Vecinos acosados y amenazados por los gorrillas denunciarán al Ayuntamiento

Aparcamiento debajo del puente de la autovía, junto al antiguo edificio de Extranjería, donde los usuarios aseguran que son acosados por los 'gorrillas'. / Juan Carlos Caval / AGM

Conductores que estacionan sus coches junto al antiguo edificio de Extranjería se quejan de daños e insultos, y la Concejalía no les da respuesta

María José Montesinos
MARÍA JOSÉ MONTESINOSMurcia

Dar una moneda a los gorrillas se ha convertido en una obligación en Murcia, si el usuario del coche no quiere arriesgarse a que le insulten o a encontrar algún arañazo o desperfecto en su vehículo cuando regrese a buscarlo. Los mal llamados aparcacoches, pues lo único que hacen es indicar con una mano si hay hueco y poner la otra para recoger el ya conocido como 'impuesto revolucionario', se prodigan por toda la ciudad, pero especialmente en el aparcamiento del Auditorio Víctor Villegas (cuando hay conciertos y congresos así como los jueves, por el mercado semanal), en las inmediaciones de los hospitales Quirón y La Vega, cerca del Palacio de Justicia -calles La Gloria, López Puigcerver y Paseo de Garay-, en el aparcamiento disuasorio de Gaspar de la Peña (Malecón) y, cuando acaba el horario de la ORA, también es muy frecuente hallarlos en Centrofama.

Otro de sus sitios favoritos es el aparcamiento existente en Barriomar, debajo del puente de la autovía, junto al antiguo edificio de Extranjería, en la avenida Ciudad de Almería. Pero aquí, los usuarios han dicho «basta ya» y se están movilizando para denunciar al Ayuntamiento de Murcia «por negligencia en el cuidado de sus ciudadanos y los bienes de los mismos».

Coches rayados. / JUAN CARLOS CAVAL

Gonzalo Campillo es un vecino de Murcia, que reside en la zona de Juan de Borbón y que trabaja en el barrio del Carmen. La situación que relata, asegura, «nos afecta diariamente a cientos de personas, tanto residentes como trabajadores». Gonzalo indica que «estamos acosados, amedrentados, amenazados, sufrimos, nos enfadamos, empezamos mal todos los días de nuestra jornada laboral diaria... por culpa de los gorrillas».

Un ecuatoriano esperaba ayer a su mujer dentro del turismo: «No me atrevo a bajar y dejar el vehículo solo por si me lo rayan»

Explica que «tenemos los coches destrozados, rayados, la pintura hecha polvo, la carrocería, los faros y las lunas rotos porque obviamente no les pagamos por aparcar diariamente ahí».

Él, al igual que otros usuarios de esa zona de aparcamiento libre, han llamado decenas de veces a la Policía Local: «Nos dicen que van a pasar, pero la situación sigue igual». «¿Quién nos va a pagar todos nuestros desperfectos? ¿Tengo que tener mi coche hecho trizas? ¿Resignarme? ¿Irnos entonces a zonas azules? ¿Tenemos que pagar para protección?». Todas estas preguntas se las ha dirigido Gonzalo Campillo a la concejal María Dolores Sánchez Alarcón en un correo electrónico de fecha 27 de septiembre a la dirección traficoyseguridad@ayto-murcia.es. La intención del escrito era contactar con la responsable del Ayuntamiento para tener una charla con ella y recibir información acerca de las medidas que desde la Concejalía de Tráfico se pudieran llevar a cabo.

Como quiera que dos semanas después no ha recibido respuesta alguna, y tras reunirse con otros afectados, ha puesto el tema en manos de los abogados para ver qué tipo de demanda presentan. «Tenemos recopiladas las llamadas a la Policía, documentos gráficos de nuestros daños... para hacer responsable al Ayuntamiento y obligarlo a que tome medidas y pague nuestros daños». Gonzalo Campillo indica que «sabemos de sobra las dificultades para echarlos, detenerlos, expulsarlos... pero nosotros no somos la Administración, tomen ustedes soluciones inmediatas», advierte. E insiste en la «sensación de desprotección que tenemos», a la vez que incide en «la dejadez por parte de nuestro ayuntamiento, que no nos da respuesta».

Roturas y discusiones

Rafael es un ecuatoriano, residente en la pedanía de Rincón de Seca que, ayer a mediodía, se hallaba en el interior de su vehículo, situado en doble fila en el aparcamiento de Barriomar. «Estoy esperando a mi esposa. Antes dejaba el coche aquí y me iba andando a recogerla, pero ya no me fío. Si no le das una moneda a los gorrillas te arañan el coche. Yo ya tengo varios [y muestra cómo está el capó de su coche]. En el aparcamiento de enfrente, como está menos a la vista, he visto cómo le rompían la ventanilla del coche al dueño por no querer darle dinero a los aparcacoches. El peor día -añade- es el jueves porque hay mercadillo, pero a diario también se ven discusiones con los gorrillas sobre todo a determinadas horas, como por la mañana temprano cuando la gente llega a este aparcamiento para dejar el coche para ir al trabajo. También tienen problemas los vecinos que viven en los alrededores».

«Lo que tienen que hacer es llamar al 092»

La concejal de Tráfico y Seguridad Ciudadana, Lola Sánchez, explica que «los aparcacoches son un problema que existe en nuestro municipio, como en cualquier otro». Asegura que «la Policía Local vela para garantizar la seguridad y los enseres». La responsable de Seguridad Ciudadana indica que «establecemos dispositivos en aquellos puntos concretos en los que existen aparcacoches para disuadir de esta forma su presencia». Muestra de ello son las denuncias formuladas el año pasado (1.685) y las casi 1.500 que se han realizado en los nueve primeros meses del año. Este operativo se presta todos los días laborables por la mañana y por la tarde, y los agentes realizan vigilancia en distintas zonas de la ciudad donde se detecta la presencia de gorrillas, «sobre todo en aquellas objeto de quejas por amenazas o intimidación hacia los usuarios de la vía». Sánchez asegura no tener conocimiento del correo que le han enviado denunciando el problema en Barriomar, pero pide a los conductores que «llamen al 092 cuando detecten zonas en las que haya personas ejerciendo estos actos que son ilegales».

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