La Verdad

El Consistorio baraja ampliar la concesión de las sillas a todo el recorrido del Entierro

Reparto de sillas tras el conflicto del desfile.
Reparto de sillas tras el conflicto del desfile. / V. V. / AGM
  • Eventos Gil solo tiene el tramo desde Martínez Tornel a Plaza Circular; el resto lo instalan varias familias mucianas que lo solicitan, contra las que se dirigen las críticas

«Esto no lo arreglan ni las brasileñas. Todo parado», así contaba por Twitter @jmesparcia la polémica que el sábado por la noche tuvo parado el desfile del Entierro de la Sardina a la altura de plaza de Camachos por un timo en la venta de las sillas. Cerca de 300 personas se plantaron en medio de la calle, sin permitir el paso de la cabeza del desfile, porque sus asientos, que habían pagado previamente, estaban ocupados. Todo indicaba que las sillas se habían vendido hasta dos y tres veces en algunos casos. Policía Local, Agrupación Sardinera y el concejal de Festejos acudieron a la zona para tratar de calmar los ánimos. La mayoría de las personas, según el edil Jesús Pacheco, fueron recolocadas, incluso ocupando parte de las salidas de emergencia. El desfile estuvo parado unos 45 minutos, y hasta tuvo que intervenir la Policía Nacional para disuadir a los manifestantes y permitir que prosiguiera el cortejo.

«Llevo años avisando de que el mayor problema del Entierro de la Sardina son las sillas». Así de contundente se mostraba ayer a 'La Verdad' Gregorio González, presidente de la Agrupación Sardinera. «Necesitamos más sillas y más organización, era un problema latente y al final ha explotado». La concesión de la colocación de las sillas que consiguió Eventos Gil hace apenas un mes, y que dura dos años, abarca desde la plaza Martínez Tornel hasta la plaza Circular. El resto de tramos se le otorga a una serie de familias que llevan décadas instalando sillas en los barrios y que, según fuentes municipales, tienen todos los papeles en regla. Estas personas tienen la obligación de cobrar un precio mínimo y de estar identificados como vendedores autorizados. Pero las polémicas se suceden y desde el Consistorio señalan que hay que sentarse a buscar una solución.

«No descartamos dar la concesión de todo el recorrido a la misma empresa, que en este caso es Eventos Gil, pero hay que estudiar todas las posibilidades y ver cuál es la solución más adecuada», destacó Pacheco. «Para nosotros esa sería una medida magnífica, pero tampoco se puede dejar sin nada a las familias que llevan décadas poniendo sillas en el Entierro, es difícil pero hay que hacer algo», añadió el presidente sardinero. «Tratamos de que todo funcione bien, pero hay cosas que se nos escapan. Es difícil detectar este tipo de engaños con anterioridad», añade Pacheco.

El caso es que las sillas arrastran polémicas año tras año. Sobre todo en la Cabalgata de Reyes y en el Entierro de la Sardina, los dos desfiles más largos y multitudinarios. Hace dos años, el exconcejal de Festejos, Rafael Gómez, se reconocía incapaz de controlar a las familias que colocan sillas en los desfiles, después de que se vendieran tiques en los que ponía 'Cabargata de Reyes'. La polémica volvió este año cuando la web de Eventos Gil se colapsó cuando miles de personas trataron de compras las sillas de la Cabalgata con la venta 'online'. La empresa tuvo que fraccionar las ventas y pedir disculpas por los problemas acarreados.

Con la descripción que aportaron los afectados de las personas que les vendieron las falsas sillas, la Policía sigue tratando de identificar a los presuntos estafadores. «Sabemos que los están buscando y que con las descripciones tienen alguna idea de por dónde van los tiros», reconocía Pacheco. La gente afectada clamaba a gritos por una solución y organización de la venta de sillas. Culpan, además, a las familias que controlan las sillas del problema. «Esto pasa por permitir que esas personas controlen la zona», contaba Juan José Riquelme a La Verdad, espectador que presenció la polémica.

Las redes sociales echaron humo ayer e incluso se creó el 'hastag' #antesmuertoquesinsilla. Pero para los afectados fue un disgusto grande.