La Verdad

De tapas con Alfonso X

Cuentan las crónicas que el más murciano de los reyes de Castilla tuvo como costumbre durante buena parte de su longeva existencia comer a base de pequeños y variados platos. Todo parece ser que fue a raíz de una grave indisposición gastrointestinal que casi se lo lleva al otro mundo.

No sería descabellado pensar que desde aquel lejano siglo XIII, de la real necesidad, andando el tiempo, nació lo que hoy conocemos por comer de tapas.

Las otras grandes culturas -también en lo culinario- que conforman la rica herencia cultural española: la fenicia, la celtíbera, la romana, la árabe y la hebrea, han ido aportando lo suyo al hecho gastronómico, a la mesa como espacio social y a la manera de presentar la comida y de degustar diferentes platos. Buena muestra de ello es que España, en su naturaleza diversa, también tiene en la tapa una muestra de la riqueza cultural que atesora. El chiquiteo vasco, el ir de pichos, común a toda la cornisa cantábrica y los Pirineos, la picaeta valenciana o el murciano comer al centro, son algunos ejemplos del mismo hecho: compartir.

Espacio social

Mucho ha llovido y más se ha comido desde aquellos inicios y el salir de tapas enriquece enormemente las relaciones sociales y hasta la configuración del entorno donde se desarrolla el hecho de comer. El bar es por antonomasia el espacio social para compartir bebida y comida. Es el templo de la gastronomía como hecho social y la barra es su altar.

Bares y barras triunfan por todo el mundo al modo español. La gastronomía se presenta en su forma más lúdica. El tapeo permite ir descubriendo un sinfín de platos en miniatura, dando oportunidad a la creatividad en la cocina, a los productos de calidad y a los buenos caldos. Es un hecho imparable, conquistamos paladares desde Los Ángeles a Tokio, tapeando por Londres, Caracas, Berlín o Sídney. En fin, en estas fechas estivales es fácil acordarse de Los Nikis y su popular canción 'El imperio contraataca', que decía así: «Los McDonalds están de vacas flacas,/ ha vencido la tortilla de patatas./ En Las Vegas no hay black jack,/ solo se juega al 'cinquillo',/ y la moda es en rojo y amarillo». Bendita indigestión la del Rey Sabio.