La Verdad

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Grupo de hachoneros con la cabeza al descubierto. / JAVI CARRIÓN

Máxima expectación en Libertad para el musical del Velatorio Infantil

  • Para muchos niños es la primera vez que se topan de frente con los señores de capas estrambóticas

Los sardineros no paran estos días, pero entre traca y charanga siempre hacen un hueco para intentar explicar a los niños qué es eso que hoy conocemos como la fiesta del Entierro de la Sardina. Ayer, en la avenida Libertad, se celebró el Velatorio Infantil de la Sardina, un acontecimiento presenciado por decenas de niños que en muchos casos se encuentran por primera vez, frente a frente, con esos señores que llevan capa y trajes estrambóticos. El presidente de la Agrupación Sardinera, Gregorio González, y el Gran Pez 2016, el empresario José María Albarracín, presidente de Croem, hicieron una introducción del espectáculo 'Jugando a cantar', de la compañía de Pepe Ferrer , en el que participaron los hachoneros y representantes de los 23 grupos, a quienes reclamaron pitos, caramelos y juguetes.

Cuenta Francisco Flores Arroyuelo en su libro 'Fiestas de Murcia' que «la fiesta del Entierro comenzó a hacerse a mediados del siglo XIX por iniciativa de unos estudiantes que la habían conocido en Madrid y que se reunían en una botica del barrio de San Antolín. En los años siguientes la fiesta salió de las calles del barrio, y después pasó a organizarla el Casino de la ciudad dentro de lo que se concibió como un festejo popular al que se le fueron uniendo carrozas y numerosas comparsas grotescas...».

La sardina, protagonista total, era y es el alma de esta fiesta. La muchedumbre, dice Arroyuelo, asiste hoy a la quema con el mismo delirio.