La Verdad

Murcia brilla con el Entierro de la Sardina

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Gente agolpada en una de las carrozas de los grupos sardineros tras atravesar el Puente Viejo, esperando a que les cayeran los disputados balones. / V. VICENS / AGM

  • Los sardineros, superado el disgusto por el retraso inicial, consiguieron cambiar las caras de los espectadores regalando un millón de juguetes

Estuvo parado cerca de una hora. El público de El Carmen se impacientaba y los nervios estaban a flor de piel. Los que no se pudieron sentar no tenían palabras para expresar su cabreo, pero los que estaban sentados se impacientaban por el parón del desfile, provocado por una manifestación de personas que se encontraron con que sus sillas habían sido vendidas de forma doble. El cabreo era mayúsculo y el cortejo se tuvo que detener ante el tumulto. «Hemos comprado cinco entradas esta mañana y cuando hemos venido a sentarnos nos hemos encontrado con que nuestras sillas estaban ocupadas y con el número arrancado», contó a 'La Verdad' Jorge Sánchez, uno de los afectados por el ‘timo’ de las sillas. «La gente ha salido diciendo que tenía entradas y no se podía sentar. Al final se ha solucionado pero poniendo sillas en las salidas de emergencias», declaró un espectador, Juan José Riquelme. A las 21 horas salía la comitiva sardinera, pero hasta las 22 horas no se reanudó el cortejo por la Alameda de Colón. Un mal comienzo para un desfile que cada año hace brillar a la ciudad y que congrega a cientos de miles de personas en su largo recorrido.

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Gregorio González, presidente de la Agrupación Sardinera, no ocultaba su preocupación por la hora de retraso que acumulaba el desfile. Pero se reanudó y la música inundó las calles de Murcia. Comenzó fuerte el cortejo con una banda japonesa, Wind Band, que a ritmo de pasodoble hacía divertidas coreografías, en ocasiones circenses, y causando simpatía entre el público por la curiosidad que representan unos japoneses tocando 'Paquito el Chocolatero'. La primera comparsa de carnaval fue Serpentina, de Águilas, que lució un espectacular traje azul y plateado cargado de brillos.

Tras las banderas de los grupos sardineros apareció la mascota. La Sardina no dejó de bailar y saludar a ritmo de charanga. Tras ella llegó el espectáculo de Terra Natura, animales que bailaban sin parar, y tras ellos una plataforma del Libro de la Selva cantando las canciones de la película. Les seguía un clásico, los Cabezudos de Brotons, conocidos personajes tras enormes máscaras.

Un grupo de mariposas, luciérnagas y flores luminosas impresionaron a los presentes, por la coreografía y la iluminación led. Tras ellos, subida en una plataforma coronada por el Mago Merlín, la musa del carnaval de San Javier, que circuló bailando por todo el desfile y saludando con una gran sonrisa. Espectaculares fueron también las chicas de Trajes de Papel, de Águilas, mujeres vestidas con los típicos armazones carnavaleros. Con motivos aguileños, con plumas, con antifaces y diferentes elementos festeros desfilaron estas chicas, trayendo consigo las pesadas plataformas. La particularidad es que todo era de papel. De Águilas vinieron unos simpáticos enanitos de soldados y marineros.

Desde Holanda llegaron ocho chicas, subidas en zancos y ataviadas con vaporosos trajes y bailando como bailarinas clásicas. Cada una de un color y moviéndose con soltura fueron viendo Murcia desde lo alto. De una galaxia muy lejana aterrizaron personajes de 'Star Wars' desfilando cual ejército imperial. Brotons volvió al desfile con enormes criaturas difíciles de identificar, una incluso tenía cuatro cabezas. Los niños, sobre todo, quedaron boquiabiertos ante tamaños animales. El carnaval de Torrevieja estuvo presente con La Sal, una llamativa comparsa que lució coloridas y grandes plumas. De México llegaron las animadoras de Toros Marching Band, con sus pompones y batutas, fueron haciendo piruetas por todo el desfile. Ellos fueron el preludio de una de las principales novedades del desfile de este año, el Cortejo del Entierro de la Sardina. Cuatro viudas gigantes, ataviadas como plañideras, acompañando al ataúd de la sardina, llorando y luciendo luto.

Y apareció el fuego. Correfuegos se estrenó en el Entierro con un espectáculo en el que las acrobacias ardientes causaron sensación y más de un susto por las chispas que desprendían. Tras ellos, el clásico Dragón de Conte, echando fuego por su boca y mirando con sus ojos rojos a los presentes. La plataforma Estrella de Levante llevaba este año a las chicas de Las de Pata Negra, comparsa de Cabezo de Torres, que lucieron el disfraz apocalíptico que estrenaran el pasado carnaval. Un barco pirata apareció entonces en escena, con la particularidad de que los piratas eran acróbatas experimentados. El soul sonó desde la plataforma de Melones El Abuelo gracias a la voz de Dora Elena. El grupo de baile de Carmen Romero y Víctor Campos puso en escena el espectáculo 'Dance' rememorando la música discotequeras de los 70.

Morboria volvió anoche al Entierro de la Sardina con Duendes, un llamativo número en el que los druidas, trolls y demás personajes del bosque tomaron la ciudad. Precedieron a las brasileñas que, acompañadas de un grupo de capoira, desfilaron bailando samba y haciendo recordar años en los que eran el principal reclamo. Pero las chicas de Los Cinco Elementos fueron las que más llamaron la atención, no tanto por su emulación de la tierra, el fuego, el aire, el agua y la tierra sino porque consiguieron simularlo con apenas ropa sobre sus cuerpos. Antes un enorme toro de Carres del Foc circuló majestuoso por todo el desfile.

Cerraron los sardineros que, superado el disgusto del inicio del desfile, consiguieron cambiar sus caras y disfrutar sobre sus carrozas lanzando más de un millón de juguetes.