La Verdad

«Que la ciudad sea vuestra hasta el sábado»

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Jesús Pacheco, María Pina, José Ballesta, el personaje de la Sardina, José María Martínez y Gregorio González, ayer, en la presentación de los cargos en el Consistorio. / Nacho García/ AGM

  • El Gran Pez, José María Martínez, y Doña Sardina, María Pina, reciben las insignias de la Agrupación Sardinera; los 23 grupos preparan «el mejor desfile de la historia»

Los sardineros ya están con el pito en la boca y no se lo van a quitar hasta el sábado, día del Entierro de la Sardina, fiesta declarada de Interés Turístico Internacional. Según el presidente de la Agrupación Sardinera, Gregorio González, es uno de los festejos con mayor tirón de visitantes este mes en España, y el colectivo no quiere defraudar y anticipa que será uno de los mejores desfiles de la historia. Ayer fue el día de la Marmota en Murcia. La noria de las Fiestas de Primavera volvió a citar en el mismo escenario de todos los años, el Salón de Plenos del Ayuntamiento, para la presentación del Gran Pez y Doña Sardina, distinciones que este año recaen en el empresario murciano José María Martínez Miralles, consejero delegado del Grupo Caliche, y en la periodista de 7RM María Pina.

La Corporación recibió a los representantes de los 23 grupos que toman parte del pasacalles más pintoresco que pueda contemplarse en las calles de Murcia. El presidente de la Agrupación, para el que este será su último desfile como presidente -tras 8 años en el cargo, el máximo que permiten los estatutos-, agradeció ayer «a todos los murcianos el profundo cariño que tienen por el Entierro de la Sardina y que se manifiesta cotidianamente en todos los actos que organizamos». Según González, «Murcia ha pasado de ser una capital de provincia que pasaba inadvertida a nivel turístico a convertirse en uno de los principales destinos de nuestros conciudadanos españoles y de fuera de nuestras fronteras nacionales deseosos de conocer nuevos espectáculos y fiestas tradicionales de cada rincón de nuestra geografía». Y el Entierro de la Sardina es un festejo con una larga historia, como bien recordó el dirigente sardinero, ya que el primer desfile se realizó en 1851. «Les pido a las autoridades murcianas que cojan el tren del Entierro de la Sardina, que lo paseen por el mundo y que hagan de nuestras fiestas el escaparate que Murcia necesita para su promoción turística». González pidió a los murcianos que disfruten de esta nueva edición y les animó a que «vayan donde vayan narren las excelencias de este internacional festejo». «Viva el Entierro y viva Murcia», remató.

«Pródigos y hospitalarios»

Doña Sardina recibió de manos del presidente un ramo de flores y la Insignia de la Agrupación. María Pina realizó una brevísima alocución, pero con gran desparpajo. Con una sonrisa de dicha, la periodista se reconoció honrada por esta elección: «Para mí es un honor estar dentro de estas fiestas que he vivido desde pequeñita». Citó, emulando palabras del alcalde Ballesta, que todo el mundo debe enterarse de que Murcia vive unas Fiestas de Primavera, «que nos llenan de alegría y nos dan vida, son unas fiestas marcadas por la generosidad y por la alegría en las calles. Gracias por el cariño, por la generosidad y por el respeto con el que me están tratando estos días».

El Gran Pez empezó su intervención dando gracias «por tanto». «Estoy inmensamente agradecido y muy feliz, totalmente integrado en las fiestas. Me siento como un deportista que está corriendo la banda deseando salir a jugar el partido. Un sardinero me dijo que en 1917 no pudo salir el Entierro por cosas que sucedieron, pero con lo que está haciendo Gregorio, su comité y toda la ciudad estoy seguro de que este va a ser el mejor Entierro de nuestra historia».

El alcalde empleó 10 minutos de perpetuas alabanzas al colectivo -alguien dijo que si hubiese vivido en época de Cicerón se hubieran batido en duelo de palabras-, señalando que representa la quintaesencia del murciano: «Generosos, pródigos, hospitalarios, abiertos, desprendidos, naturales, cercanos, informales, alejados de rigideces protocolarias, pero también líricos, sensibles, sentimentales». Ballesta reconoció que el Entierro de las multitudes, sin límites y sin reservas, es apreciado por la gente de fuera por su «genial desconcierto», y por tanta generosidad y altruismo. «Los murcianos tenemos esa genialidad para construir desde el desorden la más maravillosa de las sinfonías. Esa es nuestra esencia, como la imaginación desbordante de la gente de Murcia». Describió a María Pina como «la sonrisa de Murcia, una sonrisa sincera», y de José María Martínez dijo que es la representación genuina de una especie muy murciana, que es la del empresario murciano, «la de la empresa familiar nacida en lugares anónimos y que se lanzan al mundo y se convierten en empresas globales y no olvidan sus raíces».

Ballesta acabó con tono desenfadado su intervención: «Queridos sardineros, que sea vuestra la ciudad hasta el sábado, pero devolvérmela después de haberla inundado de alegría, de fuerza y de vitalidad. Devolvérmela y seguir con nosotros para construir esa Murcia que soñamos»