Las cuentas más empinadas

Miguel Sánchez, portavoz de Ciudadanos, y el presidente regional, Fernando López Miras, en la toma de posesión de este el pasado 3 de mayo en el palacio de San Esteban.
Miguel Sánchez, portavoz de Ciudadanos, y el presidente regional, Fernando López Miras, en la toma de posesión de este el pasado 3 de mayo en el palacio de San Esteban. / Vicente Vicéns / AGM

El Gobierno ya trabaja en los presupuestos de 2018 a sabiendas de que le será muy difícil llegar a una acuerdo con Ciudadanos para aprobarlos y deberá hacer concesiones. La formación naranja no hará de la salida de PAS de su escaño una condición irrenunciable, pero sí exigirá que se cumplan sus enmiendas

Julián Mollejo
JULIÁN MOLLEJOMurcia

La negociación de los presupuestos de la Comunidad Autónoma del año que viene se presenta como la gran partida de ajedrez del próximo curso. Serán los primeros presupuestos de Fernando López Miras como presidente, por lo que querrá esmerarse todo lo posible, máxime tratándose de las cuentas autonómicas previas a un año electoral. Sin embargo, es también el primer proyecto presupuestario de la legislatura sin pacto de investidura previo, lo que debilita la posición negociadora del PP y refuerza la de su socio natural, Ciudadanos.

El Gobierno regional trabaja ya en la elaboración de las cuentas de 2018, pero es consciente de que le costará mucho aprobarlas en la Asamblea Regional y de que deberá hacer concesiones.

Su objetivo es proseguir con las políticas que fomenten el crecimiento económico y la creación de empleo, la rebaja de impuestos y la recuperación del gasto social. El Ministerio de Hacienda ya le ha confirmado que dispondrá de 162 millones de euros más procedentes del sistema de financiación autonómica, por lo que la Comunidad disfrutará de más capacidad de gasto en 2018, lo que le da mayor margen de maniobra para negociar las enmiendas que plantee Ciudadanos. Pero el problema no es solo ese.

«Va ser muy difícil sacarlos adelante y habrá momentos de tensión, sobre todo si ellos ponen sobre la mesa la situación de Pedro Antonio Sánchez y exigen su salida de la Asamblea Regional», comenta un dirigente popular sobre el litigio que se avecina.

En los dos años de legislatura transcurridos, Ciudadanos ha tensado la cuerda todo lo posible, pero en los momentos claves ha transigido y evitado situaciones críticas, como ocurrió en la investidura presidencial de López Miras, que favoreció con su abstención.

En el PP confían en que, en esta ocasión, Ciudadanos, por muy exigente e inflexible que se muestre en los compases iniciales de la negociación, al final terminará por propiciar un acuerdo «si es por el bien de la Región, ya que en política económica tenemos muchas coincidencias».

Tampoco hay más alternativas. Con Podemos es imposible y la situación interna en el PSOE, en pleno proceso de primarias para elegir al nuevo secretario general que culminará con el congreso a principios de octubre, no permite albergar esperanzas al PP de que pueda hallar a un coyuntural aliado. Sobre todo porque, sea quien sea el futuro líder del PSOE murciano -Diego Conesa, María González Veracruz o Francisco Lucas son los precandidatos-, será más hostil hacia el Gobierno del PP, en la línea seguida por Pedro Sánchez con Mariano Rajoy.

En Ciudadanos saben que sus cuatro diputados son la tabla de salvación del PP para lo que resta de legislatura, y piensan aprovecharlo. Pero, para tranquilidad de los populares, no convertirá la renuncia de Pedro Antonio Sánchez al escaño en una condición 'sine qua non' para facilitar la aprobación de los presupuestos. «Se tiene que ir sí o sí, ya lo tenía que haber hecho, pero el acta de diputado es personal y, si no la deja, el descrédito será para él y para el PP por permitírselo. Por una decisión personal no podemos poner en riesgo la estabilidad regional», comenta el portavoz naranja, Miguel Sánchez.

La primera condición

Así pues, la situación del expresidente de la Comunidad y máximo responsable del PP murciano, pendiente de la fecha de su procesamiento, seguirá siendo motivo de polémica mientras siga en la Asamblea, pero no será obstáculo para que los presupuestos de 2018 prosperen.

En cambio, sí que pueden serlo las enmiendas de Ciudadanos a los presupuestos de 2017, por importe de unos 32 millones de euros, cuyo incumplimiento tiene muy cabreados a los diputados de esta formación. Esa será su primera condición para sentarse a hablar con el PP: que se cumplan a rajatabla.

Se trata de una serie de proyectos e inversiones, algunos en municipios donde los naranjas tienen cierto peso, que estos vendieron como grandes logros tras la aprobación de los actuales presupuestos de la Comunidad, pero que, denuncian, están siendo ignorados por el Gobierno regional. «Parece primar el resentimiento hacia Ciudadanos más que la defensa de los intereses de la Región y detrás de todo no me extrañaría que estuviera la mano del expresidente», señala Miguel Sánchez.

«El principal problema es la falta de voluntad del Gobierno de cumplir sus acuerdos, y así es difícil que lleguemos a otros nuevos», agrega el portavoz naranja.

PP y Cs tienen mes y medio para acercar posturas, ya que el Ejecutivo tiene previsto presentar en la Asamblea la propuesta de techo de gasto para 2018 a mediados de octubre y el proyecto presupuestario a finales del mismo mes. En esta partida, una figura clave puede ser el consejero de Presidencia y Fomento, Pedro Rivera, encargado de las relaciones del Gobierno con el Parlamento, y con quien Miguel Sánchez mantiene buena sintonía.

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