La Verdad

«Parece que escribir es fácil y le prestamos poca atención»

  • El publicista Pablo Zulaica, creador de la iniciativa 'Acentos perdidos', ofrece hoy dos conferencias en Lorquí y Molina de Segura

Pablo Zulaica, vitoriano del 82, emprendió hace seis años una particular batalla contra los errores ortográficos que proliferan en letreros y carteles públicos. En concreto, contra el 'olvido' de poner acento a palabras que deberían llevarlo, y que, dice, «por dejadez» no se hace. Para ello, diseñó unas tildes en papel adhesivo que comenzó a pegar en rótulos, muros y vallas publicitarias de México, donde Zulaica trabajaba como publicista. El proyecto, que le ha llevado a escribir un libro para niños con el nombre de su iniciativa, 'Acentos perdidos', ha animado a otros grupos a 'corregir' las calles de Madrid, Lima y Buenos Aires, entre otras ciudades. Zulaica, licenciado en Publicidad y reconvertido en periodista 'freelance', ofrece hoy en la Región dos conferencias acerca de la importancia de cuidar el lenguaje. La primera, organizada por el Ampa del IES Francisco de Goya de Molina de Segura, tendrá lugar a las 10.00 horas en este centro educativo. La segunda se desarrollará en el Auditorio de Lorquí, a las 12.00 horas, promovida por la Asociación Camino del Humanismo y la Ciencia de Lorquí. Ambas, gestionadas a raíz de un reportaje sobre la iniciativa publicado por 'La Verdad' hace un par de semanas. Están dirigidas a jóvenes estudiantes: «Les hace reflexionar», asegura Zulaica.

«Parece que escribir es fácil y prestamos poca atención a hacerlo correctamente, también hoy el tiempo es un valor y no nos paramos a pensar lo que escribimos», defiende Zulaica, consciente de que «pensamos mucho lo que escribimos pero no cómo lo hacemos». Para el impulsor de este proyecto, el modo en el que cada uno se expresa dice «mucho» de esa persona. Y las redes sociales son un escaparate muy amplio. En este caso, para Zulaica lo importante es que «se entienda el mensaje» más allá del estricto cumplimiento de las reglas ortográficas siempre que no se confunda «el mundo virtual» con el de la vida real: «La tecnología tiene que servir para acortar procesos pero luego tenemos que ser capaces de escribir una carta correctamente». Es lo que trata de trasladar a los chavales en sus charlas, a los que consigue llamar la atención: «Muchos me escriben interesándose por el proyecto», asegura Zulaica.