La Verdad

El Entierro de los récords cierra un festejo único

Varios hachoneros, en plena fiesta de despedida.
Varios hachoneros, en plena fiesta de despedida. / Alfonso Durán / AGM
  • Los actos sardineros han tenido una amplia respuesta de murcianos y visitantes, que culminó con 900.000 personas presenciando el desfile

Fue una decisión sin precedentes. Aunque en las Fallas es una práctica habitual salvar de la quema a alguno de los 'ninots' que forman parte del monumento, nunca en la historia de Murcia se había hecho con el catafalco de la sardina. Fue una decisión unánime, tomada por sardineros y corporación municipal, con el alcalde José Ballesta a la cabeza, que pilló por sorpresa al propio Gregorio González. Este año el catafalco era un homenaje a su gestión, ochos sardinillas por cada uno de los años que ha sido presidente y una figura a su imagen y semejanza, que fue la que en la madrugada del domingo se salvó de la quema. «Se la llevó el alcalde, no sé dónde está, espero que me la devuelva», decía entre risas el homenajeado.

Termina una etapa de oro para los sardineros con González a la cabeza. Aunque con la sardina quemada, el todavía presidente empieza a reconocer que no se irá del todo. «Indultar mi figura era una manera de decirme que no me desvincule de esto, que veamos la manera de mantener mi trabajo y colaboración. Esta semana podremos decir algo más». De esta forma dejaba la puerta abierta a su permanencia al frente de los sardineros, de una u otra manera, tal y como se ha rumoreado estas fiestas, en las que se hablaba, incluso, de cambiar los estatutos para permitirle una tercera legislatura. González promete noticias en los próximos días.

«Las cosas se han hecho bien»

Por ahora, habla de satisfacción, de orgullo por el cariño recibido y de tranquilidad por saber que las cosas «se han hecho bien». A él le deben los sardineros desfiles como el de este sábado, internacionales, largos, completos y diversificados. También la consolidación del Entierro de Día y de los pasacalles del jueves y del viernes. Y, sobre todo, un cambio de mentalidad y percepción que ha provocado que los festeros sean mejor acogidos por la población. «No estoy triste, al contrario, estoy muy feliz porque he recibido mucho cariño y reconocimiento. El sábado la gente me pedía fotos y me daba las gracias por mi trabajo», destacaba.

En la línea de su mandato estaba la valoración de las fiestas que acabaron en la madrugada de domingo. 900.000 personas, según los datos facilitados por la Policía Local, presenciaron el desfile. «Pero no son solo esas personas, porque la ciudad estaba a reventar desde primera hora de la mañana. Me consta que hay muchísima gente que desde hace unos años viene un día antes a Murcia para disfrutar también del Entierro de Día», insistía González.

El presidente destacaba también la alta afluencia de público en el resto de actos. «El Testamento fue impecable, gracias a la maravillosa Doña Sardina que hemos tenido este año, María Pina, que hizo una lectura fantástica». Orgullosos por la respuesta del público, los sardineros de capa y brillos se fueron a dormir después de cinco intensos días en los que la ciudad retumbó con el sonido de pitos y charangas.