La Verdad

Raúl Arévalo e Inma Cuesta se mudan al campo

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Inma Cuesta y Raúl Arévalo. / Óscar Chamorro

  • Álvaro Fernández Armero escribe y dirige 'Las ovejas no pierden el tren', una comedia coral sobre la presión social para cumplir las expectativas

Harto de contemplar los estragos de la crisis a su alrededor y en carne propia, con “situaciones dantescas al pensar que no hay futuro”, Álvaro Fernández Armero comenzó a reflexionar sobre el origen de esa angustia y logró ponerle nombre a aquello que le quitaba el sueño. “Sentía que tenía que cumplir unas expectativas que me había marcado y que cada vez me era más difícil cumplir; y pensé que si lo quitaba de la ecuación, viviendo el día a día, quizá las cosas fueran mejor”. El experimento funcionó, proporcionando al cineasta el material para escribir y dirigir 'Las ovejas no pierden el tren', una comedia coral sobre las preocupaciones contemporáneas que aborda los problemas de pareja, la dificultad de lidiar con la familia y la presión social para cumplir unas expectativas condicionadas por el miedo al fracaso.

La trama sigue las peripecias de Luisa (Inma Cuesta) y Alberto (Raúl Arévalo), una pareja que decide mudarse al campo en plena crisis personal y profesional. “Hay mucha presión social, pero creo que la vida es un ensayo y siempre es buen momento para equivocarse o para coger un tren. Nunca me ha gustado seguir las reglas, y sigo sin hacerlo. Y si me equivoco, trato de aprender de ello”, explicó la actriz ayer en Madrid. “Te imponen desde pequeño que tienes que estudiar, tener un título, aunque luego te preguntes para qué cuando no encuentras trabajo. Sin darte cuenta acabas siguiendo la senda que te va marcando la familia o la sociedad”, coincidió Arévalo.

El reparto coral se completa con los complicados lazos familiares de los protagonistas. Alberto San Juan interpreta al hermano de Alberto, Juan, un “cuarentón divorciado y con dos niñas” que se aferra a su relación con Natalia (Irene Escolar), una joven de 25 años, así como la actriz Candela Peña, que se mete en el papel de la hermana de Luisa, Sara, una mujer brillante en los negocios que se revela una analfabeta emocional en su relación con Paco (Jorge Bosch). "Las tías vivimos con el doble de presión, no sólo se nos pasa el tren sino el arroz, y te ves con 38 intentando buscar un buen puesto de trabajo, estar buena, leerte el último libro y quedarte preñada sin tener ni el novio, mientras todo el mundo te aprieta", señaló entre risas Peña.

Cierra el círculo la madre de las protagonistas, interpretada por Kiti Mánver, el personaje más liberado de las ataduras sociales que demuestra que nunca es tarde para reinventarse y salir adelante. “A las mujeres no se nos pasa el arroz y, en cualquier caso, el socarrat está buenísimo", zanjó con humor la actriz.

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