La Verdad

Los residentes europeos caen a la mitad por las secuelas de la crisis inmobiliaria

La directiva de la asociación Euroresidentes prepara, ayer, el baile de primavera.
La directiva de la asociación Euroresidentes prepara, ayer, el baile de primavera. / A.S.
  • La soledad en la vejez y la falta de servicios bilingües también «han hecho mucho daño», señalan alemanes e ingleses de Los Narejos

Sobre la mesa de la asociación de Euroresidentes en Los Narejos, en una reunión dirigida por su presidenta, la alemana Monika Drews, para que nada falle en la fiesta de primavera del próximo viernes, se respira más organización que en muchas concejalías de Hacienda. Las agendas echan humo en el reparto de competencias en el centro Las Claras del Mar Menor. Por algo reúne a más de 250 socios -el 70% alemanes y el resto británicos, españoles y otros- en sus fiestas temáticas, desde flamenco a baile en línea. Ya tiene anunciado todo su calendario anual de excursiones y saraos.

«Los alemanes no se han ido», contradice Drews el censo municipal de Los Alcázares, que señala un descenso del 46,7% de la población europea desde 2013, es decir, de los 3.474 de hace tres años a los 1.850 censados en 2016. Tras la desbandada, el municipio costero se ha quedado con un 24% menos que en el primer pico de la crisis, en 2007. «Les encanta el clima para los huesos, se sienten mejor, hay más alegría y salud», sonríe Monika, quien descarta problema alguno entre los jubilados alemanes en el Mar Menor, donde se relajan al sol sobre el mullido de una pensión media de unos dos mil euros.

Las cifras suelen ser testarudas y Manfred Steffen, consultor empresarial de Bremen, explica que «algunos han fallecido y otros se volvieron al enfermar, como mis padres, que tienen 80 años». La pérdida de residentes europeos se ha convertido en un coladero del censo alcazareño, cuya población general -15.289 ciudadanos- ha descendido un 7,5% desde 2013, solo apuntalada por un leve aumento de los españoles -10.172 censados- y en mayor número de los procedentes de países africanos, que suman 1.735 residentes. Los americanos también bajan, de los 1.336 registrados en 2013 a los 1.080 actuales. Y como dato exótico del padrón, cuatro residentes bajo el epígrafe 'Oceanía y apátridas'.

Víctimas del ladrillo

En otras salas del centro Las Claras, donde se escuchan casi tantas lenguas como en el Europarlamento, se sinceran: «Hay muchos que se han marchado porque envejecen, enferman y se sienten solos, no se entienden con los médicos y, cuando se tienen que operar, no hay servicio de enfermería que te atienda en casa», explica la británica Joan Doherty, originaria de la Isla de Man. La falta de intérpretes en las consultas médicas, en el hospital Los Arcos y en las oficinas municipales, donde deben tramitar gestiones e impuestos, les preocupa más que el 'Brexit'. «¡No habrá problemas! Los países harán acuerdos para garantizarnos la asistencia sanitaria», opina la galesa Christine Sadler. A Christina Saunders, de Northampton, le duelen «los impuestos, que son más altos que en Inglaterra».

Más daño les ha hecho la crisis inmobiliaria española, que devaluó muchas propiedades adquiridas por ingleses, como Joan, quien además sufrió los problemas hipotecarios «del banco que agrupó a otros bancos españoles». Pedro Despierto, español de los EuroResidentes, recuerda que «muchos ingleses se fueron al desinflarse la construcción. Decían aquello de 'el último que cierre la puerta de Inglaterra». Los fraudes del sector inmobiliario y casos de presunta corrupción urbanística, como la 'trama Malaya' de Los Alcázares, aún 'sub iudice', «ahuyentaron a muchos europeos, sobre todo porque no nos han dicho aún toda la verdad», señala Despierto. Desde la asociación, difunden las ventajas de empadronarse, como son los posibles descuentos en el recibo del agua a los jubilados.

C's urge a analizar el éxodo

Ciudadanos presentará en el Pleno de esta noche una moción para crear una mesa de seguimiento de la población extranjera «que aborde las causas de que en apenas cuatro años se haya perdido a la mitad de los residentes extranjeros», explica la portavoz, Esperanza Balsalobre. La edil apuesta por «estudiar las necesidades del colectivo extranjero y responder a sus demandas». «Que se vaya esta población tiene un impacto directo en el comercio, la hostelería y los servicios», asegura.

Para el alcalde, Anastasio Bastida, el descenso se debe a «los últimos coletazos de la crisis, ya que los alemanes han perdido poder adquisitivo». Defiende que «en el Ayuntamiento hay cuatro o cinco personas en Registro que hablan inglés, alemán alguno y uno que habla francés», por lo que cree que los residentes europeos no tienen que encontrar problemas para hacer gestiones. «Podríamos tener a más, pero de momento no nos dejan contratar a más personal», afirma Bastida.