La cuenca del Segura pierde el 90% de la lluvia por la evapotranspiración

Jesús García y Ródenas examinan un mapa de la cuenca./A. Durán
Jesús García y Ródenas examinan un mapa de la cuenca. / A. Durán

La Confederación se basa en informes del Cedex y del Instituto Geológico y Minero para replicar a Greenpeace que Murcia y Alicante no son autosuficientes

Manuel Buitrago
MANUEL BUITRAGO

En la cuenca del Segura 'llueve' hacia arriba tanto como hacia abajo. Sufre una brutal evapotranspiración que alcanza el 90%, el mayor índice de todas las cuencas hidrográficas de España, que está en el origen de su déficit estructural. Tan solo el 10% del total de la precipitación media anual se puede aprovechar para los usos ambientales y consuntivos (consumo de la población y los regadíos). En el mar desemboca una mínima parte de los 800 hectómetros anuales que pueden retener los acuíferos y los embalses de la cuenca en un año normal. No así en los periodos de sequía, como el actual, que ha encadenado tres ejercicios de extrema escasez y ha dejado las reservas bajo mínimos.

La escasa precipitación media anual es de 374 litros por metro cuadrado, y la evapotranspiración alcanza los 335 en pantanos, láminas de agua y plantas. De lo que se aprovecha realmente, 11 litros/m2 son escorrentías y otros 32 litros/m2 se almacena en los acuíferos, en su mayoría sobreexplotados. Los estudios del Cedex y del Instituto Geológico y Minero, que son los organismos encargados de estudiar las masas de agua subterráneas, han certificado de nuevo los parámetros de precipitaciones y evapotranspiración para poner de relieve que el Segura no es autosuficiente, como apuntó Greenpeace recientemente basándose en un estudio del hidrogeólogo Francisco Turrión, que carece de validez y rigor técnico, según explicaron el presidente del organismo de cuenca, Miguel Ángel Ródenas, y Jesús García, jefe de planificación.

Apostillaron que dicho informe, que circula desde hace años, suma dos veces la escorrentía total, a la vez que falla en su pronóstico de que existe una infiltración natural de los acuíferos a los ríos y al mar. Destaca Ródenas que, bien al contrario, los acuíferos son pequeños y están muy fracturados. «Están compartimentados y no existe descarga de arriba hacia abajo».

Repsol perforó a 4.000 metros en Cieza en busca de petróleo y el agua que encontró era muy salada

Se apoya en el Inventario de Surgencias de las Aguas Continentales del Ministerio de Fomento, según el cual no existe tal conexión interior y solo llegan al mar una media de 11 hectómetros anuales.

«Datos tergiversados»

Los acuíferos profundos no ofrecen alternativa ni son viables. La compañía Repsol realizó un sondeo en Ascoy (Cieza) en agosto de 1989 para buscar petróleo en la zona. Perforó a 4.000 metros y encontró bolsas de agua con una salinidad muy elevada, que crecía conforme se profundizaba. Unido a esto, el coste energético de la extracción, en el caso de que fueran caudales óptimos, sería astronómico, señalan los responsables de la Confederación.

Defienden que en el largo proceso de elaboración del plan de cuenca se estudiaron las alegación de Turrión y de varias comunidades de regantes de Albacete que se sumaron a las tesis de que había suficiente agua en la cuenca, en tanto que reclamaron parte de esos supuestos sobrantes para poner en producción 32.680 hectáreas de nuevos regadíos. Pronto se comprobó que era imposible y que las cifras estaban equivocadas, subrayan Ródenas y Jesús García.

Ródenas añade que algunos expertos mencionados en el controvertido estudio han informado de que sus datos han sido «tergiversados». El presidente de la CHS no pasa por alto el hecho de que los 540 hectómetros que supuestamente no se contabilizan en el plan del Segura coinciden con la asignación total del Trasvase Tajo-Segura. Ve una intención clara de atacar dicha infraestructura, razón por la cual el Gobierno de Castilla-La Mancha se sumó con rapidez a las conclusiones de Greenpeace. «El acueducto Tajo-Segura es un elemento estratégico de la planificación hidrológica de la cuenca del Segura y de la planificación hidrológica nacional», recalca Ródenas.

El regadío gasta menos agua

La CHS informó de que las superficies regables y regadas en la cuenca del Segura apenas han variado. El terreno cultivado era de 253.000 hectáreas en el plan del año 1998, y en el actual, casi veinte años después, es de 262.393 hectáreas. La mitad corresponde a los regadíos del Trasvase, cuyo perímetro es inamovible.

La demanda agraria de agua, que incluye los regadíos tradicionales de las tres vegas, ha descendido en más de cien hectómetros: ha pasado de 1.662 hectómetros en 1998 a los 1.546 del plan vigente.