La Verdad

El filósofo polaco Zygmunt Bauman.
El filósofo polaco Zygmunt Bauman. / CELEDONIO

Zygmunt Bauman, la 'modernidad líquida'

  • Muere a los 91 años el gran intelectual polaco, que condensó en una idea el espíritu de la posmodernidad

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Zygmunt Bauman consiguió lo que todos los pensadores y sociólogos desean: condensar en una sola palabra el espíritu de su tiempo. Bajo el prisma de este intelectual polaco, ciudadano británico, todo se ha vuelto 'líquido', es decir, voluble, inestable, cambiante, a punto de desbordarse de su recipiente: el amor, la moralidad, la propia identidad. Como ya había dicho su primera y duradera influencia, Karl Marx, lo sólido se desvanece en el aire o, mejor, se licúa. En la posmodernidad, ya nada permanece. Bauman murió ayer a los 91 años en Leeds, la ciudad inglesa cuya universidad inglesa le acogió despúes de haber enseñado en Israel, Estados Unidos y Canadá. De ascendencia judía, salió en 1939 con su familia a la URSS huyendo del terror nazi. Con diecinueve años se afilió al Partido Comunista polaco, en el que militó hasta 1967. Sirvió en el llamado 'ejército interior', la fuerza encargada de «reprimir el terrorismo dentro del país».

Luego cayó en desgracia, expresión que en los regímenes comunistas significa el ostracismo, si no la desaparación física. Sufrió la persecución de los servicios secretos polacos, fue expulsado de la universidad y sometido a la prohibición de publicar. En el transcurso de una purga antisemita en 1968, tanto él como su esposa, Janina, perdieron su trabajo en Polonia. En ese momento comenzó una vida de discreto profesor de Sociología en distintas universidades. Había escrito 'Modernidad y Holocausto', un certero libro (editado por Sequitur en español) que le granjeó la admiración de los círculos académicos y de los lectores de ensayo.

Fama tardía

Hasta que en 2000, cuando tenía 75 años, su vida se desbordó. La publicación de 'Modernidad líquida' (en España en 2004) le convirtió en una celebridad mundial. Analistas, periodistas, conferenciantes diversos y hasta escribientes de libros de autoayuda empezaron a utilizar el término 'líquido' a troche y moche hasta convertirse en un lugar común con el significado frecuentemente desfigurado.

Bauman, ya jubilado, se prestó a seguir la ola de la popularidad y acudía con su mujer allá donde le llamaban. En esas conferencias, algunas de ellas en España, dejaba varios mensajes. El poder se había separado de las preocupaciones diarias de la ciudadanía de una manera peligrosa. La política había tomado un cariz emocional, y aquí metía al 15M, con unas consecuencias imprevisibles. Y la desigualdad económica crecía al galope, lo que aumentaba el descontento y el malestar social. Metidos los tres ingredientes en la coctelera, podía salir cualquier cosa. Estaba prevista su presencia en Murcia en la última edición del festival SOS 4.8. En el apartado de Voces, el intelectual polaco iba a abordar las consecuencias de la continua exposición de la sociedad actual en internet, pero su ya precario estado de salud le impidió finalmente viajar a la Región.

Tenía el don de interpretar la realidad más inmediata con un agudeza fuera de lo común. Los disturbios en Londres de 2011 no solo se produjeron a su juicio como protesta por la muerte de un hombre negro a manos de la Policía. ¿Cómo interpretar entonces el saqueo de tiendas de deportivas y de portátiles? Los saqueadores querían poseer los símbolos de la n ueva vida líquida, a la que no podían acceder por su falta de recursos. Aquellos niños -se detuvo a un vándalo de 11 años- querían integrarse en la sociedad donde cambiar a menudo de zapatillas 'cool' y exhibir un ordenador de última generación es una obligación para no convertirse en un excluido.

Además de 'La modernidad líquida' (2004), entre sus obras destacan 'Amor líquido: acerca de la fragilidad de los vínculos humanos' (2005), 'Europa, una aventura inacabada' (2006), 'Ética posmoderna' (2006), 'Tiempos líquidos' (2007), 'Vida de consumo' (2007) y 'Libertad' (2008).

En su libro 'Vivir con el tiempo prestado', que publicó en 2009, analiza el estado actual y los retos a los que se enfrenta un mundo globalizado en el que todo, la naturaleza y el propio ser humano, parece haberse convertido en mercancía y los seres humanos son meros consumidores. Su última obra, 'Extraños llamando a la puerta' (Paidós), es un breve ensayo en el que el autor analiza los orígenes, la periferia y el impacto de las actuales olas migratorias.

Entre otros premios y reconocimientos, Bauman fue galardonado con el Premio Amalfi de Sociología y Ciencias Sociales (1992), el Theodor W. Adorno (1998) y el Príncipe de Asturias de Comunicación (2010).

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