«Tenemos que recuperar estos espacios para la ciencia y para el mundo»

Los guías del itinerario advierten de que muchos de estos elementos se encuentran en un estado de conservación crítico y piden su conservación

Manuel Madrid
MANUEL MADRIDMurcia

El espacio comprendido entre Murcia y los cabezos del norte de la ciudad tiene «una tremenda personalidad» y es «decisivo en la historia de Murcia y del Reino de Murcia, sobre todo en el siglo XII», según el coordinador de proyectos de Ecoambiental, Juan Antonio Buendía, autor de los textos que acompañan los folletos editados para promocionar esta ruta, 'Los guardianes protectores de la huerta'. «Está definido por restos arqueológicos de dominio y control del territorio, como son el castillo de Monteagudo, el Castillejo y el palacio de Larache, asociados a enormes albercas medievales, de las más grandes construidas en el siglo XII. Es un espacio que solo se comprende en conjunto, y en medio hay una ruta ancestral de caravanas que es decisiva en el desarrollo de la fundación de Murcia y de la huerta, la Senda de Granada. Una ruta fantástica y antiquísima que casi nadie conoce. Solo el conjunto de restos mencionados relacionados con la ciudad y con la senda ancestral y el desarrollo de la huerta, solo cuando se comprende ese conjunto se revela un momento de nuestra historia apasionante, la segunda mitad del siglo XII. En ese tiempo se construye, se controla y Murcia es protagonista no solo en la península ibérica, en Al-Andalus, sino en el mundo mediterráneo. Potencias comerciales como Génova y Pisa van a entrar en contacto con el Reino de Murcia, que será la envidia económica y aquí se van a fabricar unas monedas que serían referente comercial 200 años después de la muerte de Ibn Mardanis. El conocimiento del conjunto es verdaderamente fascinante».

Las evidencias por separado no explican nada, según Buendía, pero cuando se relacionan con el espacio, con la huerta, «vamos a comprender un mundo maravilloso, y eso lo hemos podido ver ya en las actividades que hemos realizado».

Este tipo de espacios arqueológicos corren riesgo de desaparición, advierte el guía. «Esto tiene que ser un punto de inflexión, tenemos que recuperar para nuestros paisanos, para la ciencia y para el mundo estos espacios». Uno de esos elementos en estado crítico es el Cabezo de Abajo, «y dar a conocer estos enclaves es una forma de protegerlos también porque los visitantes tienen que comprender por qué se hizo y qué importancia tiene en nuestra historia».

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