Patiño enciende sus ollas

La patiñeras Loli Olmos y Gloria Baños ordenan los productos para cocinar las pelotas. /Juan Carlos Caval / AGM
La patiñeras Loli Olmos y Gloria Baños ordenan los productos para cocinar las pelotas. / Juan Carlos Caval / AGM

La pedanía reparte mañana más de 130.000 pelotas en el Encuentro de Cuadrillas

MINERVA PIÑEROMURCIA

«¡No es una, son dos bolas de morcón blanco!», advertía Juan Moreno Soler a su hijo, mientras preparaba uno de los 24 lotes que ayer repartieron, desde las 9 hasta las 16 horas, puerta por puerta, a todos los hogares que forman parte de las cuadrillas de Patiño. Y es que no es fácil llevar el recuento de los alimentos que las familias de la zona utilizarán para elaborar las tradicionales pelotas del gran Encuentro de Cuadrillas.

Diez kilos de carne de pavo picado, dos de longaniza, dos bolas de blanco, tres gallinas para elaborar el caldo- «cuanto más viejas, mejor», comenta el tesorero de La Peña La Hijuela, Juan Moreno, entidad que organiza el reparto de lotes y el clásico encuentro- ocho kilos de magra de cerdo picada, un caparazón de pavo, piñones, ajos, azafrán, perejil y cinco panes. Son los productos que conforman los paquetes, destinados a ser utilizados, cada lote, por tres o cuatro familias. El resultado serán cerca de 130.000 pelotas que mañana se repartirán en el atrio de la iglesia de la pedanía, a partir de las 14.30 horas.

La preparación es un punto clave. «Como las ollas son grandes, tienen que estar cociéndose bastante tiempo. Si se hierven poco tiempo, las últimas pelotas que se han echado a la olla se ponen agrarias», explica una de las patiñeras más fieles a la tradición, Loli Olmos. Desde hace treinta años, el día previo al esperado Encuentro de Cuadrillas coloca en su garaje tres ollas de considerable tamaño, donde se reúnen, a modo de tertulia, las mujeres que preparan el contundente caldo con pelotas. «Mínimo, vienen quince patiñeras a cocinar, sobre las 16.30 horas, hacemos la cata y nos quedamos hasta que esté todo listo. Algún año nos han dado las once de la noche». La experimentada cocinera apunta que el tamaño de la masa importa, ya que las pelotas «no deben quedar ni muy grandes, ni muy pequeñas». La medida adecuada es aquella que «puede entrar en un vaso».

La Peña La Hijuela vende cupones de lotería durante todo el año para poder adquirir los lotes de comida

Junto al largo tiempo de cocción, la calidad de los alimentos también es crucial. Para Gloria Baños, patiñera que acude al garaje de Loli Olmos desde hace 22 años, los piñones deben ser analizados con lupa, ya que «tienen que ser nacionales, no de la China. Los que no son de la tierra no se quedan dentro de la pelota». A lo largo del año, la Peña La Hijuela vende cupones de lotería con el fin de poder adquirir los preciados piñones nacionales y el resto de alimentos que conforman los lotes.

Los que sienten esta tradición, que aspira a ser declarada de Interés Turístico Regional treinta años después de su nacimiento, delegan en los jóvenes la esperanza de su continuidad. «Desde que era pequeño, ayudo a mi padre a repartir la comida y, ahora, también a romper las gallinas», comenta el hijo del tesorero de la peña en la que se originó el gran encuentro, Joaquín Moreno. «Es un evento especial». Una fecha señalada que recuerda al añorado Manuel Cárceles, 'El Patiñero', quien, con la directiva actual de la Peña La Hijuela, instauró las bases de esta cita. Hace tres décadas, tras volver de la Fiesta de las Cuadrillas de Barranda, «nos pusimos a hacer cuatro ollas de pelotas, que es lo que mejor sabemos hacer, como ahora, para calentarnos en invierno», recuerda con nostalgia Juan Moreno.

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