La convocatoria de las jefaturas de servicio desata las tensiones entre la UMU y el SMS

El rector de la UMU, José Orihuela./M. Bueso
El rector de la UMU, José Orihuela. / M. Bueso

Los profesionales ligados a la universidad se rebelan ante el procedimiento y los criterios establecidos

Javier Pérez Parra
JAVIER PÉREZ PARRAMurcia

La convocatoria, la semana pasada, de 63 jefaturas de servicio en los hospitales ha provocado un fuerte malestar en la Facultad de Medicina de la Universidad de Murcia y entre los profesionales del Servicio Murciano de Salud (SMS) ligados a esta institución académica. El rector, José Orihuela, ya dejó patente el martes este descontento en unas declaraciones en las que aseguró que las jefaturas de los hospitales vinculados a la universidad pública -La Arrixaca, Reina Sofía y Morales Meseguer- deben ser ocupadas preferentemente por el profesorado de la UMU, algo que no se contempla en el baremo actual (los méritos académicos y científicos solo suman 25 puntos de un total de 100). «Se discrimina a quienes además de ser clínicos tienen un perfil académico», resume Miguel García Salom, decano de Medicina.

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El rector acudirá hoy a La Arrixaca para reunirse con los catedráticos y profesores titulares, entre los que se encuentran numerosos pesos pesados del hospital, encabezados por el emérito Pascual Parrilla. Mañana, además, se convocará de urgencia la Junta de Facultad. Los profesionales vinculados a la UMU consideran que los baremos y otros aspectos de las convocatorias de las jefaturas de servicio de La Arrixaca, como la composición de los tribunales, deberían haber sido consensuados en la comisión mixta UMU-SMS, al tratarse de un hospital clínico ligado por completo a la universidad y al futuro campus de la salud. Sin embargo, Sanidad lo negoció todo en la Mesa Sectorial, con los sindicatos. Los servicios jurídicos de la UMU analizarán la posibilidad de impugnar el proceso, advierten varias fuentes cercanas a la institución.

Fuentes del SMS responden que «las jefaturas de servicio son plazas que forman parte de la estructura organizativa del Servicio Murciano de Salud», y por tanto «el ámbito de negociación es la Mesa Sectorial». El objetivo del proceso es fichar para las jefaturas a los profesionales que junto a sus méritos presenten los mejores proyectos de gestión. El SMS diferencia las 63 jefaturas convocadas la semana pasada de otras 15 plazas que saldrán a concurso próximamente, y que serían las estrictamente vinculadas a la UMU. Entre ellas, las jefaturas de Cirugía General, Cardiología y Digestivo, en La Arrixaca. Para estos casos sí se elaborará un baremo en el que los méritos académicos y científicos tendrán mayor peso (en principio, de los 25 puntos que actualmente se contemplan en este capítulo se pasaría a 55). El SMS está de hecho a la espera de que la UMU haga una propuesta concreta de baremo para este grupo de plazas. En todo caso, las convocatorias estarán abiertas a que se presente «cualquier profesional del Sistema Nacional de Salud» y no solo el profesorado de la UMU, aunque en la práctica estos últimos tengan ventaja.

«El baremo discrimina a quienes además de ser clínicos tienen un perfil académico», denuncia el decano de Medicina Sanidad subraya que se trata de elegir a quienes junto a sus méritos presenten los mejores proyectos de gestión

Los profesionales próximos a la UMU no entienden por qué no se ha negociado y aplicado este baremo para las plazas ya convocadas en el Reina Sofía, Morales Meseguer y sobre todo La Arrixaca, ni por qué no se han llevado estas jefaturas a la comisión mixta para analizar si alguna de ellas era vinculable a la universidad.

Entre las plazas convocadas se encuentra la de Radiodiagnóstico de La Arrixaca, ocupada actualmente por un catedrátido de la universidad pública, Juan de Dios Berná. «De acuerdo a las bases, puede quedarse fuera por no ser personal estatutario, sino funcionario con oposición desde la universidad», advierte Miguel García Salom, decano de Medicina de la UMU. Los profesionales afines a la universidad pública cuestionan además que servicios clave como Medicina Interna no hayan sido vinculados a la UMU, aprovechando este proceso. El malestar ha ido creciendo en las últimas semanas y ha terminado por estallar ahora.

Para estos profesionales, el baremo aprobado en su día por el SMS y la Mesa Sectorial es «poco serio». «Hay mucha subjetividad y los méritos científico-técnicos son poco valorados», lamenta uno de estos médicos. «No puede ser que un máster suponga cuatro puntos y un doctorado tres», denuncia, por su parte, Miguel García Salom.

Pero también las composiciones de los tribunales levantan suspicacias. De acuerdo a las bases, los candidatos son evaluados por un tribunal formado por un director gerente de área, un director médico, un jefe de servicio y otro profesional propuesto por los sindicatos. «Pero en algunos servicios solo hay un jefe en toda la Región, con lo que termina siendo evaluado por dos gestores y otros dos profesionales que como mucho son adjuntos», reflexiona uno de los críticos. «¿Cómo puede un tribunal con esta composición valorar el proyecto de gestión? Todo esto no es serio y terminará en impugnaciones», advierte.

El rector, José Orihuela, manifestó el martes su temor a que algunas plazas terminen ocupadas por profesores de la UCAM pese a tratarse de hospitales vinculados con la UMU. En realidad, se trata de un imposible, porque la reforma de la Ley del Personal Estatutario aprobada por la Asamblea Regional dejó claro que la docencia en la universidad privada es incompatible con las jefaturas de servicio. Algunos de los candidatos presentados a las primeras 45 plazas, convocadas el pasado mes de mayo, son profesores de la UCAM, pero tendrán que renunciar si quieren tomar posesión. Lo mismo ocurre con otros profesionales que mantienen actividad clínica privada y han optado también a jefaturas.

Algunas fuentes hospitalarias apuntan a que la convocatoria de jefaturas de servicio no ha hecho sino sacar a la palestra las divergencias que desde hace tiempo mantienen quienes defienden que La Arrixaca debe quedar ligada por completo a la UMU, como hospital clínico encuadrado en el campus de la salud y junto al Instituto Murciano de Investigación Biosanitaria (IMIB), y quienes quieren reducir el peso de la universidad pública y de sus profesores y catedráticos.

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