Pobre, pero con mucha dignidad

Trinitario Casanova Pujante y el Padre Ángel observan cómo el peluquero le corta el pelo a Salvador, un transeúnte de Jesús Abandonado. / Vicente Vicéns / AGM

El 'Pelobús' pasa por Murcia, Cartagena y Lorca para asear a personas sin recursos. La peluquería sobre ruedas atiende a cincuenta transeúntes de Jesús Abandonado, gracias a Mensajeros de la Paz y la Fundación Trinitario Casanova

María José Montesinos
MARÍA JOSÉ MONTESINOSMurcia

Cuando no se tiene dinero ni para un plato de lentejas, y hay que acudir a un comedor benéfico, ciertos cuidados de aseo personal quedan en un segundo plano. Sobre todo, si se trata de cortarse el pelo o arreglarse la barba, algo que se puede demorar durante meses. Ayer, como caído del cielo, pero circulando sobre ruedas, llegó a Murcia el 'Pelobús', un autobús reconvertido en peluquería para atender a los más desfavorecidos.

La iniciativa, que parte de la Fundación Trinitario Casanova y Mensajeros de la Paz, reunió en la plaza de la Cruz Roja a medio centenar de personas sin recursos, algunas de las cuales renunciaron al turno de mediodía en el comedor de Jesús Abandonado. Tal es el caso de María del Mar, de 44 años, natural de Madrid, y residente en el albergue de Jesús Abandonado. Ayer perdonó el plato de comida del comedor social Eulogio Soriano por conseguir un lavado y corte de pelo, todo un lujo para ella que no se permitía desde el mes de mayo. «Fue en Madrid, y me lo pagó un amigo».

El Padre Ángel, presidente de Mensajeros de la Paz, explicó que «esta iniciativa aúna la solidaridad de muchos peluqueros y peluqueras que se ofrecen a venir y cortar el pelo durante una o varias horas, con el fin de atender a esa gente que no puede hacerlo porque no tiene dinero para llegar a fin de mes».

María del Mar: «Prefiero no comer hoy y aprovechar para que me corten el pelo. La última vez fue en mayo»

El 'Pelobús' es un vehículo cedido por la Empresa Municipal de Transportes de Gijón, que ha sido transformado en salón de peluquería para hombres y mujeres gracias a una aportación de 40.000 euros de la Fundación Trinitario Casanova, que se ha encargado de la adaptación del autobús de 12 metros de longitud, la compra de equipamiento, el mobiliario de la peluquería, los costes de mantenimiento del servicio y la contratación de su personal. En su interior hay un lavadero de pelo, dos sillones frente al espejo y una pequeña sala de espera. También está dotado de una ducha y de una pequeña litera, además de la zona de almacén.

Desde que se puso en marcha hace tres meses, han pasado ya por esta peluquería sobre ruedas unas 500 personas. Ha visitado varias regiones, como Asturias, además de realizar el recorrido de la Vuelta a España de Ciclismo. Hoy estará en Cartagena y mañana en Lorca.

El Padre Ángel destacó que «hay muchas personas que nunca han estrenado en los últimos años una prenda de ropa o unos zapatos y muchos más nunca han ido a la peluquería». Precisamente recordó unas palabras del Papa Francisco: «Uno puede ser pobre pero no puede perder la dignidad». Y, en este sentido, incidió en que «el 'Pelobús' ayuda, de forma muy directa y a pie de calle, a estas personas que no disponen de recursos económicos y que necesitan aseo personal e higiene porque de su imagen, de su aspecto inicial, pueden depender en muchas ocasiones, las oportunidades que les faciliten su plena reinserción en la sociedad».

El primer cliente que subió al 'Pelobús' fue Salvador R. B., de 69 años, transeúnte del albergue Jesús Abandonado. Con unas buenas greñas y una barba pobladísima, se había hecho la promesa de no recortarse el pelo hasta que le hayan concedido una paga no contributiva. «Pero la trabajadora social me lo ofreció tan amablemente, que no me he podido resistir». El peluquero, Juan Calderón, de Cánovas Cultura del Cabello, utilizando con habilidad peine y tijeras hizo milagros con Salvador. Otro chico colombiano esperaba en la puerta: «Vengo a 'mutilarme'», dijo quizá por error, queriendo decir que venía «a pelarse».

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