Más verde y menos flores

Ramos y centros preparados en la plaza de las Flores para el día de Todos los Santos./J. C. Caval / AGM
Ramos y centros preparados en la plaza de las Flores para el día de Todos los Santos. / J. C. Caval / AGM

Las floristerías y los puestos en las habituales plazas multiplican su trabajo para cumplir con los encargos de cara al día de Todos los Santos

MARÍA AGUILARMURCIA

Hay quien cree que las flores tienen un significado concreto según la variedad o el color. De lo que no cabe duda es de que absolutamente todas las flores son un símbolo de amor y una manera de mostrar el afecto que se siente por los que ya no están. Por eso es en estas fechas cuando la venta de ramos y de centros de flores se disparan de cara al día de Todos los Santos.

La plaza de las Flores se encuentra repleta esta semana de olores primaverales y de clientes comprando rosas y crisantemos para sus seres queridos. Los precios, a excepción del clavel, que se ha incrementado en dos o tres euros, no han sufrido apenas cambios con respecto al resto del año. Ofertas, por supuesto, las hay para todos los gustos.

«Las personas mayores prefieren lo tradicional, ramos normales con mucho color. La gente más joven quiere centros diferentes; no desean, por ejemplo, los típicos claveles, sino centros con más verde y menos cantidad de flor», explica Juan Carlos Díez, de la floristería Concha, situada en la misma plaza.

Halloween y las tradiciones

La tradición de ir a comprar los ramos a este entorno aún se mantiene, según afirman los propietarios de las floristerías. Sin embargo, la forma de vivir el día de Todos los Santos -que se celebra mañana- sí ha sufrido pequeñas modificaciones. «Ha cambiado la tradición. Por ejemplo, yo recuerdo que mi madre se iba a pasar todo el día al cementerio; pero ahora no, ahora van, ponen su detalle, rezan o lo que sea y se van», comenta Encarna Nicolás, de la floristería Fernando.

Los jóvenes, sin embargo, no parecen estar tan conectados con el día de Todos los Santos ni con las costumbres que las generaciones más veteranas siguen perpetuando. Aunque, señalan los floristas, son traciones que al final se acaban heredando. «Halloween está haciendo un poco de daño. La gente joven cada vez prefiere más la fiesta, pero siempre acompañan un poco a los padres y, al final, van cogiendo también las costumbres. Poco a poco la gente se va haciendo mayor y dejando las fiestas para continuar con la tradición», asegura David Ríos, propietario de la floristería Fernando.

A pesar de competir con unos precios más bajos, los floristas afirman que las grandes superficies tampoco han logrado desplazarles del mercado, ya que los clientes siguen prefiriendo ramos y centros que estén más elaborados y que sean únicos.

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