La Verdad

Éxtasis sardinero en Murcia

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Los sardineros reparten regalos durante el desfile. / Vicente Vicéns / AGM

  • Decenas de miles de personas vibran con el desfile del Entierro más largo e internacional de la historia

No podía ser un desfile cualquiera. Era el último para Gregorio González como presidente, por eso se prometió a sí mismo hacer un diseño adecuado a su despedida. Termina una etapa de oro para la Agrupación Sardinera, aplaudida por festeros, patrocinadores y políticos. González agota su segunda legislatura consiguiendo que las fiestas sean más populares y mejor acogidas. «Será el Entierro de los cinco continentes», aseguró en varias ocasiones durante esta semana el presidente. Lo justificaba con la presencia de siete grupos internacionales, que sumados a los 15 nacionales y a los habituales de la Región, formaron un cortejo completo, diversificado y para todos los públicos. Los murcianos aplaudieron el desfile con su presencia masiva en todo el recorrido y el Entierro volvió a batir records, un año más, con su capacidad de convocatoria. Según datos adelantados de la Policía Local, cerca de 900.000 personas vieron anoche el pasacalles.

  • Música y disfraces en el desfile del Entierro (II)

  • La sardina vuelve a arder

Taiwán rompió el hielo. El desfile más internacional de la historia empezaba fuerte, con un grupo de fuera. Una 'marching band' integrada por 45 personas que, además de tocar una especie de batucada, realizó coreografías marciales. Siguió el cortejo con los granaderos de la Agrupación, provistos de sus utensilios, cuchillos, tenedores, cucharas... elementos indiscutibles edición tras edición. Tempo Cultural recreó de nuevo el circuito de Fórmula 1 provocando las risas de los más pequeños que no dudaron en saltar de sus asientos para irrumpir en la carrera. Precedida por las banderas llegó la plataforma de la sardina que, saludando a todos, apuraba sus últimas horas de vida.

Volvieron 'Las Chulys' de Beniaján, unas participantes habituales que llevaban un tiempo sin salir en el desfile. De rojo, vestidas cual animadoras y armadas de pompones, regresaron las chicas por la puerta grande con una coreografía plagada de piruetas. Desde Alemania aparecieron unas flores gigantes, iluminadas y ataviadas con trajes hinchables que realizaron impresionantes piruetas a pesar de su gran tamaño.

Los diablillos de Bolivia

La representación de Italia era un grupo de trompetas, tambores y banderas que ya se habían dejado ver en otros desfiles de las fiestas. Aparecieron entonces un superhéroes enormes, procedentes de Almansa, conducidos por ruedas y bien conocidos ya por los niños y mayores.

Con ritmos africanos venían los chicos de Murcia Dance Center, bailando bailes indígenas y vestidos como tales. Por detrás, les sobrevolaba la enorme águila de Carros de Foc, con Marta Carbonell, Miss Murcia, sobre ella, contrarrestando con su belleza la fealdad del bicho. Las chicas de Pata Negra, de Cabezo de Torres, eligieron un espectáculo inspirado en la película ‘Priscilla, reina del desierto’. Volvieron esta vez los espectaculares trajes de papel que, desde Águilas, visitan el Entierro cada año con unos diseños muy llamativos, especialmente por el material con el que están elaborados.

Los diablos bolivianos de la Diablada Ferroviaria y la banda Intercontinental Poopo, que ya habían paseado sus espectaculares trajes por Murcia, repitieron su puesta en escena recordando a la Virgen del Socavón. Esta comparsa de carnaval de Oruro, patrimonio mundial, ha sido premiada y reconocida internacionalmente y tiene 600 componentes, de los que solo han viajado una veintena. Unas bacterias, feas y gigantes, volvieron a levantar de nuevo a los niños de sus asientos. Volvió la belleza con las animadoras lituanas que han estado presentes en las principales convocatorias sardineras de la semana y que, de nuevo, se lucieron en la velada de anoche.

La música fue protagonista, por un lado, con el ballet de Carmen Romero y su espectáculo flamenco. Por otro, con las carrozas de Estrella de Levante y Melones El Abuelo, que ofrecieron dos estilos diferentes. El Dragón de Conte no podía faltar en un Entierro fiel a su historia, despertando la nostalgia de más de un adulto presente en el espectáculo. Morboria repitió de nuevo en la noche murciana del Entierro con un espectáculo llamado Café del Diablo y que, un año más, dejó a los asistentes con la boca abierta por la cuidada puesta en escena y la espectacularidad de los trajes y el 'atrezzo'. Desde Colombia vino un grupo de baile que puso los ritmos latinos sobre el recorrido. Y un dinosaurio gigante, directo desde Holanda, provocó que los asistentes tuvieran que alzar sus cabezas, sobrecogidos ante lo que tenían delante.

El momento más deseado

Llegó entonces el momento más esperado por niños y mayores: la aparición de las carrozas de los sardineros. Los dioses del Olimpo irrumpieron en el recorrido, cargados de juguetes. Regalos de todos los tipos y colores, de cualquier tamaño, con el balón como estrella, volaron por los aires murcianos buscando a sus nuevos dueños. Esta es la identidad del desfile, la razón de ser de las fiestas sardineras, la principal característica que define a los festeros y que les ha dado una popularidad indiscutible. Desde el miércoles andan repartiendo regalos por Murcia, pero la lluvia de anoche es incontable. Cada carroza puede lanzar, a lo largo de todo el recorrido, cerca de 4.000 balones. Los sardineros se afanaban sin descanso en todo el trayecto para terminarlo con la carroza vacía. Mientras, murcianos y visitantes sacaron su lado más salvaje para irrumpir ante los hachoneros y llevarse el preciado botín. En el caos ya no importaba quién había pagado por la primera fila. Bolsas enormes, paraguas abiertos, gigantes cucuruchos de cartón y manos totalmente extendidas fueron las herramientas que dispusieron los asistentes para sumar juguetes. Algunos perdieron la compostura, pasa cada año, pero los guardianes de las carrozas las protegieron de la ambición desmedida. Los niños disfrutaron como nunca en una de las noches más mágicas del año en Murcia. Y así forjaron, como lo hicieron sus padres, sus recuerdos para, en el futuro, rememorar con nostalgia aquellos entierros de la infancia.

Terminado el recorrido llegó el fin de fiesta. Los sardineros se apresuraron para llegar a Martínez Tornel. Allí aguardaba resignada la sardina, a la espera de que el Gran Pez y Doña Sardina encendieran la mecha. El fuego arrancó sin problemas y el catafalco ardió ante las lágrimas de sardineros y festeros. Con el fuego, la fiesta acabó convertida en cenizas.

29 asistencias sanitarias

Fuentes del 112 informaron de que hasta las doce de la madrugada se habían registrado 29 asistencias, la mayoría traumas simples y heridas leves en personas de entre 14 años y 66 años. Cuatro requirieron traslado al Hospital Reina Sofía, tres al Morales Meseguer, uno a la Arrixaca y cuatro a los hospitales de campaña.