La Comunidad 'congela' la Estrategia de Gestión Integrada del Mar Menor

Dos operarios de la brigada de limpieza del Mar Menor, en agosto en Los Urrutias.
Dos operarios de la brigada de limpieza del Mar Menor, en agosto en Los Urrutias. / Antonio Gil / AGM

El informe, encargado a una consultora de Cádiz por 47.499 euros y terminado desde mayo de 2016, está pendiente de que Fomento estudie once alegaciones

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

En su momento se anunció como la solución a los males de la laguna, pero de momento esa esperada medicina sigue guardada en un cajón. La Estrategia de Gestión Integrada de Zonas Costeras del Sistema Socio-Ecológico del Mar Menor y su Entorno, un ambicioso documento técnico encargado en diciembre de 2015 por la Consejería de Fomento e Infraestructuras a una consultora de Cádiz, aún no se ha aprobado pese a que el informe se entregó a la Comunidad Autónoma en mayo de 2016. Precisamente el mes en que el proceso de eutrofización del humedal alcanzó su momento culminante y la fotografía de la 'sopa verde' ocupó portadas y minutos de telediario.

El Gobierno regional sacó a información pública en enero pasado una versión reducida de la Estrategia de Gestión -un trabajo que costó 47.499 euros-. Durante el mes de exposición en la web de la Comunidad Autónoma recabó once «sugerencias, observaciones y alegaciones por parte de federaciones agrarias, colegios profesionales y las tres administraciones públicas», que Fomento aún está valorando, informa a 'La Verdad' esta consejería, que no aclara sin embargo cuándo se aprobará o aplicará el documento.

La Estrategia de Gestión, a la que ha tenido acceso este periódico, radiografía el Mar Menor e identifica los vertidos cargados de nitratos procedentes de la agricultura intensiva del Campo de Cartagena como su mayor amenaza. Junto con planes de descontaminación y vertido cero, los consultores aconsejan la creación de órganos de gobernanza con presencia de los agentes sociales y un monitoreo científico permanente. También plantea la aprobación de una Ley del Mar Menor que asegure el cumplimiento de las medidas planteadas por los expertos.

Algunas de estas propuestas ya son una realidad o están en camino, como el Comité de Asesoramiento Científico -creado por Medio Ambiente-; el seguimiento de la calidad del agua -con datos actualizados en una web específica-; el objetivo de vertido cero -las desalobradoras se sellaron cuando trascendió la investigación de la Fiscalía, aunque las aguas con salmuera siguen fluyendo-; e incluso la tramitación de una ley -impulsada por la oposición en la Asamblea Regional-.

Los consultores celebraron dos sesiones participativas, en Cartagena y San Javier, para recabar las propuestas de todos los afectados. En la primera de ellas se citó a cien personas y acudieron 105. «Nunca he visto un proceso tan participativo como este», recuerda Juan Manuel Barragán, catedrático de la Facultad de Ciencias del Mar y Ambientales de la Universidad de Cádiz y coordinador de los trabajos de la aún inédita Estrategia de Gestión. «Ha sido uno de los encargos más satisfactorios de mi trayectoria profesional, ya que destacó un elemento afectivo que no me he encontrado en otros lugares. La gente quiere el Mar Menor, le duele, y eso me encantó», explica el prestigioso investigador, uno de los principales expertos españoles en planificación del litoral.

¿Qué fue de la ITI?

En teoría, la Estrategia de Gestión Integrada del Mar Menor orientaría las inversiones de la Inversión Territorial Integrada (ITI), un instrumento financiero dotado en principio con 45 millones de euros destinado a impulsar el turismo en la laguna de acuerdo con unos criterios de desarrollo sostenible. Un plan de inversiones que ecologistas y agentes sociales reclamaron que no se limitara a la construcción de infraestructuras para que se primase la conservación del ecosistema. Pero la emergencia ecológica de la laguna ha ralentizado también este proyecto. Ahora bajo la coordinación de la Dirección General del Mar Menor, este mes se iniciará la planificación y ejecución de las primeras iniciativas.

Sobre cómo afrontar la degradación de la laguna, Juan Manuel Barragán afirma que el problema «no son las algas ni la agricultura», sino «una gestión deficiente. Hay que liderar una estrategia muy compleja y por eso es necesario buscar la solución en las personas y las instituciones. El Mar Menor será lo que queramos que sea», advierte.

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