La Verdad

Luis del Rivero pide que se reactive el sistema Albujón-Mojón para preservar el Mar Menor

La Manga en primer plano, junto la parte del Mar Menor próxima a Cabo de Palos, con zonas regables y la sierra minera al fondo.
La Manga en primer plano, junto la parte del Mar Menor próxima a Cabo de Palos, con zonas regables y la sierra minera al fondo. / JOSÉ M. RODRÍGUEZ
  • El expresidente de Sacyr explica que la CHS se adelantó al problema y montó hace años la red de salmueroductos para los regadíos del Campo de Cartagena, pero no funciona por dejadez

El sistema conjunto formado por la rambla del Albujón y la desalobradora del Mojón, en San Pedro del Pinatar, fue proyectado para aprovechar las aguas de retorno de los riegos del Campo de Cartagena y evitar los vertidos al Mar Menor. Este proyecto estaba estrechamente ligado a la red de salmueroductos que proyectó y ejecutó hace muchos años la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) para evacuar las aguas de rechazo de los pozos de riego, ya que la dotaciones del Trasvase Tajo-Segura eran insuficientes para mantener toda la zona regable, como se ha demostrado. Todo el sector agrícola estaba diseñado para evitar cualquier afección de la actividad agrícola al Mar Menor. La dejadez de las administraciones y la falta de inversiones han desembocado sin embargo en la situación actual.

Luis del Rivero, ingeniero de Caminos y expresidente de Sacyr, que conoció de primera mano la transformación del Campo de Cartagena, hace este diagnóstico y considera que hay que recuperar el sistema que diseñaron los ingenieros de la CHS y la conexión Albujón-Mojón. En los años 80 se adelantaron al problema, pero las medidas no se aplicaron.

El Trasvase, insuficiente

Sostiene que las aguas de las salmueras no son perjudiciales para el Mar Menor, ya que distingue entre las que llevan cloruros y sulfatos, de otras perjudiciales que transportan nitratos y fosfatos. Es el mismo planteamiento de las comunidades de regantes, que exigen desde hace años que se ponga en marcha ese circuito y que se terminen las conducciones para evacuar las salmueras.

«La red de salmueroductos se debe al penúltimo de los grandes ingenieros de la Confederación del Segura, Hipólito Ríosalido Pérez, y es uno de los proyectos más interesantes realizados por el equipo técnico, que durante veinte años logró convertir más de 100.000 hectáreas de secano en regadío en nuestra Región», señala Luis del Rivero, que incluye en la relación de profesionales a Enrique Albacete, Luis Cierva, Alfonso Botía, José Bautista y Francisco García Ortiz.

Cuando se comprobó que las dotaciones del Trasvase eran insuficientes, fue preciso poner en marcha los pozos del acuífero del Campo de Cartagena. «Aunque tenían una salinidad no apta para el riego continuo, sí podían ser utilizados como complemento al trasvase, obteniéndose agua-producto para ser utilizada en los riegos, si bien con un contenido ligero de boro y una salmuera que era conducida a la desembocadura de la rambla de El Albujón», explica Del Rivero. Las salmueras debían ser bombeadas a la desalobradora de El Mojón. Hasta allí llegaba un agua con contenidos en cloruros y sulfatos inferior a la del Mar Mediterráneo y susceptible de 'redesalarse' y ser impulsada de nuevo al canal del Campo de Cartagena. La salmuera final resultante se vertía al Mediterráneo a través de un emisario.

Una obra que cayó en desuso

Esta infraestructura ya existe para dar servicio a las desaladoras de la Mancomunidad de Canales del Taibilla en San Pedro del Pinatar. El Ministerio y la Consejería estudian rehabilitar dicho circuito. Del Rivero, que es propietario de varias fincas de cultivo en la zona, subraya que el objetivo de la obra que proyectaron los ingenieros de la CHS «era utilizar hasta la última gota de agua aprovechable». «Por razones de a quién correspondía cargar con los gastos de bombeo y desalación del conjunto Albujón-Mojón, la obra cayó en desuso, por lo que es necesario, a mi entender, volver a ponerlo plenamente en marcha. Este desuso hizo que la red de salmueroductos vertiera aguas desalobrizadas a la rambla de El Albujón con contenidos en general cuatro veces superiores en sulfatos y cloruros a los pozos del acuífero, pero en ningún momento ricos en nitratos y fosfatos, que son la causa del incremento de vegetación en el Mar Menor». A su juicio, las aguas de los salmueroductos «no contenían nitratos ni fosfatos, porque si así fuera, podríamos decir que había caído el maná por segunda vez, puesto que las aguas de los pozos del Campo de Cartagena ya llevarían incorporados los abonos necesarios para el desarrollo de la agricultura».

Otro tema distinto, sostiene, es el tratamiento que se debe dar a la penetración por percolación en el Mar Menor de los nitratos y fosfatos procedentes del riego del Campo de Cartagena. Por un lado están los que se recogen superficialmente en la rambla del Albujón; y por otra parte aquellos que penetran lentamente en el Mar Menor por percolación. Indica que el tiempo medio de penetración, a la vista del desarrollo de los regadíos desde 1979, se puede considerar de 20 años.

Contra el taponamiento

Propone que las aguas superficiales de El Albujón, y antes de su puesta en contacto con las del Mar Menor, deberían ser bombeadas al canal del Campo de Cartagena, para su utilización, dada su adecuación para tratamiento agrícola, previo análisis. Seguramente serán ricas en nitratos y fosfatos y pobre en cloruros y sulfatos. Sobre las que pueden producirse por percolación, cree que se debería comprobar su presencia tras una batería de sondeos paralelos que detectara las zonas - que posiblemente serán pocas- posibles de intrusión de nitratos y fosfatos y después ser bombeadas igualmente para su uso en agricultura.

Propone distinguir entre las aguas procedentes de las salmueras de las desalinizadoras del Campo de Cartagena, que considera que no son perjudiciales para el Mar Menor, pero que deben ser redesaladas en el Mojón para el aprovechamiento máximo del agua. Al igual que el resto de agricultores, señala que el taponamiento de las conducciones y el cierre de los pozos no es una solución y sí provoca muchos inconvenientes a la agricultura.

Exige asimismo que se tomen las medidas oportunas para que los nitratos y fosfatos, procedentes de los drenajes superficiales y profundos del regadío del Campo de Cartagena, penetren lo menos posible en el Mar Menor. «En un tema de tanta importancia para la Región como el medio ambiente, la agricultura y el turismo, se echa de menos una colaboración leal y a fondo entre la Administración regional y central, que debiera llevar a análisis correctos de la solución, puesto que ambas están interesadas en el bien de la Región. La opinión de los técnicos sensatos y prudentes debe predominar sobre los sensacionalismos y oportunismos», concluye.

Control a los nitratos

La orden por la que se establecen los programas de actuación sobre las zonas vulnerables a la contaminación por nitratos de origen agrario fue publicada ayer en el Boletín Oficial de la Región. La directiva europea relativa a la salvaguarda de las aguas contra la contaminación producida por nitratos tiene por objeto la protección de esos caudales contra las presiones agrícolas, promoviendo la aplicación de buenas prácticas agrarias.

Mediante órdenes de la Consejería de Agua, Agricultura y Medio Ambiente se designaron como zonas vulnerables a la contaminación por nitratos de origen agrario, las correspondientes a los acuíferos Cuaternario y Plioceno en el área definida por zona regable oriental del trasvase Tajo-Segura y litoral del Mar Menor en el Campo de Cartagena, los acuíferos de las Vegas Alta y Media de la cuenca del Segura, y a los acuíferos Alto Guadalentín y Puentes en Lorca.