Lo que los turistas saben de Murcia y que un murciano desconoce

Dos turistas fotografían la fachada de la catedral de Murcia. / F. Manzanera / AGM

La Asociación de Guías Turísticos de la Región pide mejores campañas publicitarias para fomentar el turismo de interior

Marta Semitiel
MARTA SEMITIELMurcia

No se sabe si es la cotidianidad o el pasotismo lo que hace a los habitantes de una ciudad no llegar a conocerla por completo, pero muy pocos se toman la molestia de leer algo de historia sobre su casco antiguo o de preguntarse el porqué de su escudo, algo que hacen los turistas incluso antes de llegar a su destino.

Que los murcianos no conocen la Región ni la ciudad en la que viven es algo que constatan desde la Asociación de Guías Turísticos de la Región de Murcia (Asguimur). ¿De verdad saben los turistas más que los murcianos sobre su propia ciudad? Una visita guiada de un par de horas por el centro de la capital basta para responder afirmativamente a la pregunta. "Cuando acabas la ruta, lo que más se repite es la sorpresa y la exclamación: «¡No me imaginaba yo que Murcia tenía tantas cosas!»", atesora Cristóbal Abellán, guía oficial de turismo de la Región.

Las rutas comienzan en la Glorieta de España. De ahí pasan por la plaza del Cardenal Belluga y llegan a la Catedral. Visitan su interior y después recorren la calle Trapería hasta Santo Domingo, para acabar en la plaza Julián Romea. Cualquier murciano conoce los lugares del recorrido estándar de visita a Murcia, "pero muy pocos saben, por ejemplo, que Santo Domingo era la plaza donde se hacían los ahorcamientos y decapitaciones de los reos", apunta Abellán.

La historia del escudo

"Tampoco saben por qué el escudo de la ciudad tiene un corazón y un león rampante", sonríe el guía. Es el corazón de Alfonso X 'El Sabio' y el león que simboliza la realeza. "En su testamento, el monarca dejó escrito que parte de sus restos descansarían en Murcia. Sin embargo, al morir en Sevilla, no querían desplazarlo hasta aquí. Por eso solo trajeron los pulmones, los riñones, el hígado y el corazón, que se depositaron en la Iglesia de Santa María del Alcázar, que estaba justo detrás de la Catedral", explica Abellán.

¿De verdad siguen las vísceras de Alfonso X en Murcia? El guía es cauto al contestar a la pregunta y prefiere no aventurarse. "Hay que mirarlo con perspectiva. Los restos desaparecieron y milagrosamente volvieron a aparecer en época del emperador Carlos I. Si son suyos o no nunca se sabrá y la urna que hay hoy en la Catedral no se ha vuelto a abrir. Hay que tener en cuenta que después de aquello vivimos la invasión napoleónica, varias guerras civiles, y los monumentos han sufrido mucho. Pero ahí dejamos la incógnita", sentencia.

Además de la historia del escudo, Abellán cree que los murcianos desconocen la importancia que la Catedral tuvo en el siglo XVI, época en la que fue uno de los núcleos religiosos más importantes de Europa. Pasa desapercibido también "el patrimonio renacentista que tiene la Catedral. Todo el mundo dice que es gótica, que la fachada es barroca, y sin embargo el 'junterón', la capilla bautismal y la entrada a la antesacristía son ejemplos de un estilo renacentista de alto nivel", apunta una compañera de Abellán.

«Prefieren irse a El Tiro»

Asguimur es reticente a relacionar las últimas estadísticas de ocupación hotelera de la ciudad con un crecimiento del turismo de interior. "Normalmente los visitantes vienen a pasar el día y se van. Por lo general, Murcia todavía no es un destino en el que los turistas decidan quedarse tres días, porque todavía no hemos conseguido convertirla en una oferta atractiva que alterne cultura y sensaciones. Algo que sin duda se mejoraría con campañas publicitarias adecuadas por parte de la Administración", consideran.

El perfil del turista murciano, según Abellán, se corresponde con el de una persona de entre 50 y 80 años, de nivel cultural medio y mayoritariamente español: "Vienen de Alicante, de Castilla La Mancha, de Madrid, de Almería, Granada, Cataluña… Es curioso, porque no nos conocen", dice con pesar. Entre los lugares que más gustan a nuestros turistas, el guía lo tiene claro: "El momento que más les impresiona es cuando vuelven la esquina del Palacio Episcopal y ven la fachada de la Catedral, es como un 'shock'. Antes de que se cayera, también les impactaba mucho el ficus de Santo Domingo. Y por supuesto el Museo Salzillo, que se incluye en otras visitas", reconoce.

- ¿Por qué cree que los murcianos no visitan Murcia?

- Porque creen que en Murcia no hay nada que ver y prefieren irse a El Tiro, cuando aquí tienen un centro monumental en el que pueden hacer compras también… El desconocimiento es así de osado. Lo que no se conoce no se valora y lo que no se valora no se respeta.

Para ser guía oficial de turismo de la Región se necesitan estudios universitarios, una lengua extranjera y haber superado las pruebas que convoca el Instituto de Turismo. Abellán considera que su trabajo carece del reconocimiento que merece y que solo el que ha pagado por disfrutar de una visita guiada es capaz de valorarla. "Cualquier persona no puede hacer nuestro trabajo. Hay que tener en cuenta que nosotros estamos formados para conocer y transmitir a los turistas lo que es Murcia, pero no solo la ciudad, sino cualquier municipio de la Región", incide.

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