La Verdad

Un pastel de carne recuperó el oro robado

El salón de actos de Cajamurcia, lleno durante la charla de García Martínez y Tristante.
El salón de actos de Cajamurcia, lleno durante la charla de García Martínez y Tristante. / Vicente Vicéns / AGM
  • Jerónimo Tristante lo explicó casi todo en el Aula de Cultura de 'La Verdad' y Cajamurcia

No se trataba solo de decir que una novela de Tristante se ha convertido en serie de la TVE y que se pondrá en pantalla, como quien dice, a muy poco tardar. Había que dilucidar además, ante el público curioso que llenó la sala, en qué se diferencia la novela escrita -la de toda la vida, vaya- de la novela televisada. Porque, si lo mezclas todo, se te monta un endiablado cirio en la cabeza. La novela escrita es la madre de todas las versiones que, sea en la escena, en la radio o en la televisión, puedan tomar forma luego a luego. Por eso, el martes, en el Aula esta que comentamos, hubo que poner un poco de orden y una miaja de concierto para así sacar algo en claro. Sepan cuantos estas líneas leyeren que la versión para la tele de la historia que recoge el robo del oro del Banco de España puede diferir, digamos que bastante, del original. Un ejemplo: Tristante nos pinta en su novela un paisaje que es el de los barrios bajos del Londres de 1883. Pero, en la serie de la tele, en lugar de irse a rodar al miserable barrio londinense de Whitechapel o construir aquí en España costosos decorados, lo que hacen es trasladar la acción a Linares, pues, si lo miras bien, también allí hubo ingleses en un tiempo y sale más económico.

Quiero decir que lo que debe hacer todo buen cristiano, al menos en el caso este que nos ocupa, no es otra cosa que leer la novela de Tristante sin acordarse de la tele y seguirla en la tele sin acordarse de la novela. Como si fueran dos entes distintos y no se conocieran de nada. De ese modo se le saca al libro su jugo y a la televisión el suyo. Que uno será de naranja y el otro de mandarina, pero salidos ambos de la mata de un fabulador tan fuera de serie como es Jerónimo Tristante.

Lo del pastel de carne significa que Víctor Ros, el detective protagonista, pudo saber gracias a esa rica vianda que el malvado Aldanza, sifilítico y todo, tenía previsto que el barco con el oro tocara tierra en un determinado puerto de la Gran Bretaña ¿Por qué o 'why', dicho en inglés? Pues porque, siguiendo la olorcica de esa friolera -llamada allí 'cornish pasty'-, encarriló sus pasos, el jodío sabueso, por la buena senda.

Y no digo más para no desvelar cosas que, en el propio interés del lector o del espectador, deben permanecer ocultas por ahora.