La Verdad

El artista Pedro Borja muestra un trozo de uno de sus cuadros, ayer, en su casa de Cabezo de Torres.
El artista Pedro Borja muestra un trozo de uno de sus cuadros, ayer, en su casa de Cabezo de Torres. / GUILLERMO CARRIÓN / AGM

El 'show' de Pedro Borja

  • El artista inaugura mañana una exposición en la que pintará un cuadro que troceará y repartirá entre los asistentes

Aunque no espere a nadie, siempre está preparado para la originalidad. Fue de aquellos que iniciaron las exposiciones-protesta en plazas y calles, y de los que se arriesgaron a la incomprensión. En su sempiterno estudio, las paredes aparecen cubiertas de cuadros que también se expanden por diversas zonas del suelo. El artista enseña y explica, aunque hay poco que explicar, porque lo que quiere decir la pintura de Pedro Borja está perfectamente dicho, como siempre ha hecho a través de la cerámica o de la escultura. «Me he pasado más de un año, con operaciones, medicaciones y visitas concertadas con los médicos. He atravesado momentos de debilidad y de depresión, pero me he ido recuperando poco a poco, y estaba deseando volver a pintar. Y aquí estoy, como otras muchas veces».

Así que mañana inaugura 'A mi manera', «un nuevo modo de exponer, que mezcla la cultura patrimonial con el evento de pintar el patrimonio, para que, luego, sea troceado y repartido». O sea, que lo que hará el pintor no será una exposición estándar y común como puede suceder en un museo o en una sala. Contará con once cuadros de gran tamaño, que forman parte de la serie 'La señoría'. «Es un conjunto que comencé en 1997. Tras recibir un vapuleo crítico, acabaron con mi ánimo para seguir con ellos, pero pude exponerlos en el Museo Etnográfico de San Petersburgo y en la Sala Arco de esa misma ciudad, durante unos festivales». También podrán contemplarse «otras tres obras sobre el reciente atentado de París, en enero del 2015, pintadas en esa fecha. Y añado otras cuatro de mi propuesta más recentísima, que, aunque parezcan una curiosidad al lado de la serie 'La Señoría', en realidad son parte de un todo y grueso trabajo descomunal, físico, artístico, concluido, y con el resultado de medio centenar de cuadros, que yo deseaba exponer ya».

'Homenaje al Cabezo'

Quizá, la obra más protagonista de la exposición sea 'Homenaje al Cabezo', de 2 x 1,30 metros, que Borja pintará en la calle, y que, lógicamente, podrá contemplarse en su unidad. Luego, será troceado y repartido entre los presentes. ¿A qué se debe esta singularidad? «La exposición lleva por subtítulo 'Al pueblo lo que es del pueblo'. Esto indica el reparto que haré de los trozos del cuadro. Es algo simbólico, porque, procediendo de lo estático y unitario del patrimonio intocable, de todos y de nadie, mediante un 'show' se hace algo más dinámico, múltiple y social, y puedes llevarte a casa el trozo de un cuadro. He llegado a la conclusión de que todo en la vida es un 'show'. Otros hablan de 'La Divina Comedia', de 'La vida es sueño', de fútbol, de mítines, de conferencias, de clases magistrales, de funerales y alboroques. Cualquier manifestación en la que se congrega la gente, en mi opinión es simplemente 'show', pero no digo que sea malo». ¿Y dónde radica la importancia de este 'show'? «Para mí tiene su importancia, y puede que sea igual de importante que cuando nace un bebé en cualquier rincón del mundo».

Tras escuchar los lamentos del artista, parece necesario preguntarle si no ha pensado, una o muchas veces, iniciar la retirada. «Eso nunca. Ganas de estar enrolado con el arte siempre he tenido, pese a todos los reveses que me han dado. No sé si en el fondo he sido un inocente, que ha vivido fuera de la realidad. Pienso que, quizá, salvo en muy contadas ocasiones, no he gozado de la simpatía de la gente, y, para ser artista reconocido, hay que gozar de esa simpatía. Por esto, reconozco que, si mi vida ha sido un fracaso, el problema es mío y de nadie más».

Pedro Borja considera que sus pinturas no son «cuadros pintados sin ton ni son, pese a lo que cualquiera pueda opinar. Lo importante para mí es lo que yo siento ante mis obras; y lo que siento es como una fuerza poética incontrolable, que solo se puede llegar a medir con la emoción. Creo que mi pintura ofrece una atmósfera que atrae, especialmente a mí, porque me es más familiar; pero también hay quien me dice que ha sido capaz de enamorarse de mis pinturas». Y, ¿qué responde el pintor? «Que mis cuadros son una guarrería, cuando no me dan ni para comer. La verdad es que me siento esclavo de mi propio arte, y esto es lo que sucede a tres o cuatro millones de ciudadanos españoles, que pueden comer gracias a la caridad».

Pese a estos sentimientos de esclavitud, Pedro Borja se considera libre, para construir su obra, «porque es como me he comportado durante toda mi vida. He luchado siempre contra la pobreza, aunque la verdad es que no he conseguido eliminarla de mis alrededores. Pero creo que la situación que he vivido como artista también la están viviendo miles de artistas».