La Verdad

Los talibanes de la nutrición

Relojes con estilo para hombre y mujer

Las mejores marcas a los mejores precios

¡¡Todos a 49€!!

Hasta 70%

Moda urbana para hombre

Hasta 80%

Moda clásica para hombre, mujer e infantil

Hasta 90%

Chaquetas y abrigos de piel para hombre y mujer

Hasta 70%

Calzado y complementos de piel para hombre y mujer

Hasta 70%

Bolsos de piel made in Italy

Hasta 80%

¡Todas las botas a 21.00€! ¡No te lo pierdas!

Hasta 70%

Calzado de original diseño para mujer

Las mejores marcas a los mejores precios

Muebles con estilo para tu hogar

Hasta 70%

Renueva tu comedor con muebles de diseño

Hasta 70%

Calidad y diseño en ropa de hogar

Hasta 70%

Moda casual para hombre y niño

Hasta 70%

Diseño y calidad al mejor precio

Hasta 80%

Elige el cabecero que más se adapte a la decoración de tu habitación

Las mejores marcas a los mejores precios

Decora las ventanas de tu hogar con originales estores

Las mejores marcas a los mejores precios

Tus marcas favoritas en deportivas técnicas y casual

Las mejores marcas a los mejores precios

Relojes para hombre y mujer

Hasta 70%

Textil hogar de diseño y calidad

Las mejores marcas a los mejores precios

Marcas deportivas en relojes de pulsera

Hasta 70%

Moda clásica para hombre y mujer

Hasta 80%

Chaquetas de piel para hombre y mujer

Hasta 70%

Calidad y diseño en tu hogar

Las mejores marcas a los mejores precios

Moda y complementos para hombre

Hasta 70%

Desde que comencé mi vida profesional, hace ya más de dos décadas, he visto cómo se proscriben alimentos o componentes en la dieta. Recuerdo en los años 90, más exactamente cuando llegué a EEUU en el año 1989: entonces la palabra colesterol se asemejaba al demonio. Cuando acudía al supermercado me encontraba etiquetas rojas de peligro que ponían 'No colesterol'. Había huevos sin colesterol, carnes sin colesterol, aceite sin colesterol, hasta ¡agua sin colesterol! Fuimos testigos de un fenómeno social, la colesterofobia. Así, una de las mayores injusticias que hemos vivido en lo que se refiere a alimentos ha sido el rechazo total hacia el huevo. Como consecuencia de esta actitud, el consumo de huevos en España disminuyó de forma drástica en los 90, quedándose reducido a casi la mitad. Y es que se culpaba a los huevos de aumentar las concentraciones de colesterol en la sangre. Sin embargo, hoy en día sabemos que el colesterol de la dieta, al ser una molécula de gran tamaño, se absorbe mal y que, independientemente del colesterol que ingiramos, el cuerpo, si está sano, va a ajustar sus valores óptimos de colesterol. Muchas personas ignoran que sus organismos necesitan del colesterol para funcionar y que sin él morirían.

Más tarde le vino la mala fama a la grasa: la grasa engorda. Todo debía ser desnatado, leche, quesos, embutidos... y aunque es cierto que en España se toma exceso de grasa, no podemos culpar a la grasa de nuestro exceso de peso. La obesidad es algo mucho más complejo y a pesar de los grandes esfuerzos de la industria alimentaria en la reducción de grasa, cada día estamos más gordos.

Y ahora vivimos la fobia a los carbohidratos, ¡Los azúcares son el enemigo público! Llegamos al absurdo de escondernos para tomarnos un bollo, un pastel o una coca cola. El pan, base de la trilogía mediterránea, también ha caído en desgracia. Hace un tiempo se me ocurrió poner en Twitter una foto mía con una barra de pan en las manos; tuve que anular la cuenta por el número de insultos e improperios que recibí.

Tenemos muchos otros ejemplos de alimentos proscritos que hasta ahora eran esenciales en la alimentación española: la leche, las carnes, algunas frutas. Llegaremos al absurdo de no poder comer.

Aunque la mayoría de los mensajes nutricionales presentan un fundamento científico, no debemos ser talibanes de la nutrición. Llevados al extremo nos puede llevar a la locura, a la obsesión. Te aconsejo que comas con lógica, con moderación, sin sentimiento de culpa, que comas de todo, que te acerques a nuestra dieta mediterránea, y ante todo que disfrutes del placer de la comida.