Esa historia oculta en cada esquina

Visita guiada con el historiador Álvaro Hernández y el cronista oficial de Murcia, Antonio Botías, ayer en Santo Domingo./Alfonso Durán / AGM
Visita guiada con el historiador Álvaro Hernández y el cronista oficial de Murcia, Antonio Botías, ayer en Santo Domingo. / Alfonso Durán / AGM

La primera edición de 'Lectura Street' reúne a cientos de lectores a pie de calle y en una ruta guiada por la ciudad más desconocida

LA VERDADMURCIA

El alcalde de Murcia, José Ballesta, junto al concejal de Educación, Rafael Gómez, inauguraron ayer en la céntrica plaza de Santo Domingo la campaña 'Lectura Street', cuyo objetivo es difundir las actividades y servicios de la Red Municipal de Bibliotecas entre los murcianos. Y para ello se instalaron en la calle Basabé tres carpas con 50 sillas y numerosas estanterías con libros para que cualquier ciudadano pudiera disfrutar de la literatura al aire libre y de forma gratuita.

El Consistorio instaló varias mesas para los aficionados al ajedrez y un escenario donde se llevaron a cabo diversas actuaciones o representaciones del espectáculo de títeres a cargo de 'Los Recicladores'.

Alrededor del medio día arrancó un recorrido literario-histórico guiado por el cronista oficial de Murcia, Antonio Botías, y por el historiador Álvaro Hernández, quienes explicaron, durante un paseo que recorrió el corazón de la ciudad, la historia de edificios y calles, así como las leyendas y misterios que jalonan el callejero. De esta forma, los participantes descubrieron, entre otras, la sorprendente historia del esqueleto risueño de la Catedral, la ubicación del centenar de palacetes desaparecidos en la urbe, los secretos del enterramiento de Francisco Salzillo, los más valiosos escudos que aún adornan las calles o la última ejecución en España con garrote vil.

La ruta comenzó en la plaza de Santo Domingo, donde se detalló la historia del entorno, de sus palacios y de la orden dominica, y siguió por la cercana plaza donde se ubica el Romea, donde se puso atención en el histórico teatro, y su leyenda negra, y en otros edificios destacados.

A través de históricas calles, el grupo llegó a la plaza de Santa Catalina, la antigua y renombrada plaza de Chacón, con la escultura en homenaje a los artistas murcianos y su sorprendente recuperación. La siguiente parada se centró en la plaza de Santa Catalina. Allí hubo soportales, la Torre del Reloj que marcaba el pulso de la ciudad, derribada por un terremoto; la Real Carnicería o mercado de la carne; el llamado Contraste de la Seda, en cuyo lugar se construyo en 1933 el monumental edificio de La Unión y El Fénix -su escultura corona hoy, sobre la cúpula, este espacio que en otra de sus esquinas tiene el Museo Ramón Gaya-; y la campana del toque de queda.

Otra de las paradas fue la plaza Martínez Tornel, sede de la Inquisición, La Glorieta, hasta concluir en la plaza de Belluga. En ese recorrido, los participantes conocieron también la importancia de la industria de la seda para el desarrollo de la urbe, la historia de los apellidos más ilustres y sus miembros más reconocidos y diversas leyendas que perduran en la ciudad, como es el caso del Callejón del Cabrito, la cadena de la capilla de Los Vélez y el vuelo del demonio sobre la torre de la Catedral.

El populoso grupo, de la mano de Hernández y Botías, descubrió o recordó que el nombre del Callejón del Cabrito se debe a la historia de un zapatero borracho que maltrataba a su esposa, y una noche el mismísimo demonio lo persiguió en forma de cabrito. Esa calle es hoy la Puxmarina. Otra curiosidad es que el Teatro Romea se llamó originalmente Teatro de los Infantes, en 1862; que la fachada del Museo Salzillo es parte de la portada del Palacio Riquelme, que se ubicaba en la calle Jabonerías, y que la portada del Museo de Bellas Artes era la del Palacio del Contraste de la Seda, donde se alza hoy el monumento a la Inmaculada.

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