Hostemur advierte del «persianazo» en zonas de ocio por las normas antirruido

Jesús Jiménenz./LV
Jesús Jiménenz. / LV

Inicia una recogida de firmas contra el plan del Ayuntamiento que no permite la concesión de nuevas licencias en las zonas más sensibles

Manuel Madrid
MANUEL MADRIDMurcia

Hostemur ha guardado silencio durante varias semanas sobre los planes del Ayuntamiento para reducir los ruidos en las zonas de ocio, pero ayer trascendió el manifiesto con el que han iniciado una recogida de firmas contra lo que la organización que representa a los hosteleros considera «el persianazo» para muchos de sus establecimientos asociados. En el documento, se indica que esta forma de vida «se va a ver seriamente amenazada» por la regulación acústica que el Ayuntamiento de Murcia tiene previsto aprobar. Las medidas, según el colectivo que preside Jesús Jiménez, van dirigidas a reducir «drásticamente» el horario de apertura de locales y el de instalación de terrazas («llegando a rebajar en un 25% el número de mesas de estas»), y eliminando por completo la concesión de nuevas licencias de apertura en la zona. Hostemur, entidad con casi 4.000 asociados que integra todas las asociaciones y colectivos profesionales del sector de la hostelería y el turismo de la Región, solicita al Ayuntamiento una batería de medidas para contrarrestar esta regulación. Entre las iniciativas que plantea, destacan la necesidad de paralizar la aprobación definitiva de la declaración de zonas de protección acústica especial en Murcia centro, su delimitación y los planes zonales.

Además, pide que se reformulen teniendo en cuenta las mediciones reales y correctas de los locales, «ya que, en la actualidad, se están empleando las realizadas en el entorno (en las que se incluye el ruido de base de la zona)». Los hosteleros exigen las mediciones solicitadas de otras zonas de la ciudad consideradas de alto impacto acústico, como por ejemplo Gran Vía y Ronda Norte.

Hostemur exige que, en dicha reformulación, no se reduzcan los horarios de los establecimientos ni el espacio de sus terrazas, pues, «sin ellas, es imposible atender toda la demanda de clientes de la ciudad», y que tampoco se incluya la limitación de cierre de puertas y ventanas de los mismos. «Que no persiga como único responsable de los niveles de ruido de la ciudad a los establecimientos hosteleros, que conforman un sector generador de cuantiosos empleos, del que dependen muchas familias y que, en tiempos de crisis, ha sido capaz de seguir generando riqueza en el municipio (actualmente la hostelería genera el 12% del PIB de la Región)». El sector reclama más coordinación entre concejalías, ya que ponen en marcha proyectos «contradictorios», y campañas de concienciación antes de tomar medidas drásticas. En definitiva, lo que buscan es «que no se nos sentencie a muerte».

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