La Verdad

El emblema de Murcia

La Agrupación Sardinera de Murcia ha inundado recientemente la plaza del Romea con el típico olor y sabor del hojaldre dorado y crujiente con carne de ternera, huevo duro y chorizo que componen el popular pastel de carne. Hace seis años que los sardineros cambiaron la costumbre de repartir sardinas asadas, después de la presentación del cartel de las fiestas, por los tradicionales pasteles de carne. Este año cuatro mil murcianos han podido disfrutar el exquisito aperitivo.

Esta degustación tiene lugar casi un mes antes del Día del Pastel de Carne, que desde hace unos años celebra el Ayuntamiento en la Plaza de Belluga durante la semana de Fiestas de Primavera, y en el que se reparten 18.000 piezas.

Un acierto con el que la ciudad de Murcia y los pasteleros rinden homenaje a nuestro pastel por excelencia. Ese día, ya es tradición que el murciano visite las confiterías y los bares para degustar el pastel, además de concurrir por la tarde a la plaza de Belluga, en la que también se celebra un concurso de pasteles de carne para valorar la mejor elaboración porque, aunque siempre han tenido fama los que procedían del barrio del Carmen o de la Plaza de las Flores, el pastelero murciano del barrio del que proceda se esmera por ofrecer el más sabroso.

En este sentido, sería conveniente establecer una ruta del pastel de carne en la ciudad que rindiera cuenta en las distintas zonas de la elaboración y calidad del mismo. Pero el pastel de carne ya no se queda en Murcia, cada semana salen de las confiterías murcianas un mínimo de mil pasteles con destino a Madrid, Barcelona y Valencia, aunque también se consume en el resto de regiones españolas por encargos y donde haya un anfitrión de nuestra tierra que deleite el paladar de sus invitados con este manjar o en recepciones oficiales de las instituciones murcianas.

Ese pastel es tan nuestro que, como decía Juan García Abellán, acompaña al murciano desde la cuna, pues no hay celebración que no vaya acompañada del exquisito sabor de nuestro pastel por excelencia. Porque, si tenemos que buscar un producto que identifique a Murcia y su gastronomía, es sin duda el pastel de carne, que merece un monumento como emblema de la mesa murciana.