El plan director para la recuperación de Monteagudo alerta del riesgo de derrumbes

Castillo de Monteagudo. /A. Durán/ AGMGráfico
Castillo de Monteagudo. / A. Durán/ AGM

Aunque no es alarmista, el texto encargado por el Ministerio de Cultura advierte de que «todo el edificio está en una situación muy delicada»

Antonio Botías
ANTONIO BOTÍASMurcia

La restauración del entorno histórico de Monteagudo necesitará, según establece el plan director, diez millones de euros y doce años de trabajo. Pero este documento, adelantado hace unos días por 'La Verdad' y que consta de un estudio encargado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes al estudio de arquitectos Fernando Cobos, atesora otros datos de interés. Sobre todo, aquellos que indican la ruina del conjunto tras el paso de tantos siglos sin acometerse una rehabilitación en condiciones.

El plan establece para el diagnóstico de la fortaleza una distinción entre patologías y disfunciones. Las primeras incluyen todos los daños que el edificio presenta fruto de distintos procesos. Las disfunciones obedecen a la falta de adecuación de los usos a las características del edificio o del edificio a las necesidades de los usos que soporta.

Disfunciones

En sustentaciones
Existencia de rocas sueltas con riesgo de desprendimiento y pérdida de rocas donde se apoyan muros por efecto del agua y escombros.
En muros
Pérdidas de materiales de fábrica, de mortero y de secciones de la estructura «que comprometen la estabilidad». Bóvedas agrietadas. Filtraciones de agua y retenciones de la misma en salas.
Butrones
Los expertos han detectado también butrones o agujeros en la fábrica «por robo de piezas de remate de huecos» u otras causas, con la posterior degradación por los agentes meteorológicos.
Accesos y recorridos
Puerta original tapada y camino de acceso seccionado por el funicular.
Uso y mantenimiento
Cierre con verjas que no impide los robos de material ni los actos vandálicos.
De interpretación
El Plan destaca que la falta de claridad de los accesos y recorridos originales obliga a reinterpretar el castillo.

Los expertos no se andan por las ramas a la hora de describir el estado del monumento. Así, advierten de que «el castillo presenta problemas estructurales graves en casi todo su perímetro, con zonas cuyo riesgo afecta al exterior del monumento y zonas cuyo riesgo afecta al interior». De hecho, como añaden a continuación en el plan director, «en la práctica este diagnóstico condiciona la viabilidad de visitas o accesos no solo al interior del edificio sino a su perímetro exterior de seguridad».

El deterioro obedece al paso del tiempo, las filtraciones de agua y la existencia de escombros

Que nunca haya pasado nada «no reduce el riesgo de que el colapso ocurra en cualquier momento»

El informe reconoce que es cierto que algunas zonas presentan este estado desde hace décadas, «pero que no se haya producido un colapso general no impide que se hayan producido desprendimientos parciales». Y concluye con una alarmante advertencia: que nunca haya pasado nada no «reduce el riesgo de que dicho colapso se pueda producir en cualquier momento».

Para apuntalar sus conclusiones, los redactores del Plan Director enumeran algunas de las más graves deficiencias que han detectado en la estructura del castillo y sus fortificaciones, así como en otros lugares del entorno. Las patologías son diversas y afectan también al suelo donde se alza el edificio. Así, se han descubierto rocas fragmentadas de forma natural «por las vetas propias de las rocas con ayuda de los agentes meteorológicos durante siglos». Y eso provoca que algunas piedras estén sueltas. «De hecho, hay partes de la muralla que se apoyan directamente sobre piezas sueltas».

Algunos de los descalces de los muros del castillo, como señalan también los expertos, solo son explicables porque haya desaparecido la roca debajo de ellos. En general, esta degradación se produce por la acción del agua que se filtra desde las partes superiores o por los rellenos, que va a parar a la zona inferior de los muros «lavando las juntas y descomponiendo la fábrica». El problema de los desagües también incide en las estructuras por una razón evidente: el castillo no tiene salida de aguas pues cuanta se recogía iba a parar a los aljibes.

A esa cuestión se suma otra que consiste en la existencia de escombros y rellenos en zonas bajas del recinto o en antiguas dependencias. Los redactores del Plan Director han constatado que existen en la fortaleza zonas que «no fueron desescombradas en las anteriores excavaciones, reteniendo aguas y empujando en muros perimetrales».

El mapa de riesgo

El estudio de los arquitectos concluye en su plan director que la conclusión que se puede sacar del análisis realizado es que «todo el edificio está en una situación muy delicada, pero, como es habitual en estos casos, es imposible predecir que parte caerá o se deteriorará más rápidamente y en qué plazo». Esta es la razón por la que aportan lo que denominan «un mapa de riesgo», si bien advierten de que «no necesariamente se ajusta a la posibilidad de colapso más eminente». Ni tampoco aventuran el peligro que para las personas reviste el edificio.

Las amenazas están catalogadas en cuatro niveles. El primero corresponde a aquellas zonas donde existe riesgo general para la visita. El segundo señala las «áreas con riesgo de ruina, colapso o desprendimientos en zonas interiores de la fortaleza». El tercero destaca otros tramos en ruinas en zonas exteriores «con poca o ninguna probabilidad de que viandantes o viviendas pudieran verse afectadas». En último lugar, el plan director reserva el nivel 4 para «tramos con riesgo de ruina, colapso o desprendimientos en zonas exteriores a la fortaleza con cierta probabilidad» de que pudieran afectar a personas o viviendas.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos