La segunda fase de rehabilitación de Los Rosales llegará en 2018 a otras 275 casas

Un pintor trabajando ayer en una de las zonas de paso comunitarias en un mural con las letras del barrio; al fondo, zona reurbanizada con barandilla fucsia. /Vicente Vicéns / AGM
Un pintor trabajando ayer en una de las zonas de paso comunitarias en un mural con las letras del barrio; al fondo, zona reurbanizada con barandilla fucsia. / Vicente Vicéns / AGM

La actuación supone una inversión de 1,6 millones con fondos públicos para mejorar los espacios comunes

Manuel Madrid
MANUEL MADRIDMurcia

La compleja realidad de un barrio como Los Rosales (El Palmar) no mejora solo con cambios estéticos. A los problemas de deterioro de las condiciones de habitabilidad se suma todo un catálogo de situaciones que convierten este lugar en un campo de abono para la marginalidad. Y esto es precisamente lo que se pretende combatir con iniciativas que se han puesto en marcha en los últimos años desde las administraciones -2,8 millones en los últimos dos años-, no solo en su apuesta por la rehabilitación de zonas comunitarias a las 1.200 viviendas sino con intervenciones para fomentar la cohabitación entre culturas, y la convivencia y calidad de vida gracias a la labor de cinco asociaciones: Columbares, Cepaim, Rasinet, Secretariado Gitano y Copedeco.

El presidente de la asociación de vecinos de Los Rosales, Juan Luis Jiménez, insiste en la necesidad de que los habitantes se mentalicen de que el bien común debe respetarse como si fuera propio. «La realidad es que muchas comunidades no se han constituido todavía, lo que dificulta que se mantengan en buenas condiciones los edificios. Y todo va marchando, en el fondo, porque tenemos todos el corazón grande».

Concienciar a la población en aspectos cruciales (convivencia, educación, salud, formación, empleo, ocio y medio ambiente) es una asignatura en la que se han dado avances. Por ejemplo, según datos de Columbares, en 2016 participaron más de 3.000 personas en actividades de dinamización comunitaria intercultural, realizándose programas de mediación en los cuatro colegios, y ofreciendo talleres grupales a mujeres socialmente vulnerables, y creando posibilidades para que los niños y jóvenes participen en actividades lúdicas, deportivas y culturales. La UE, el Gobierno de España y el Ayuntamiento han financiado estas actuaciones que se han llevado a cabo en paralelo a otros programas de mejora de la urbanización.

En una reciente visita a Murcia, el secretario de Estado de Vivienda, Julio Gómez-Pomar, suscribió en la Consejería de Fomento el convenio con trece ayuntamientos (Murcia, Lorca, Santomera, Ceutí, Cartagena, Blanca, Abarán, Mula, Fortuna, Totana, Alcantarilla, Ojós y Albudeite) para intervenir en las diferentes Áreas de Regeneración y Renovación Urbana (ARRU), entre ellas la del barrio de Los Rosales. En total, para esas actuaciones se van a destinar 15,64 millones de euros, que permitirán la rehabilitación de 1.253 viviendas y la construcción de 400 nuevas. De esa cantidad, el Ministerio de Fomento aporta 5,4 millones, a la Comunidad Autónoma le corresponde desembolsar 1,7 millones, a los ayuntamientos 1,4 millones y a los particulares, 7 millones.

En Los Rosales, según explica el concejal de Vivienda, Rafael Gómez, se van a invertir 1,6 millones de euros para la segunda fase, que permitirá completar la rehabilitación de las cubiertas de los bloques. Con esta cantidad se podrá intervenir en 275 viviendas. El Ministerio aporta 571.546 euros, la Comunidad Autónoma otros 157.710 euros, y el Ayuntamiento destinará el grueso de esta actuación, un 55,34% de los fondos (903.733 euros). Esta actuación comenzará cuando concluya la fase uno, que está a punto de acabar, según recordó el edil. De modo que para 2018 estará en marcha. Cuando las dos fases se hayan completado se habrán mejorado las condiciones de 900 viviendas en más de 30 bloques, y se habrán modernizado los espacios comunes y zonas de esparcimiento, así como las plazas.

Más que un lavado de cara

Los edificios de Los Rosales comenzaron a construirse a finales de los años 60 y principios de los 70, y presentaban deficiencias. Por ello se está interviniendo en la renovación del saneamiento, en la sustitución de cubiertas, en la adecuación de las fachadas y espacios comunes entre bloques, reparación de escaleras, balcones y vías de acceso, así como en las áreas peatonales. En estas obras están trabajando 14 vecinos del barrio que han sido contratados gracias a la cláusula social por la que la empresa adjudicataria tiene que incorporar al menos a un 30% de empleados en paro de Los Rosales.

En este entorno se ha intervenido hasta la fecha en 638 viviendas, donde se han destinado 2,8 millones de euros, a los que hay que añadir los 1,8 millones de euros previstos en el convenio de colaboración entre las administraciones para la segunda fase (275 viviendas). En total, en estas intervenciones se habrán mejorado 913 viviendas, destinándose 4,6 millones para la rehabilitación de las áreas urbanas y cubiertas y fachadas de los bloques.

De igual modo se han planteado acciones en paralelo como limpiezas de choque antigrafitis, cursos de pintura mural, talleres de bricolaje y salud con el fin de implicar al vecindario y que la rehabilitación de Los Rosales vaya mucho más allá de un lavado de cara.

«Las obras se están quedando de miedo y falta respetarlas»

El presidente de la asociación de vecinos de Los Rosales, Juan Luis Jiménez, confía en que se cumpla el compromiso de la Secretaría de Estado de Vivienda de seguir contribuyendo a la rehabilitación del barrio hasta que todas las viviendas tengan cubiertas nuevas. Las antiguas eran de uralita, por lo que han debido ser sustituidas, pero hasta ahora solo se han financiado las actuaciones en los bloques, y quedaría por hacerlo en las casas bajas y en las filas de dúplex. «No será una obra terminada si no se sustituyen todos los tejados. Las obras se están quedando de miedo, es verdad. Los vecinos, en su inmensa mayoría, estamos muy contentos. Y la lucha que tenemos es que el barrio respete todo lo que se está haciendo, que seamos capaces de mantener la limpieza y respetar el bien común». Los problemas de inseguridad y drogas también les preocupan.

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