La Verdad

Devoción total por la huerta

Agolpados en una carroza durante el desfile por la Gran Vía.
Agolpados en una carroza durante el desfile por la Gran Vía.
  • El desfile del Bando más ordenado de los últimos años demostró que aún hay muchos románticos que quieren que la Murcia de antes no se olvide

Si los huertanos de antaño levantaran la cabeza podrían sentirse orgullosos de parte de los murcianos que hoy pueblan la Vega del Segura. Verían que hay un grupo de valientes que luchan por respetar y difundir aquella manera de ser. Que unos cuantos hombres y mujeres derrochan energía por recordar los usos y costumbres de la huerta ancestral. Se emocionarían al ver que unos cuantos no olvidan. Al contrario, guardan y recuerdan. Y lo importante, que difunden. Son los huertanos de hoy, los aficionados y trabajadores de la huerta que queda, los románticos que quieren que la Murcia de antes no quede en el olvido.

El desfile del Bando de la Huerta es la escenificación de una manera de ser, de entender la historia y de tratar de que llegue al máximo número de gente posible. Aunque haya un grupo de población que incluso pueda desconocer que en el día de ayer un desfile es el acto principal de la jornada festiva, hay otros tantos que disfrutan viendo el cortejo.

Los de aquí lo viven con nostalgia, los de fuera se sorprenden gratamente ante el espectáculo costumbrista que la Federación de Peñas Huertanas pone en la calle.

Gigantes y cabezudos, como los de antes, abren la comitiva desde hace años. El Tío de la Pita va detrás, ambientando con sus tambores y dulzainas. Haciendo guiños al público, como el que recibieron las delegaciones festeras de la Comunidad Valenciana cuando se arrancaron ante ellas con la canción 'La Manta al Coll', popular tema valenciano que todas las falleras cantaron y aplaudieron. «Mira, ese es el que hace los pasteles de carne», se refería una de las invitadas al pastelero que formaba parte del batallón de oficios antiguos que, en bicicleta, circularon un año más en la cabeza del desfile.

«¡Es la Reina de Yecla!», clamaba otra de las chicas de alguna delegación festera. Este municipio fue uno de los tantos invitados que participaron en el Bando, con el objetivo que persigue la Federación de que esta fiesta internacional no pierda su carácter más regional. No fue el único: Abarán, Roldán, Torre Pacheco, San Javier y Jumilla fueron otros de los invitados. Este último se desmarcó ofreciendo vino al público asistente al desfile. «No creo que estén lanzando las botellas», avisaba alarmada una de las representantes de Elda. Los jumillanos sirvieron vasos de vino y regalaron sequillos.

«Me encanta esta chica, siempre está sonriendo». Las invitadas de otras localidades se deshacían en elogios hacia Mónica Jimeno, Reina de la Huerta 2016, que anduvo repartiendo las flores de la carroza de los Jardines de Primavera, puesta en circulación por el Ayuntamiento de Murcia. «¡Parece un higo! No, espera, es un tomate», gritó una de las niñas en la tribuna de invitados.

Una de las novedades del desfile de ayer fue la carroza del tomate, en la que un grupo de personas elaboraba conserva. También innovaron con la recuperación de la carroza de la matanza del chato murciano y con la del esperfollo de maíz, clásicos que volvieron en esta edición.

Elegantes indumentarias

«¡Mira qué guapos van estos huertanos!». Los integrantes del grupo etnográfico La Hijuela lucieron sus cuidados y elegantes indumentarias que, como es habitual, impresionan por su respeto por nuestra historia.

«Esos que hablan lo hacen como el del Ayuntamiento el lunes, no me acuerdo cómo se llama». El panocho volvió a sonar por las calles gracias a la carroza del 'perráneo', Enrique Soler 'El Corcho', en la que sonaron los bandos ganadores del concurso.

Repitieron los Troveros de la Huerta, con los Cardosos a la cabeza con improvisadas rimas y cantos.

«¡Guapas!», es lo que proclamaban los asistentes a las niñas que forman la corte de damas de la Reina de la Huerta Infantil, Ana María Gálvez, que salieron saludando y sonriendo. «Ya llegan, vamos a levantarnos». Y en pie pusieron a todas las tribunas la Reina, Paula Gómez, y sus damas, que acompañadas de la banda de música, fueron el colofón perfecto a un desfile donde no faltaron, tampoco, las clásicas motos 'Guzzi', los carros y carruajes, las vacas murcianas, la carroza de la menta con su inconfundible aroma, las bordadoras, las bolilleras y los grupos folclóricos que llenaron el camino de música y baile.

«No sé para qué nos han dado bolsas si no nos echan nada», se quejaba una de las niñas invitadas al ver que el desfile avanzaba y no caía nada. Hubo que recordarle que las carrozas que lanzan productos típicos van al final. La emoción y los nervios se apoderaron de ella cuando se acercaron. Y aunque pedía insistentemente limones -alguien le habría dicho que es lo más típico de Murcia- tuvo que ver cómo le llovían barritas energéticas, gusanitos, pipas, bollería industrial y alguna que otra lechuga, alcachofa o naranja. «¿Me han tirado un huevo duro?», preguntó extrañada. Sí, de las carrozas llovió de todo y el público volvió a perder la compostura ante los lanzamientos, y en estos, los productos típicos en la mayoría de casos brillaron por su ausencia.