensayo sin bromas, con escasa comunicación con el público y con unos músicos disfrutando de las canciones aunque con menos soltura -Víctor Sánchez al margen- de la que sin duda irán adquiriendo según avance la gira. El 'setlist' elegido, por otra parte, arroja un 70/30 en favor de las gemas escondidas frente a sus canciones más populares. Nada que objetar en este sentido cuando atacan magníficas partituras como las de 'Luz de ciudades en llamas' u 'Hotel Los Ángeles'; ese 'Algo me aleja de ti' original de Lapido pero versionada en su día por Quique para su álbum 'Daiquiri blues'; 'De espaldas a la realidad' o un 'Kid Chocolate' con final de puro road-rock. De hecho, el único recuerdo a 091 tiene como protagonista la bellísima pero menos conocida 'Nubes con forma de pistola'.

«Ha sido una semana durita, hace cinco días perdí a mi padre», señaló a media voz el madrileño a la salida del bis, añadiendo si cabe una mayor intensidad emocional a un concierto en todo momento intenso y marcado por sensaciones atípicas en un directo al uso. Se trata de notables músicos disfrutando al tocar magníficas canciones. Y sí, por momentos se les apreció nerviosos, pero por una vez esto añadió valor a una velada singular que tuvo su broche y momento álgido con la interpretación de la excelente 'Cuando el ángel decida volver'. El amor (por la música, por el arte, por el rock) como dogma de fe.