La Verdad

¿Dónde nos quitamos el bañador?

Bañistas textiles y nudistas comparten espacio en una de las playas de Bolnuevo, esta semana.
Bañistas textiles y nudistas comparten espacio en una de las playas de Bolnuevo, esta semana. / Antonio Gil
  • Cartagena y Águilas no regularán el nudismo en sus playas, a diferencia de San Pedro y Mazarrón. Las ordenanzas que contemplan multas por practicar naturismo «no tendrán efectos negativos en la imagen de la Región ni en la llegada de turistas», según Juan Hernández

La Ordenanza para el Uso y Disfrute de las Playas aprobada la semana pasada por el Ayuntamiento de San Pedro del Pinatar, la primera de la Región que prohíbe expresamente «la desnudez integral», con multas de hasta 750 euros por darse un baño de sol o de agua en pelota picada, no deja de traer cola. Solo unos días después, también el Ayuntamiento de Mazarrón, que como el de San Pedro está gobernado por el PP, anunciaba la elaboración de una ordenanza similar con sanciones leves, graves y muy graves de hasta 3.000 en casos de «exhibicionismo». Y la indignación en foros naturistas no deja de crecer. «Vamos hacia atrás; esto es casi una provocación», lamenta Aurelio Vaquero, naturista, empresario y emprendedor, gerente del camping de El Portús y responsable de atraer a la Región a miles de turistas (nudistas) cada año.

En ambos casos, los responsables municipales justifican la regulación con el argumento de dar respuesta a «quejas vecinales». De hecho, para la alcaldesa de San Pedro del Pinatar, Visitación Martínez, la ordenanza responde a una demanda «de la mayoría de los ciudadanos». Su edil de Turismo, Silvia Egea, aseguró en su día que «la Policía tiene incidencias y problemas en verano con personas que se tocan» en los tramos más solitarios de La Llana. Y todo ello a pesar de que un agente de la Policía Local reconoció la semana pasada, a preguntas de este periódico, que el problema «nunca ha sido mayor». La Llana, eso sí, «nunca ha estado declarada como de uso naturista», recordó Egea. Aunque también es cierto que, desde hace décadas, este rinconcito del litoral murciano es una referencia en todas las guías naturistas nacionales. O era. «Para nosotros es importante regular la desnudez. No le vamos a restar encanto a la playa», zanjó Egea.

Algo similar opina el consejero de Desarrollo Económico, Turismo y Empleo, Juan Hernández, que da por hecho que estas normativas «no tendrán efectos negativos ni en la imagen ni en la llegada de turistas a la Región». Según los datos que maneja la propia Consejería, «solo un 5% de los usuarios de la playa de La Llana son nudistas, y no se puede dejar de atender una petición expresa de una mayoría de ciudadanos». Para Juan Hernández, estos usuarios, que en su opinión «representan un número muy pequeño», siguen teniendo «otras opciones» en el litoral murciano. Cada vez menos, eso sí.

En la web oficial de Costa Cálida Región de Murcia, el Gobierno de la Comunidad 'vende' las playas nudistas de Calblanque, de Águilas o incluso las muchas calas de tradición naturista de Mazarrón que, pese a la ordenanza anunciada para el verano del año que viene, fue uno de los primeros municipios españoles donde proliferaron las playas nudistas autorizadas tras la caída del régimen franquista. «Un buen número de playas nudistas, de extraordinaria belleza, en las que disfrutar de la naturaleza respetándola y con multitud de zonas vírgenes por descubrir», alardea el portal público.

Pero, a día de hoy, ¿dónde podemos quitarnos el bañador? En realidad, y con la legislación en la mano, uno puede quedarse en pelota picada en la playa que mejor le parezca... siempre que la ordenanza municipal de turno no lo impida. Colectivos como la Federación Española de Naturismo (FEN) recuerdan que «el nudismo es legal en cualquier espacio público» y que el derecho al desnudo está recogido por la Constitución Española de 1978 e incluso por la Declaración Universal de los Derechos Humanos, a diferencia de aquellas circulares del Ministerio de Gobernación de los años 50, en las que no solo se prohibía «cualquier manifestación de desnudismo e incorrección en el mismo aspecto que pugne con la honestidad y el buen gusto tradicionales de los españoles», sino también el «uso de prendas de baño que resulten indecorosas, como las llamadas de dos piezas para las mujeres y slips para los hombres».

«Donde uno quiera»

En el Ayuntamiento de Águilas, por ejemplo, están más próximos a la posición de las asociaciones naturistas que a la redacción de una ordenanza del estilo de la de San Pedro del Pinatar. «Nosotros mantenemos la postura recogida en la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en el sentido de que la desnudez está protegida por la Convención de los Derechos Humanos», asegura una portavoz municipal. «Así pues, los ciudadanos pueden practicar el nudismo en cualquier playa». De hecho, el Ayuntamiento de Águilas, gobernado por el PSOE, realizó el año pasado una consulta ciudadana para seleccionar una playa de uso preferentemente naturista de entre las 34 de su costa, de La Carolina a La Galera. Al final la elegida fue El Charco, entre El Rafal y El Sombrerito (donde también se suele practicar el nudismo de forma habitual), «lo que no quiere decir que esa playa no pueda ser usada por personas en bañador o totalmente vestidas, así como que no se pueda hacer naturismo en el resto de nuestras playas», recuerdan desde el consistorio aguileño. En todas y cada una de ellas, se entiende.

Es el mismo argumento que emplean en el Ayuntamiento de Cartagena, que está gobernado por Movimiento Ciudadano con el apoyo del PSOE y que sería la institución encargada de regular el nudismo en playas del tirón turístico de El Portús o las del parque de Calblanque, la verdadera punta de lanza del turismo naturista regional para hacer frente a otros destinos como, por ejemplo, la vecina Almería. «La gente suele practicar nudismo en las playas de Parreño o Negrete», en la parte más occidental de Calblanque, señalan fuentes de la Vicealcaldía cartagenera. «Pero en realidad se puede practicar donde uno quiera».

Así lo corrobora Aurelio Vaquero, de El Portús, que confirma lo que 'La Verdad' pudo comprobar esta misma semana: que «lo normal es encontrarse bañistas en pelotas en cualquier playa del parque y en cualquier época del año». Sí, «incluso en verano. Y los diferentes usuarios, tanto textiles como nudistas, conviven sin ningún problema; nunca hemos tenido quejas en este sentido», señalan en el Ayuntamiento de Cartagena. «No tenemos previsto elaborar ninguna ordenanza al respecto. Si algo funciona, ¿para qué cambiarlo?», se preguntan.

Una buena noticia para Aurelio Vaquero, que esta semana gestionaba visita a las playas naturistas de la Región de 300 cruceristas holandeses que desembarcarán en julio en el puerto de Alicante. «El turoperador preguntaba si había alguna playa entre Alicante y Cartagena para que no se pegaran el 'palizón' hasta Calblanque o Mazarrón, pero ahora sin La Llana...», se lamenta. Efectivamente, la Región de Murcia se ha quedado sin una referencia cuando uno busca en las guías un lugar al norte del Mar Menor para darse un chapuzón como su madre lo trajo al mundo.

Aunque teniendo en cuenta las leyes que lleva por bandera el colectivo naturista, la Región de Murcia cuenta con más de 200 kilómetros donde poder desprenderse del traje de baño sin ningún tipo de problema. En San Javier, localidad vecina a San Pedro del Pinatar y también gobernada por el PP, hay 22 playas, (4 en Santiago de la Ribera y 19 en La Manga) «y nunca ha habido denuncia o polémica sobre el tema», asegura el concejal de Playas de la localidad, Antonio Martínez, que recalca que en San Javier «no existen playas con tradición nudista» y tampoco «una ordenanza al respecto». Cada uno es cada uno.