El Consejo tacha las acusaciones de «rotundamente falsas»

Javier Pérez Parra
JAVIER PÉREZ PARRAMurcia

La junta directiva del Colegio de Enfermería de la Región y el Consejo General (CGE) mantienen un enfrentamiento abierto desde que Amelia Corominas accedió al cargo en 2012. En 2016, la actual presidenta revalidó el puesto en unas elecciones que fueron anuladas por el Consejo, al entender que se habían producido sin la debida publicidad para la presentación de candidaturas. El CGE dio por disuelta la directiva que preside Corominas y nombró una junta de edad, aunque en la práctica sigue siendo el equipo de Corominas quien gestiona el Colegio. Los tribunales han rechazado la suspensión cautelar de la resolución del Consejo solicitada por la actual directiva.

En respuesta a la denuncia de Corominas y su equipo, el Consejo General asegura que ha actuado «en todo momento conforme a la normativa vigente y a la legalidad». La institución insiste en que «es rotundamente falso que hayan existido irregularidades ni ilícitos penales» y acusa a Corominas de pretender «frenar su salida de esta institución, ya que se autoproclamó presidenta en un proceso electoral con graves irregularidades». Las acusaciones del Colegio de Murcia parten de un informe elaborado por el sociólogo Juan Hernández, quien tiene pendiente un juicio oral en Madrid por «presuntos delitos continuados de calumnias e injurias graves» contra Máximo González Jurado, señala el CGE.

Mientras, el equipo de Corominas lamenta la «persecución» que sufre por parte del Consejo con motivo de sus denuncias por corrupción. La junta del Colegio pide «la dimisión del actual presidente del CGE, Florentino Pérez Raya», al considerar que «no está legitimado para ostentar el cargo de máximo representante de la Enfermería española».

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