«La plaza de Belluga es el mejor lugar para comprender la ciudad»

Elena Gracia, estudiante de Arquitectura en la Universidad de Sevilla, retratada en la plaza de la Catedral con el Moneo al fondo. / Nacho García / AGM
Elena Gracia, estudiante de Arquitectura en la Universidad de Sevilla, retratada en la plaza de la Catedral con el Moneo al fondo. / Nacho García / AGM

Elena Gracia, estudiante de 5º de Arquitectura en la Universidad de Sevilla, analiza la Catedral y el Anexo de Rafael Moneo en un trabajo sobre el patrimonio enfrentado

Manuel Madrid
MANUEL MADRIDMurcia

La murciana Elena Gracia Escobar, estudiante de 5º del Grado de Arquitectura en la Universidad de Sevilla, ha indagado en la historia de la plaza de Belluga para un trabajo que ha denominado 'Patrimonios enfrentados', en el que sostiene que el patrimonio es un recurso económico para el desarrollo del territorio. Belluga es «un ejemplo perfecto» de inserción de la arquitectura contemporánea en un espacio monumental dominado por el edificio más importante de la Diócesis de Cartagena: la Catedral de Murcia. La construcción del Anexo del Ayuntamiento en 1995 fue uno de los proyectos más controvertidos realizados en la Región. Pero el debate ya parece estar enterrado, si bien todavía se escucha al entrar en la plaza el eco de aquellas diatribas.

En este caso, la estudiante de Arquitectura afirma que el edificio moderno de Moneo y su relación con la ciudad de Murcia ya no se cuestiona tanto como a finales de los 90, algo en lo que coinciden otros arquitectos como Marcos Ros, vicerrector de la Universidad Politécnica de Cartagena, y Juan Pedro Sanz Alarcón, vocal de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Arquitectos de Murcia y primer premio del concurso de ideas para el desarrollo de la futura sede del Colegio de Abogados de Alicante (ICALI) de la calle Gravina, junto al arquitecto Juan Antonio Pérez Mateos. «Ya no se pone en duda», coinciden, «pero todavía se escuchan voces. De lo que nadie dice nada es del edificio de oficinas que hay justo al lado del Moneo, que sí que choca más en la plaza, o de las construcciones nuevas que no han respetado los originales».

El Moneo se levantó sobre un solar donde estuvo un antiguo palacio, el de los Puxmarín. «La obra que proyectó no puede entenderse como una actuación aislada, sino como una interpelación con los edificios que la rodean», afirma Elena Gracia. La plaza de Belluga, «la de mayor autoridad de Murcia y la mejor orientada», tiene su origen en 1747, un año antes del comienzo de las obras del Palacio Episcopal. El ensanche se produciría con la cesión de la casona de los Puxmarines, las antiguas casas del Obispado, los terrenos de la alcazaba ocupados anteriormente por las murallas y una porción de arrabal. Responde, según reza el estudio universitario, a un tipo característico de plaza en el urbanismo barroco.

El profundo debate social sobre la disposición y las proporciones del edificio del premio Pritzker parece totalmente superado

Como una partitura musical

La fachada de la Catedral (1736-1751) y del nuevo Palacio Episcopal (1748-1768) son los elementos dominantes de Belluga hasta que Moneo produce una nueva imagen que es la que tenemos en la actualidad. Su disposición, en el extremo oeste de la plaza, y sus proporciones generarían mucho debate en un entorno ya consolidado por los siglos, pero el arquitecto navarro, el primer español en ganar el premio Pritzker, optaría por una fachada de hormigón armado mezclado con revestimiento de ladrillo y arenisca de la Región, organizada como una partitura musical. Ahí están encerrados el conjunto de sonidos de la plaza, donde se ubican en un extremo la Escuela de Arte Dramático y el Conservatorio de Danza, dejando huecos en ella. «El arquitecto se resiste a la simetría y el elemento clave es el balcón de la galería, que reposa al nivel que el balcón central del Palacio Episcopal. El Anexo es el reflejo de la Catedral gracias a los espejos que presenta en sus ventanales. Aunque le estés dando la espalda al monumento religioso vas a ver su reflejo en una obra de la modernidad», afina la estudiante.

Otra peculiaridad es la pavimentación del entorno, con la explanada libre de obstáculos. Las puertas de los edificios están enfrentadas, y las líneas blancas del suelo, como si fueran rayos, empiezan todas en el mismo punto y llegan a las puertas de cada uno de los bienes monumentales, conectándolos entre sí. «Aquí pasa de todo», remata. «Sin duda, la plaza de Belluga es el mejor lugar de Murcia para comprender la ciudad».

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